Muy decepcionante
Nota: abajo del texto pueden leer el
artículo original al que va dirigida esta Carta al Director de la revista Muy
Interesante.
Artículos de
Opinión | Víctor J. Sanz | 12-12-2012 |
Muy Sr. mío:
Durante
muchos años compré puntualmente la revista que hoy dirige usted. Durante los
años de mi adolescencia y después, compraba cada número, lo leía con verdadera
fruición, y lo cuidaba como un pequeño tesoro. Pasado el tiempo y por razones
que no vienen al caso perdí aquella costumbre tan preciada.
Hará un par
de semanas, al pasar por un quiosco, me fijé en la portada del número 379,
correspondiente al mes de diciembre de 2012. Despertó mi interés, seguramente
por lo mismos motivos que antaño lo despertaría tantas veces: novedad, cantidad
de información, fiabilidad, diversificación en los temas (era realmente difícil
no encontrar algo muy interesante), en resumen todos los pilares que sustentan
un interés suficiente como para desbancar horas de sueño, incluso en las más
apretadas agendas.
Tras la
compulsiva lectura de las primeras páginas (nunca en el orden lógico, sino
saltando de reportaje en reportaje), llegué a la conclusión que quizás una de
las razones que me habían devuelto por un momento esta adorable costumbre de
años pasados, tenía mucho que ver con la política, o más concretamente con la
saturación que sufrimos día a día de temas relacionados con ella y precisamente
por la ausencia total y absoluta de estos mismos temas en una publicación de
divulgación científica.
Pero
entonces llegó la decepción. Los titulares me llevaron hasta la página 18 en la
que encontraría un reportaje titulado "El equipo A de los robots"
donde podría satisfacer cualquier necesidad de información sobre estos ingenios
mecánicos. Pero en este reportaje no solo encontré tal información, sino que en
la página 19 me encontré además, con un elemento discordante, estridente, un
fuera de lugar completamente fuera de lugar. Respondiendo al nombre de Miguel
Ángel Sabadell y bajo el título "Políticamente incorrecto" se publica
un artículo que lleva por título "Por una buena educación".
El texto
firmado por Sabadell contiene de todo menos información o divulgación
científica o de interés alguno, es un texto puramente político y para más
señas, como bien anuncia el título de la sección, incorrecto, completamente
incorrecto, es decir, equivocado, elitista y de un clasismo pestilente. Tan
solo esto sería motivo suficiente para que en su publicación se reflexionara
acerca de los contenidos que ofrecen, pero ya que el señor Sabadell opina, me
tomaré yo la libertad de opinar también.
Sabadell
arremete no solo contra la enseñanza pública actual, sino contra la enseñanza
universal y además contra quien la defiende como una forma de entender el
estado del bienestar, aunque él se muestra estúpidamente convencido de que
quienes la defienden no están defendiendo en realidad la educación sino que lo
que defienden son sus salarios y sus puestos de trabajo, ignorando que
muchísima gente que no vive de su trabajo en el sector educativo también
defiende el modelo actual de educación pública y universal.
Solo alguien
carente por completo de altos ideales y de alta sensibilidad social podría
llegar a tan aberrante conclusión. Tal vez sea porque él, que se declara
antiguo profesor de secundaria y bachillerato, ya no conserva su empleo en el
sector, y eso le lleva a pensar que los demás han de luchar por lo mismo que él
ya no conserva. Señor Pardina, tendría usted que preguntarle a él por la razón
última de semejante desvarío. De paso, comuníquele que me alegra mucho que mis
hijos, en edad escolar, no puedan jamás quedar expuestos a las ideas
reaccionarias y agresivas que expone en su artículo el señor Sabadell.
Ataca
Sabadell, también, la universalidad de la enseñanza universitaria. Defiende su
elitismo "natural", porque "no todo el mundo puede llegar a
licenciarse". ¿Significa esto que para el elemento Sabadell todos somos
iguales para pagar los impuestos con los que se financia la universidad pública,
pero que solo debe beneficiarse de ese servicio público una parte de la
población? Con cierta habilidad, intenta Sabadell traspasar la culpa de esta
repugnante idea elitista a los propios universitarios diciendo que "Los
universitarios son, por definición, elitistas". Señor Sabadell, ésa, lejos
de ser una realidad, no es sino una percepción particular (muy particular) que
lanza usted con ponzoña y un evidente odio por quienes no tienen la capacidad o
la oportunidad de acceder a esa "élite". Señor Sabadell, debe usted
saber que no solo resulta usted incorrecto políticamente, es usted capaz de ser
incorrecto e inconveniente en otros campos.
También
defiende el señor Sabadell que la universidad debe estar controlada por
intereses empresariales privados con el argumento de que, finalmente, los
titulados ejercerán su profesión en las empresas. Ignora por completo el señor
Sabadell el plano humano, otra vez, con esta afirmación; pero es que además
está defendiendo que intereses privados tengan, no ya el acceso a la
universidad pública, sino hasta su propio control. Este malicioso deseo puede
derivar en la intervención, tergiversación o simplemente eliminación de
aquellas líneas de pensamiento o aquellos contenidos educativos que pudieran
devenir "no rentables" para los intereses mercantilistas de dichas
empresas, por muy rentables que resultaran para la Humanidad.
Escribe el
señor Sabadell un blog (http://masabadell.wordpress.com/) de contenido
científico con información interesante en el que se echan en falta (hasta donde
he leído) opiniones de tinte político. Resulta curioso que no haya encontrado
mejor lugar para agredirnos con esas particulares opiniones suyas, que sin
ninguna vergüenza expone públicamente, que una publicación ajena y de mucha
mayor difusión, como es Muy Interesante.
Como decía
al principio, actualmente no tengo la costumbre de comprar la revista que usted
dirige, por lo que no tengo forma de saber si esta incorrección política que
sufre en este número, es una enfermedad habitual o se trata de una enfermedad
pasajera. Si tuviera usted la amabilidad de aclararme este punto tal vez el
próximo mes me ahorraría los 3,20 euros que cuesta la revista, porque para
escuchar exposiciones incorrectas, inconvenientes, clasistas y nada científicas
como la del elemento Sabadell, se pueden escuchar gratuitamente (quien tenga
tripas para ello) en otros medios de desinformación como por ejemplo
Intereconomía.
No seré yo
quien le niegue a Sabadell tener, ni mucho menos expresar, su opinión política,
pero sí que tengo que llamar su atención sobre el foro donde ésta se exprese y
en este sentido, convendrá conmigo, señor Pardina, que este engendro, este
mojón político (mojón en su 4ª acepción), no tiene cabida posible, no ya en una
revista de divulgación científica, sino en una publicación de cualquier tipo
que pretenda alcanzar o mantener unos mínimos de seriedad y de credibilidad
como señas de identidad. A no ser que esto sea fruto no de una incorrección
política de su publicación, sino de una intención, de un interés empresarial
oculto; pero si ese es el caso, la palabra "interesante" del título
de su revista dejará de aludir al interés de los temas expuestos para empezar a
responder a los intereses empresariales ocultos entre materiales de divulgación
científica como la pastilla amarga se esconde en un pastelito dulce.
Reciba un
cordial saludo.

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