Festejaremos hoy con un amigo comunista francés el cumpleaños del español
Daniel Serrano Recio, comunista, 94 años este 3 de enero de 2014. Después de
haber leído la simpática y emocionante crónica de Jean Ortiz sobre Virgilio
Peña, comunista español de cien años ayer, también debo hacer la de mi padre,
si no ¿quién la hará?
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Daniel Serrano Recio, sargento de la II República
española, comunista sin
partido, 94 años hoy en Bobigny
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Mi padre, nacido en 1920, luchó a los diez y siete años por la
República española, entre otros frentes en los de Teruel, de Brunete, de
Peñarroya y, al ser vencida la República, siendo el hermano menor del alcalde
socialista de la Torre de Esteban Hambrán (Toledo), fusilado en 1941 en Madrid,
en el cementerio de la Almudena con varios paisanos que habían defendido el
régimen legal, estuvo tres años en las cárceles de Madrid (Porlier y Yeserías)
y Segovia.
En la cárcel, mi padre siguió desesperadamente los
acontecimientos de la Europa en guerra y cada día él y los demás republicanos
presos de Franco esperaban en vano la llegada de «los suyos» para liberarlos.
Pero los españoles siguieron en las cárceles. Salidos de los calabozos, cuando
salían, les esperaba la marginación y el trabajo como acémilas.
Mi padre, quien salió de la cárcel de Segovia sin porvenir a los
22 años, partió al destierro forzado a Valencia, donde esperaba tener trabajo.
Pero era no contar con que en 1942 Franco reembolsaba a Hitler su ayuda
material. Las naranjas eran enviadas gratis a Alemania, los obreros agrícolas
estaban en paro. Daniel militó clandestinamente con el nombre de Rómulo.
Después, colmo de la mala suerte, se produjo la inundación de
Valencia de 1949 y la vuelta forzada a Toledo. Allí, la dictadura, la
vigilancia constante y el trabajo en los campos, como en 1936, pero sin el
hermano mayor fusilado, ni el padre ya entrado en años, solo.
La esperanza de Francia, en 1963, un contrato de trabajo, la
anulación de los antecedentes penales obtenida para el pasaporte, París. París
y la libertad de leer los periódicos, de reunirse con los camaradas, ya que
Daniel, habiendo comprendido los errores de su hermano idealista, se volvió,
lógicamente, comunista, estando en la cárcel.
Militó en el PCF, vendió entradas para la fiesta de l’Humanité,
distribuyó prospectos de propaganda en las afueras de París para el PCE, fue
muchos años a la fiesta de l’Humanité para vender sangrías y paellas, el Mundo
Obrero, se encontró en una célula con Lister, con Carlos Serrano, el
historiador, con Paquita Merchán; leyó apasionadamente los libros de Georges
Soria, de Hugh Thomas, de Lister, y de muchos más y por fin, una fatídica
jornada «de fiesta», salió precipitadamente del puesto del PCE donde los
camaradas acababan de poner la bandera de Franco. Les dijo que «no podía
quedarse bajo esa bandera porque la sangre de su hermano le caería encima» pero
le contestaron que podía marcharse si lo deseaba porque esa bandera iba a
quedarse ahí.
El partido se dividió, algunos se fueron, a otros los
excluyeron. Después llegó el Programa Común y Daniel volvió a vivir en París el
sueño del Frente Popular, la esperanza. Pero, qué gran error, creérselo era
«ser reformista», entonces, con amargura, Daniel dejó el PCF en Drancy.
Después de estas desilusiones y de estas amarguras («sin rencor
ni amargura» ¿es posible para un republicano español?) hemos buscado a
comunistas interesados por la historia de la Torre de Esteban Hambrán, para
nosotros era lógico que les interesara. ¡Qué va! En absoluto, ni a unos ni a
los otros, ni a los españoles, ni a los franceses, poco comercial o sin gancho
tal vez.
Pero lo peor es que tampoco les interesara a los socialistas,
aunque los fusilados y víctimas del fascismo fueran allí en mayoría socialistas.
Felizmente, unos jóvenes realizadores parisinos, Henri Belin y
Susana Arbizu (1) fueron entusiasmados por el viejo republicano español
comunista. No mencionaron, es verdad, su ideología, lo que les hizo decirnos a
unas comunistas al salir de la proyección del Magic Cinéma de Bobigny (donde
ahora reside Daniel) : «nosotras somos comunistas » así como si Daniel no lo
fuera.
Es cierto que lo importante actualmente en España, no es la
abolición del dinero, ni de las diferencias de salario, ni la colectivización
de los grandes medios de producción, ni la abolición de la explotación del ser
humano por el ser humano, ideales de Daniel Serrano, no, lo que está ahora a la
orden del día, es, como en 1931, la República.
Es de la República de la que sigue soñando el comunista español
internacionalista Daniel Serrano Recio, mi padre, quien cumple hoy los 94 años
en Bobigny (afueras de Paris).
¡Feliz cumpleaños, querido Papa!
París a 3 enero de 2014

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