Cuando el rey afirmó en su tradicional discurso de
Navidad, que las familias deberían de apretarse el cinturón, no se refería
a la suya.
María José Peláez, presentadora del programa Déjate de Historias de Es Radio, coincidió con los duques en el
Hotel Intercontinental de París.
03 de enero de 2014
En el espacio de la Crónica Rosa de Es
la Mañana de Federico, Alaska, Rosa Belmonte, Carmen Duerto y Carlos
Pérez Gimeno opinaron sobre las vacaciones de los duques de Palma.
Comenzaban con la sorprendente exclusiva que daba María José Peláez a la Crónica
Rosaen la cual desveló dónde habían pasado la Nochevieja los duques
de Palma.
Como reveló María José Peláez, el 31 de diciembre, entre las nueve
y cuarto, estaba en el Hotel Le Grand de París, más conocido como
Hotel Internacional, uno de los hoteles más caros de París. Este edificio tiene
tres fachadas y una de ellas da a la Ópera, en pleno distrito 9 de París.
"Yo estaba en uno de los sofás centrales del hall del hotel, me levanté
para poder ver mejor la decoración que había en el jardín central. En ese
momento me di cuenta de que a mi lado estaba Iñaki Urdangarín",
contó la presentadora de Déjate de historias de Es Radio.
El duque no estaba solo, al lado estaba su hija. "Iba vestido
muy casual, casi hasta un punto desarreglado, con un pantalón de pana",
apuntó María José, igual que la infanta Cristina,
"que iba también muy informal". No era una cena en familia, ya que
"había un grupo de unas 15 personas". "No lo puedo asegurar,
pero creo que fueron a un salón que se llama Pabellón Ópera, que tiene unas
vistas increíbles a la Ópera", explicó la periodista.
En el grupo de amigos hablaban
"de forma distendida" y, mientras, los críos jugaban con los hijos de
los demás". A pesar de la situación que viven, "se movían con
normalidad". Aseguró que el precio del cubierto del Café de la Paix era de 495
euros y, no hay que olvidar que ellos acudieron a un salón privado,
que es una "joya histórica", posiblemente con un precio muy superior.
No sabía si los duques
de Palma y sus amigos estaban hospedados en el hotel, pero sí que se
fijó en que "no llevaban abrigos que invitaran a creer que vienen de la
calle". Evidentemente, estaba su escolta, pero no hay que olvidar que esos
viajes suponen un coste económico muy elevado, que han pasado la Nochevieja
"por todo lo alto, algo que no debería ser así".

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