El
pasado fin de semana se celebró la XIX Conferencia Internacional ’Rosa
Luxemburgo’ y la gran marcha que recuerda el asesinato de RL y Karl Liebnecht
en el marco del centenario de la 1ª Gran Guerra
Internacional
| Redding Cooke-Tercera Información | 14-01-2014 |
“La
Revolución es magnífica... todo lo demás es un disparate” (Rosa Luxemburgo)
Se estima
que unas diez mil personas se reunieron el pasado domingo en Berlín para
rendir homenaje y tributo a los revolucionarios Rosa Luxemburgo y Karl
Liebnecht, además de al líder de la Revolución Rusa, Valdimir Ilyich Lenin,
añadiendo en la ya clásica marcha que se celebra cada año el segundo domingo de
enero, la tercera ’L’ (Luxemburgo, Liebnecht, Lenin).
Previamente,
el sábado se celebraba en el céntrico edificio Urania la XIX Conferencia
Internacional Rosa Luxemburgo, organizada por el diario marxista e
independiente ’Junge Welt’ que contó con relevantes personalidades de la
Izquierda germana e internacional donde se arbodaron distintos temas,
históricos y de actualidad, todos ellos con el nexo común de plantear una
alternativa definitiva al Capitalismo, al imperialismo y sus guerras. Cómo
construir, en definitiva y siguiendo a Rosa Luxemburgo, el Socialismo frente a
la barbarie del Capital, que hoy sufren muy severa y especialmente las
clases trabajadoras del sur de Europa, debido a la Crisis-Estafa del
capitalismo financiero depredador y la reacción de la clase dominante que busca
gestionar la crisis según la conveniencia de sus intereses, para lo cual trata
de debilitar a las clases populares esquilmando los derechos adquiridos durante
décadas de lucha organizada. También muy ferozmente están padeciendo sobre el
tablero geopolítico, los pueblos víctimas de la voracidad del imperialismo y la
falsa lucha contra el terrorismo que EEUU usa de cínico pretexto para
bombardear e invadir países soberanos (Irak, Afganistán, Libia, Siria, Mali por
citar sólo algunos).
Para
discutir sobre ello, en una sala con aforo para 2000 personas, y siempre llena,
estaban entre otros, Denis Goldberg, líder del Congreso de Demócratas y
compañero de Nelson Mandela en el Congreso Nacional Africano; el ex
ofcial de inteligencia militar danesa Anders Kaergaard, informante de
crímenes de lesa humanidad en la guerra de Irak y actualmente un activista
antibelicista y antiimperialista; el renombrado economista canadiense Michel
Chossudovski, director de Global Research; Maria do Socorro Gomes,
presidenta del Consejo Mundial por la Paz; Zivadin Jovanovic,
diplomático servio y ministro de relaciones exteriores de la ex República
Federal Yugoslava entre 1998 y el año 2000, ó el presidente de Die Linke, Bernd
Riexinger.
Vayamos a la
manifestación. Es una acción política convocada principalmente por dos
colectivos: la SDAJ (Juventud Socialista Obrera Alemana), organización
juvenil de carácter marxista y autónomo; y la asociación “Rosa & Karl”
que lucha por mantener vivo el legado del matrimonio revolucionario alemán
asesinado en 1919. A estos colectivos se suma prácticamente toda la izquierda
alternativa de Alemania, política, sindical y cultural. Así, se adscriben
partidos que van de Die Linke (La Izquierda) formado por ex comunistas
de la RDA y un escisión del SPD, con fuerte relevancia sobre todo en el este
del país germánico, a otras formaciones comunistas como el DKP (Partido
comunista alemán) y el MPLD (marxista leninista-maoísta), además de
otros colectivos anarquistas, antifascistas y antirracistas, ONG’s y
participantes de otros países como delegaciones del Partido Comunista de
Turquía (TKP) y de Chile. Una auténtica y reivindicativa fiesta de la
Izquierda que suma más 30 organizaciones, partidos y editoriales. El SPD,
partido donde militó y abandonó en 1914 por la participación de los socialdemócratas
en la 1ª GM, no participa de esta convocatoria.
