viernes, 7 de diciembre de 2012

“UN MAYOR CONTROL A LAS EMPRESAS MULTINACIONALES PARA QUE PAGUEN LOS IMPUESTOS REALES"



Absentismo Fiscal
Artículos de Opinión | Víctor J. Sanz | 07-12-2012 | 
 En los últimos días se ha visto en los medios un torrente de noticias relacionadas con la escasa cantidad que las compañías multinacionales pagan en concepto de impuestos a pesar de los multimillonarios beneficios que obtienen. Acto seguido, como sin dar tiempo a la opinión pública a reaccionar, siguieron a estas notas de prensa otras tantas en las que las autoridades nacionales de distintos países mostraban su postura en distintos grados de indignación: desde la "indignación" del parlamento británico por los bajos impuestos de las transnacionales, o las tímidas amenazas del Gobierno australiano, que anuncia un plan para recaudar más impuestos de las multinacionales, hasta la inmoral bajada de pantalones del Gobierno español y de la Comunidad de Madrid que estudian cómo hacer un traje legal a la medida de las actividades del magnate Sheldon Adelson, el promotor del complejo Eurovegas, de próxima implantación en Madrid.
En el caso del parlamento británico, se puede llegar a pensar que los políticos se están poniendo en su sitio y hasta que van a apretarles las tuercas a las grandes defraudadoras multinacionales, pero nada hay que permita pensar tal cosa, empezando porque esta indignación parece casualmente próxima en el tiempo al anuncio en prensa del absentismo fiscal de esas compañías; y siguiendo por que quienes se indignan de la escasa presión fiscal sobre estas compañías son los mismos que deben legislarla, aplicarla o, cuando menos, vigilarla. Su literal es el siguiente: "Es indignante, un insulto a los ciudadanos y a las empresas locales que las grandes compañías aprovechen la actual legislación fiscal para mover al exterior los beneficios obtenidos aquí". Cuesta creer que Margaret Hodge, presidenta del Comité de Cuentas Públicas del Parlamento Británico, y autora de estas palabras no sufriera un ictus nada más pronunciarlas.
En el caso de Australia no hace falta que ningún personaje o entidad local de el contrapunto a la información de que el Gobierno australiano planea aumentar la presión fiscal sobre las grandes empresas que desvían los beneficios obtenidos en aquel país a otros países cuya presión fiscal es mucho menor, o directamente nula, como son los casos de Irlanda y Bermudas respectivamente. En este caso el contrapunto lo da el propio informante (Europa Press), que se diría interesado en que el Gobierno australiano no llevara a cabo sus planes, ya que incluye en la nota de prensa hasta cuatro párrafos con el mensaje claro de amenazar indirectamente con una retirada de la inversión de estas grandes defraudadoras en aquel país. En uno de ellos, particularmente apestoso, se dice: "Algunos especialistas fiscales argumentan que las medidas propuestas pueden desalentar a las empresas extranjeras a invertir en el país", le sigue una declaración entrecomillada (ahora sí) de un asesor fiscal con nombres y apellidos (perteneciente quizás a esa anónima masa de asesores "independientes" a los que uno puede hacer pronunciarse para confirmar cualquier cosa que se proponga), de nombre Paul Stacey, que dice: "Australia se está convirtiendo en un país de alto riesgo soberano en los impuestos". ¿Puede entenderse que Stacey está diciendo que el verdadero riesgo para un país es que el propio país sea soberano en sus políticas fiscales? Paul demencial Stacey.
En el caso, siempre peculiar, de España, el Gobierno no se indigna ni mucho menos amenaza a las grandes estafadoras multinacionales, antes al contrario, ponen delante del empresario la legislación y le entregan una pluma dorada para que tache el contenido que no se adecue a sus necesidades y para que escriba el que falta para satisfacerlas total y plenamente.
Este es el caso del proyecto Eurovegas promovido por el multimillonario Sheldon Adelson. Fruto de la "negociación" el Gobierno de España y el de la Comunidad de Madrid han tenido que modificar no pocas leyes de todo ámbito y alcance, incluyendo la rebaja del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y del Impuesto de Actividades Económicas (IAE) en un 95%, rebaja a la que ningún ciudadano de a pie y casi ninguna empresa tiene acceso, salvo una de las empresas más rentables que existen a nivel mundial, como es la iglesia católica. También se rebajará el tipo impositivo de los casinos del 45% al 10%. Además el pobrecito multimillonario se beneficiará de una bonificación del 9% de las inversiones en edificios, así como de una bonificación anual de 9.000 euros por cada trabajador que integre en la plantilla. Además, si el proyecto de construcción resultase incompatible con la ordenación urbanística del municipio donde se construya, Eurovegas tendrá la prioridad. Además, la Comunidad de Madrid modificará la ley autonómica 6/2011 por la que se regula el juego de manera tal que la Comunidad se reservará el derecho de perdonar a Eurovegas faltas muy graves como por ejemplo no pagar el premio al jugador que acaba de ganar en una mesa de ruleta o coaccionarlo para que abandone la sala cuando está disfrutando de una racha de suerte. ¿Adivinan que decisión tomará la Comunidad si se enfrenta el imposible dilema de tener que multar a Eurovegas o perdonarlo por la comisión de faltas como éstas?
En esta línea de desvergüenza, el Gobierno del bueno para nada Mariano Rajoy, anunció días atrás la creación de una oficina especial de Hacienda cuyo objetivo es la persecución de las rentas internacionales de residentes en España. La prensa de derechas (casi toda hoy en día) difundió la noticia prácticamente como un éxito del Gobierno, cuando no es más que una cortina de humo o una ensoñación, ya que nada puede hacer un gobierno nacional en cuestiones internacionales si no cuenta con el apoyo de otros estados. Es más, de todo ese humo solo quedó la firma de un acuerdo con Estados Unidos (al que otros estados europeos también se sometieron) y que eximirá del pago de retenciones a los movimientos de dinero con destino España, cuando hasta antes de la creación de esta oficina estaban sujetos a dicha retención.
Todo esto ocurre en un estado como el español, donde se persigue hasta la criminalización al pequeño defraudador, como el pequeño empresario y el autónomo que defrauda a Hacienda en el peor de los casos unos cientos de euros; y en una comunidad como la de Madrid, donde se practican a diario 80 desahucios de gente sin recursos que no puede hacer frente al pago de la hipoteca.
Me surgen varias dudas, de las que destaco dos: ¿cómo es de rentable para el ciudadano una "inversión" extranjera que solo viene si se le perdonan casi todos los impuestos, todas las faltas que pueda cometer contra los ciudadanos y además se le subvenciona cada contrato laboral que realice con 9.000 euros anuales? y dos, ¿cómo es rentable esa "inversión" para los políticos que van a hacer posible y legal la actitud mafiosa del nada admirable Sheldon Adelson?
En otras latitudes, las posturas de los gobiernos son bien distintas al respecto de las multinacionales. Por ejemplo en Argentina quienes amenazan son las empresas, que se quejan de no poder llevarse los beneficios del país, algo que deja bien a las claras cuál es la intención última de cualquier inversión extranjera en cualquier país del mundo. Las empresas que se sienten molestas tratan de desprestigiar al Gobierno de Argentina comparándolo estúpidamente con el de Venezuela, tan solo porque en ambos países se vigilan mucho más de cerca que en otros las andanzas de las bandas de estafadores conocidas como compañías multinacionales.
                   Fuente: http://www.tercerainformacion.es/


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