ATA considera una operación de “maquillaje” la decisión de la Asociación
Americana de Psiquiatría referente a la transexualidad
El nuevo manual se publicará en mayo de
2013 y en él, junto a otras modificaciones, ha desaparecido el término "Trastorno de la Identidad de Género"
España |
Tercera Información | 08-12-2012 |
La
Asociación de Transexuales de Andalucía – Sylvia Rivera (ATA), califica de
“maquillaje” el anuncio que ha hecho público el órgano directivo de la
Asociación Americana de Psiquiatría (APA) el pasado 1 de diciembre, quien
anunció que el nuevo manual, la primera revisión a fondo en 20 años de los
criterios diagnósticos más compartidos en el mundo de la psiquiatría. Se
publicará en mayo de 2013 y en él, junto a otras modificaciones, ha
desaparecido el término "Trastorno de la Identidad de Género".
Solo conserva la "disforia de género", es decir, la angustia que
sufre la persona que no se identifica con su sexo masculino o femenino.
Si la
transexualidad no es ninguna enfermedad mental, no tiene que ser diagnosticada
por ningún psiquiatra, apuntan
desde la asociación. La necesidad de atención médica, sin embargo, esta
sobradamente demostrada. La atención a personas transexuales es necesaria
para adecuar el cuerpo a su sexo subconsciente (poniendo fin al sufrimiento
que supone vivir con un cuerpo que no se corresponde con su identidad sexual) y
paliar el efecto perjudicial de la transfobia social (la negación de la
verdadera identidad sexual) en estas personas desde su infancia.
“Disforia de
género”, se refiere única y exclusivamente, según el DSMIV y CIE10
(clasificaciones internacionales de patologías), a la aversión manifestada a
los propios genitales. No es sinónimo en ningún caso de transexualidad, El que
las personas transexuales necesiten tener unos genitales acordes a su identidad
sexual, no implica necesariamente que aborrezcan sus genitales de nacimiento.
El grado de disforia es variable, e incluso inexistente en muchas personas
transexuales (ver: “Grupo de trabajo sobre Transexualidad de la sección de Derechos
Humanos de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN)”).
Si aplicamos
la nueva definición propuesta por la APA, (Disforia de género = la angustia que
sufre la persona que no se identifica con su sexo masculino o femenino)
inducimos a mantener ese error asimilando “transexualidad” a “disforia de
género”, y alentando con ello la persistencia de la patologización de la
transexualidad y perpetuando el estigmatización de las personas transexuales.
Mar
Cambrollé, presidenta de ATA, declara, “esta maniobra de forma más “sutil”
pretende perpetuar el estigma, negando que la transexualidad no es sino una
muestra mas de la inmensa diversidad existente en el ser humano, y, por
supuesto, en la naturaleza en general.
ATA,
denuncia que la APA no ha tenido en cuenta las demandas de la Comunidad
Transexual a nivel internacional, así como las recomendaciones del Comisario de
Derechos Humanos del Consejo de Europa, Thomas Hammarberg, quien en 2011
solicitó a la OMS (Organización Mundial de la Salud), la despatologización de
la transexualidad, declarando, que la "disforia de género" (como se
denomina erróneamente a la transexualidad en ciertos manuales de medicina) debe
dejar de considerarse como enfermedad mental en los países del Consejo de
Europa y los organismos internacionales de salud. Añadiendo que: “mantener este
término -que designa a las personas que viven un desacuerdo entre su sexo
biológico y su sexo psicológico- en la categoría de trastorno mental,
estigmatiza a las personas transexuales y restringe su libertad a la hora de
escoger un eventual tratamiento hormonal”.
La UE, el 26
de Julio del 2011, sugirió dejar de considerar la transexualidad una enfermedad
mental, demandando que se desclasifique la ’disforia de género’ como patología
en los organismos médicos internacionales.
“Animamos a
seguir luchando por la “despatologización de la Transexualidad” y dejar las
celebraciones para cuando la Organización Mundial de la Salud descalifique al
Manual (norteamericano) de Desórdenes Mentales y declare ante cada país y ante
la ONU que la transexualidad no es una enfermedad mental y nunca lo fue, que en
muchos casos requiere de apoyo médico para una transición física y que bajo los
nombres que sea, jamás debió haber estado en un Manual de Desórdenes Mentales”,
añade, Cambrollé.

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