A las 10 de
la mañana daba comienzo, puntual, la multitudinaria acción. En la salida del
metro de Frankfurter Tor, en el barrio de Friedrichshain se congregaban miles
de personas para iniciar la marcha que -tras una buena caminata de alrededor
de hora y media- concluía con una ofrenda floral en el cementerio de
Friedrichsfelde ubicado al este del barrio de Lichtenberg, donde se haya el
monumento en su honor donde yacen los restos de otros militantes socialistas
víctimas del nazismo.
La
tradicional marcha, que este año cobraba una dimensión todavía más antibelicista
al coincidir con el centenario de la 1ª Guerra Mundial, transcurrió con total
normalidad en un ambiente festivo, reivindicativo dónde se encontraban a su vez
otras luchas que se fundían en la misma, luchar contra las guerras promovidas
por el imperialismo.
Gente de
todas las edades, y de numerosas procedencias se aglutibaban portando banderas
rojas, pancartas pacifistas, antifascistas, los rostros de Rosa Luxemburgo,
Lenin, el Che, Hugo Chávez, el pantera negra Mumia Abu-Jamal... Y sobre todo,
rosas, rosas rojas en las manos de jóvenes y mayores, como símbolo y expresión
de la memoria que no ha de olvidarse para librar las batallas de hoy y mañana
por la libertad, la justicia y la paz de los pueblos. Gritos con consignas
anticapitalistas, llamando a la solidaridad internacionalista y la lucha por el
Socialismo. Sin duda muchos ciudadanos alemanes como cada año, quedaron
sorprendidos, contrariados e incluso preocupados al ver tantos jóvenes unidos
en la calle, defendiendo las ideas de Marx y Engels. No es menos cierto, que
podía observarse también otro tipo de asombro en las aceras desde las cuales
otros viandantes miraban con orgullo, alegría y emoción. No es de extrañar, en
esos barrios berlineses se mantiene un alto porcentaje de voto a la Izquierda,
aunque también acecha el peligro del populismo neonazi, sobre todo hacia
la periferia.
A las
puertas del cementerio se hayaban, tras pasar los puestos de comida donde
podías tomar café o comer una salchicha vienesa (se agradecía probar bocado
tras la larga caminata), estaban los distintos stands de algunos de los
colectivos políticos y editoriales. A un lado, se encontraba el escenario donde
harían sus intervenciones las y los representantes de las organizaciones que
participaban en el evento, para acabar con la música que proponía una banda
socialista turca.
Una vez
llegados al cementerio, una banda de musica sinfónica interpretaba distintas
canciones, al momento de llegar quien escribe sonaba el “Venceremos” del
Chile de la Unidad Popular de Allende. Dentro, el ambiente era de
solemnidad, había largas colas para depositar las rosas en el mausoleo y tener
unos minutos de recogimiento. Pese a que había mucha gente allí, lo que se oía
no era otra cosa que un murmullo silencioso. Solemnidad, respeto, tristeza...
había personas, sobre todo ancianos, visiblemente emocionados, con lágrimas.
Otros aprovechaban la oportunidad para inmortalizar el recuerdo fotografiándose
junto a la esquela de piedra que rinde homenaje a la revolucionaria alemana
de origen polaco, la compañera de Karl Liebnecht, la líder espartquista e
indomable polemista Rosa Luxemburgo. Y es que, para quienes estamos en esto de
la revolución la obra y la vida de esta mártir de la revolución es luz, es
inspiración, significa ganas de continuar en la lucha. Rosa y su compañero
Karl, asesinados hace tanto tiempo, y capaces de unir a miles de personas de
distinta tendencia político-ideológica, de distintas generaciones, de distintas
procedencias, son un claro ejemplo de que la lucha de clases y el socialismo es
una batalla que se sigue librando. En el corazón de la Europa neoliberal,
agitando sus contradicciones, recorrió por las calles berlinesas ese fantasma
tan temido por los burgueses de todo pelaje y –mal que les pese, tan difícil de
enterrar.

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