sábado, 11 de enero de 2014

HERMANAS, POR CARIDAD

FALI DURÁN / Huelva / 11 Ene 2014


Se llama Rocío, como la madre del dios que veneran las Hermanas de Sor Ángela de la Cruz. Es madre soltera de dos pequeños de 9 y 2 años y no tiene vivienda ni ingresos. Ni su nombre ni sus circunstancias vitales, sin embargo, le han servido para despertar la caridad de las monjas que gestionan la casa que ha ocupado, propiedad de una anciana que cuidan en la residencia. El próximo 22 de enero se enfrenta a una denuncia. El desahucio está previsto para un mes después.
Rocío Medel ocupó una casa vacía de la barriada onubense de Las Colonias ante la imposibilidad de seguir viviendo con sus hermanos y sus familias. Subsistiendo a base de ayudas de familiares y amigos y los trabajos esporádicos como limpiadora o en el campo, vio esta desvencijada casita de la calle Aroche como la respuesta a todas sus plegarias. Era el mes de marzo y aunque el frío en el sur es menos frío, no estaba el tiempo para andar en la calle. Y menos con dos menores a su cargo.  “Somos muchos hermanos pero cada uno tiene sus problemas. Me enteré de que esa casa estaba vacía y me lo pensé mucho, porque me daba miedo. Al final me metí”, relata Rocío, que compartía casa con su hermana, quien la acompaña y ayuda “en lo que puede”.
La casa, aparentemente abandonada, necesita arreglos pero es mejor que vivir en la calle. “Al día siguiente llegaron las monjas y me dijeron que tenía que salir de la casa porque era para una familia necesitada”, cuenta Rocío. Ante la imposibilidad de tumbar el argumento de que la suya también era una familia necesitada, las religiosas le hablaron de que “era para alquilarla”. “Les pedí que me alquilaran la casa por una cuota pequeña. Pero que nos dejaran quedarnos”, insiste Rocío. La negativa de las monjas vino, entonces, acompañada de una denuncia por ocupación de propiedad ajena.
DOS ÓRDENES DE DESAHUCIO
En menos de 10 meses ha recibido dos órdenes de desahucio y dos denuncias. La primera quedó en el aire porque el juicio no se celebró y el alzamiento de la vivienda, previsto para el pasado 7 de enero, tampoco se produjo. Fue su regalo de Reyes. Para la segunda amenaza, quedan apenas 12 días y los abogados de la Plataforma Antidesahucios de Huelva trabajan para que quede también en nada. “Estamos comprobando si es la propietaria de la vivienda quien ha interpuesto la denuncia”, reconoce Tomás Gómez, portavoz de la PAH. Sospechan en la PAH que las condiciones mentales y de salud de la mujer no le permiten decidir poner una denuncia.
“Sé que mi final, y el de mis hijos, será irnos de esta casa, pero me cabe la duda aún de si habrá compasión y me encontrarán alguna solución”, reconoce Rocío, cansada de atender la avalancha de llamadas de los medios de comunicación ante lo insólito del caso. “Hablamos de una comunidad eclesiástica que por moral debería ayudar al próximo”, remarca Gómez.
Sin embargo, no es el primer caso en el que los valores que predican chocan con las actuaciones de algunos miembros de la Iglesia católica. En noviembre de 2013, Rebeca Araceli Pereira, una mujer pontevedresa con un hijo de 8 años, se enfrentó al desahucio de la vivienda que su tía abuela había cedido a las Hermanas Servidoras de Jesús de Cottolengo del Padre Alegre.
En Zamora, una señora vivió durante 41 años en una casa anexa al abandonado Convento de las Concepcionistas. El Obispado vendió el convento pero olvidó comunicarlo a Pilar Fernández, que había trabajado para las monjas toda su vida.
Son algunos ejemplos de la falta de solidaridad de unas órdenes religiosas que predican a diario la ayuda a los demás y que, en ocasiones, viven de ella. “Tengo claro que la casa no es mía. Sólo pido a estas monjas que hagan lo que predican, que tengan caridad conmigo”, insiste Rocío, que espera mientras tanto que la Junta de Andalucía  o el Ayuntamiento de Huelva le consigan una vivienda social a la que poder trasladarse, antes de que las denuncias la obliguen a irse con sus hijos a la calle. “Aunque hay mucha necesidad y viviendas, pocas”, concluye. Esa es la verdadera preocupación de Rocío, que el futuro de sus hijos esté lejos de ella si se queda sin un techo donde criarlos.
Fuente: http://www.andalucesdiario.es/





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