miércoles, 15 de enero de 2014

1914-2014: CIEN AÑOS CONTRA LAS GUERRAS IMPERIALISTAS. BERLÍN CELEBRÓ EL FIN DE SEMANA DE LA ’TRIPLE L’

El pasado fin de semana se celebró la XIX Conferencia Internacional ’Rosa Luxemburgo’ y la gran marcha que recuerda el asesinato de RL y Karl Liebnecht en el marco del centenario de la 1ª Gran Guerra
Internacional | Redding Cooke-Tercera Información | 14-01-2014 |

La Revolución es magnífica... todo lo demás es un disparate” (Rosa Luxemburgo)
Se estima que unas diez mil personas se reunieron el pasado domingo en Berlín para rendir homenaje y tributo a los revolucionarios Rosa Luxemburgo y Karl Liebnecht, además de al líder de la Revolución Rusa, Valdimir Ilyich Lenin, añadiendo en la ya clásica marcha que se celebra cada año el segundo domingo de enero, la tercera ’L’ (Luxemburgo, Liebnecht, Lenin).
Previamente, el sábado se celebraba en el céntrico edificio Urania la XIX Conferencia Internacional Rosa Luxemburgo, organizada por el diario marxista e independiente ’Junge Welt’ que contó con relevantes personalidades de la Izquierda germana e internacional donde se arbodaron distintos temas, históricos y de actualidad, todos ellos con el nexo común de plantear una alternativa definitiva al Capitalismo, al imperialismo y sus guerras. Cómo construir, en definitiva y siguiendo a Rosa Luxemburgo, el Socialismo frente a la barbarie del Capital, que hoy sufren muy severa y especialmente las clases trabajadoras del sur de Europa, debido a la Crisis-Estafa del capitalismo financiero depredador y la reacción de la clase dominante que busca gestionar la crisis según la conveniencia de sus intereses, para lo cual trata de debilitar a las clases populares esquilmando los derechos adquiridos durante décadas de lucha organizada. También muy ferozmente están padeciendo sobre el tablero geopolítico, los pueblos víctimas de la voracidad del imperialismo y la falsa lucha contra el terrorismo que EEUU usa de cínico pretexto para bombardear e invadir países soberanos (Irak, Afganistán, Libia, Siria, Mali por citar sólo algunos).
Para discutir sobre ello, en una sala con aforo para 2000 personas, y siempre llena, estaban entre otros, Denis Goldberg, líder del Congreso de Demócratas y compañero de Nelson Mandela en el Congreso Nacional Africano; el ex ofcial de inteligencia militar danesa Anders Kaergaard, informante de crímenes de lesa humanidad en la guerra de Irak y actualmente un activista antibelicista y antiimperialista; el renombrado economista canadiense Michel Chossudovski, director de Global Research; Maria do Socorro Gomes, presidenta del Consejo Mundial por la Paz; Zivadin Jovanovic, diplomático servio y ministro de relaciones exteriores de la ex República Federal Yugoslava entre 1998 y el año 2000, ó el presidente de Die Linke, Bernd Riexinger.
Vayamos a la manifestación. Es una acción política convocada principalmente por dos colectivos: la SDAJ (Juventud Socialista Obrera Alemana), organización juvenil de carácter marxista y autónomo; y la asociación “Rosa & Karl” que lucha por mantener vivo el legado del matrimonio revolucionario alemán asesinado en 1919. A estos colectivos se suma prácticamente toda la izquierda alternativa de Alemania, política, sindical y cultural. Así, se adscriben partidos que van de Die Linke (La Izquierda) formado por ex comunistas de la RDA y un escisión del SPD, con fuerte relevancia sobre todo en el este del país germánico, a otras formaciones comunistas como el DKP (Partido comunista alemán) y el MPLD (marxista leninista-maoísta), además de otros colectivos anarquistas, antifascistas y antirracistas, ONG’s y participantes de otros países como delegaciones del Partido Comunista de Turquía (TKP) y de Chile. Una auténtica y reivindicativa fiesta de la Izquierda que suma más 30 organizaciones, partidos y editoriales. El SPD, partido donde militó y abandonó en 1914 por la participación de los socialdemócratas en la 1ª GM, no participa de esta convocatoria.
