La Guerra Civil no terminará nunca
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07/diciembre/2012
Es curioso
lo que ha pasado en este aniversario de la Constitución. No se ha podido
celebrar en el Congreso, porque estaba en obras. Se ha celebrado en el Senado,
que todo el mundo coincide en considerarlo una institución a reformar. O a
suprimir. Los representantes nacionalistas no han querido asistir. Las
declaraciones de los líderes han sido escasamente matizadas: hay que cambiar la
Constitución; no hay que cambiar la Constitución. Se cuenta que la Familia Real
debate papeles y todos sabemos lo imposible que resulta hoy cambiar la
Constitución para que una mujer pueda ser reina de España. Hay quien quiere que
se plantee la independencia de una parte de España. Hay quien defiende que las
autonomías están de más. ¡Vaya aniversario!
¿Todo esto
es original? No: todo esto (y más) provocó una Guerra Civil que todavía no
hemos sabido cancelar.
La
Constitución del 78 fue un pacto para la supervivencia, no fue una solución a
diferencias profundas.
Nos hemos
engañado. Nos hemos deseado engañar. Pero la realidad sigue siendo que las
diferencias que había durante una Guerra, siguen existiendo: diferencias de
clase, diferencias de nacionalidad, diferencias de poder.
Nunca
entendí por qué la derecha democrática española no ha sido capaz de aceptar que
los muertos de la Guerra debían ser recuperados. Nunca entendí por qué un
socialista no puede poner un ramo de flores en Paracuellos del Jarama. Pero los
dos a la vez.
Nunca
entendí por qué no se hacen homenajes conjuntos (de unos y otros) a Companys o
a Zugazagoitia. Por prudencia, me dijeron mis compañeros. Seguramente tenían
razón. Cuidado con los militares, me decían. Y ahora, ni los nacionalistas
están satisfechos, ni los militares felices. Acepto que es una generalización
excesiva, pero alguien tiene que exagerar para que se entienda que estamos otra
vez en “punto cero” de la Democracia y la convivencia.
Hemos dado
pasos enormes hacia una convivencia normalizada. ¿Os olvidáis de los días de
fuego allá por los años 80 con los independentistas de ETA? ¿Os olvidáis de los
tiempos donde el golpismo militar estaba cada día en páginas de periódicos
legales? ¿Sabéis cuántas crisis industriales y financieras hemos pasado desde
el inicio de la Democracia?
Nada es
nuevo, compatriotas, salvo que ahora hay sensación de que no tenemos solución
democrática para lo que nos pasa. Esa es la novedad.
Seguro que
dentro de unos años, algunos españoles sensatos retomarán el estilo que hizo
posible la Transición. Pero espero que sea de otra manera: sin dejar fantasmas
en el armario. Los fantasmas de la Guerra Civil no han muerto, están volviendo
a la vida. Todos: de un lado y del otro.
Aceptemos
que jamás se olvidará lo que la Guerra Civil significó. (En los EEUU, de otra
manera, también pasa). Pero intentemos una forma más sólida de convivencia que
lo que la Constitución del 78 significa.
Trabajadores,
Autonomías, soldados, juristas, policías, obispos y tantos y tantos colectivos
que debatieron sus ideas en una Guerra Civil, me temo que no van a olvidar
aquel encontronazo. Y tampoco es preciso. Lo conveniente es volver a intentar
pactar otro tiempo pacífico. Se hizo en el 78 y se puede hacer el 2013, pero
que nadie se engañe: olvidar la Guerra Civil es imposible.
Luis Solana
es militante socialista y promotor de Nuevas Tecnologías
www.luissolana.com
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