viernes, 17 de mayo de 2013

EN LA UNIVERSIDAD DE VIGO EXISTE LA DEMOCRACIA….DEPENDIENDO DE PARA QUÉ



Artículos de Opinión | Miguel Diéguez Rodríguez | 14-05-2013 |
Que la Universidad de Vigo está pensada para anular cualquier posible actividad intelectual crítica, es algo que sabemos todos los que hemos estado en contacto con ella.
Por algo tenemos un Campus al que solo se puede acceder en coche o en autobús, y que está a más de 25 minutos en autobús de la ciudad. Por algo tenemos un Campus construido en el medio de la nada, en un monte alejado de cualquier otro núcleo humano. Para colmo, ni siquiera es un Campus plano donde te puedas desplazar fácilmente de una Facultad a otra, sino que para moverte entre facultades tienes que subir por cuestas que le quitan a cualquiera las ganas de socializarse con gente de otras facultades dentro del Campus.


Sin embargo, a esto hay que sumarle unas instituciones retrógradas, que de tan acostumbradas a una sumisión absoluta y a una nula capacidad de creación de pensamiento crítico por parte del estudiantado, se sorprenden cuando alguien no responde a sus cánones, y reaccionan como han reaccionado siempre los caciques: prohibiendo.
Ante la convocatoria de una asamblea para estudiantes y trabajadores de la Universidad, la Dirección del Centro denegó la solicitud de un aula alegando que era "una actividad sin ninguna relación con el centro". Al final, el Centro acabó cediendo, pero solamente cuando se le informó de que, en caso de persistir en su negativa, recibiría una denuncia judicial por una posible vulneración de la Ley Orgánica de Libertad Sindical (la asamblea estaba convocada por varias organizaciones sindicales, y CCOO se había encargado de realizar la solicitud), así como se informaría a los medios de información locales y se llevaría una queja al Parlamento Gallego a través del Grupo Parlamentario de AGE.
Lo peor, lo más triste, es que es cierto que el acto no tenía nada que ver con el Centro. La defensa de los derechos de los trabajadores, la creación de organización y contrahegemonía ideológica, la lucha por la defensa de la educación pública, no tienen nada que ver con la Escuela de Ingeniería Industrial. O más concretamente, no tienen nada que ver con su Dirección.
Y es que no es la primera vez que la Dirección del Centro se niega a ceder espacios para actividades con contenido crítico. Este mismo curso, se denegó a la Liga Estudantil Galega un espacio donde poder realizar un homenaje a Moncho Reboiras, histórico militante independentista gallego asesinado por el fascismo de Estado. A pesar de que la Liga alegaba que Moncho Reboiras había sido estudiante de la Facultad, y que por eso se había elegido ese lugar, la dirección dio la misma respuesta que para la asamblea: "no tiene nada que ver con el Centro".
A la Universidad de Vigo, como a muchos sectores de la sociedad gallega, le siguen oliendo los pies a caciquismo. Mediocres que alcanzan un puesto en la dirección de un centro se creen que el mismo centro les pertenece, y les encanta sentirse los dueños de su tranquila aldea. Y cuando alguien se atreve a romper ese silencio de corderos, cuando alguien introduce la verdadera esencia de la universidad (que no es otra que la crítica y la transformación de la realidad para cambiarla a mejor) en su feudo, se enfadan, tratando de ignorarlo, tratan de prohibir "la peligrosa manía de criticar".
¿Hay democracia en la Universidad de Vigo? Pues la misma que hay en el resto del país. Hay democracia para hacer botellón en el Campus, hay democracia para colgar carteles machistas de fiestas universitarias que harían vomitar a aquellos jóvenes que lucharon en los 60 por democratizar el acceso a los estudios superiores. Hay democracia para que Nuevas Generaciones del PP y el Ejército Español organicen jornadas en las Facultades sin ningún problema. Sin embargo, ante la solicitud de un grupo de estudiantes de 1º de Derecho de invitar al PCE a hablar en un acto de homenaje a los Abogados de Atocha (militantes de ese partido), la Decana se negó alegando que no tenían cabida organizaciones políticas en la Facultad, cuando no mucho tiempo atrás había cedido un espacio a Nuevas Generaciones para que vinieran a explicarnos lo maravillosos que son los recortes.
La democracia en la Universidad de Vigo existe mientras no la ejerzas. Y es que ya lo dijo Rosa Luxemburgo: quien no se mueve, no puede sentir las cadenas.

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