A las 10 de la mañana daba comienzo, puntual, la multitudinaria acción. En la salida del metro de Frankfurter Tor, en el barrio de Friedrichshain se congregaban miles de personas para iniciar la marcha que ­-­tras una buena caminata de alrededor de hora y media- concluía con una ofrenda floral en el cementerio de Friedrichsfelde ubicado al este del barrio de Lichtenberg, donde se haya el monumento en su honor donde yacen los restos de otros militantes socialistas víctimas del nazismo.
La tradicional marcha, que este año cobraba una dimensión todavía más antibelicista al coincidir con el centenario de la 1ª Guerra Mundial, transcurrió con total normalidad en un ambiente festivo, reivindicativo dónde se encontraban a su vez otras luchas que se fundían en la misma, luchar contra las guerras promovidas por el imperialismo.
Gente de todas las edades, y de numerosas procedencias se aglutibaban portando banderas rojas, pancartas pacifistas, antifascistas, los rostros de Rosa Luxemburgo, Lenin, el Che, Hugo Chávez, el pantera negra Mumia Abu-Jamal... Y sobre todo, rosas, rosas rojas en las manos de jóvenes y mayores, como símbolo y expresión de la memoria que no ha de olvidarse para librar las batallas de hoy y mañana por la libertad, la justicia y la paz de los pueblos. Gritos con consignas anticapitalistas, llamando a la solidaridad internacionalista y la lucha por el Socialismo. Sin duda muchos ciudadanos alemanes como cada año, quedaron sorprendidos, contrariados e incluso preocupados al ver tantos jóvenes unidos en la calle, defendiendo las ideas de Marx y Engels. No es menos cierto, que podía observarse también otro tipo de asombro en las aceras desde las cuales otros viandantes miraban con orgullo, alegría y emoción. No es de extrañar, en esos barrios berlineses se mantiene un alto porcentaje de voto a la Izquierda, aunque también acecha el peligro del populismo neonazi, sobre todo hacia la periferia.
A las puertas del cementerio se hayaban, tras pasar los puestos de comida donde podías tomar café o comer una salchicha vienesa (se agradecía probar bocado tras la larga caminata), estaban los distintos stands de algunos de los colectivos políticos y editoriales. A un lado, se encontraba el escenario donde harían sus intervenciones las y los representantes de las organizaciones que participaban en el evento, para acabar con la música que proponía una banda socialista turca.
Una vez llegados al cementerio, una banda de musica sinfónica interpretaba distintas canciones, al momento de llegar quien escribe sonaba el “Venceremos” del Chile de la Unidad Popular de Allende. Dentro, el ambiente era de solemnidad, había largas colas para depositar las rosas en el mausoleo y tener unos minutos de recogimiento. Pese a que había mucha gente allí, lo que se oía no era otra cosa que un murmullo silencioso. Solemnidad, respeto, tristeza... había personas, sobre todo ancianos, visiblemente emocionados, con lágrimas. Otros aprovechaban la oportunidad para inmortalizar el recuerdo fotografiándose junto a la esquela de piedra que rinde homenaje a la revolucionaria alemana de origen polaco, la compañera de Karl Liebnecht, la líder espartquista e indomable polemista Rosa Luxemburgo. Y es que, para quienes estamos en esto de la revolución la obra y la vida de esta mártir de la revolución es luz, es inspiración, significa ganas de continuar en la lucha. Rosa y su compañero Karl, asesinados hace tanto tiempo, y capaces de unir a miles de personas de distinta tendencia político-ideológica, de distintas generaciones, de distintas procedencias, son un claro ejemplo de que la lucha de clases y el socialismo es una batalla que se sigue librando. En el corazón de la Europa neoliberal, agitando sus contradicciones, recorrió por las calles berlinesas ese fantasma tan temido por los burgueses de todo pelaje y –mal que les pese, tan difícil de enterrar.









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