Quién tiene mala leche
Artículos de
Opinión | María Sánchez - Veinticinco de abril (GRUNDmagazine) | 01-12-2012 |
Corren
tiempos de crisis. Encendemos los medios de comunicación y no hace falta
esperar mucho para que salga la dichosa palabra a escena. ¿Qué sector no se ha
manifestado estas últimas semanas? Diréis, todos. Pues no señores, faltaban las
vacas. Sí, esos animales de cuatro estómagos que pacen y mugen han hecho huelga
también, y junto con sus ganaderos gallegos han realizado la primera huelga en
entregas de leche de la historia, porque sencillamente las cuentas no salen.
Pobres vacas, ellas que pensaban que no les iba a afectar la subida del IVA,
los recortes, el cierre de centros de salud públicos, ni tan siquiera se
imaginaban un posible enfrentamiento con los antidisturbios. Hace 100 años, una
familia podía mantenerse más o menos a flote con dos vacas y la venta de leche
del día por la calle. Hoy en día, esa familia necesitaría 98 vacas más de buena
calidad genética. Tenemos los medios técnicos, las mejores vacas produciendo
leche y también una dependencia energética enorme. Además la industria y la PAC
no protegen a los ganaderos del sector lácteo. ¿Por qué no salen las cuentas?
Sencillamente porque se vende más barato el litro de leche que la cantidad que
cuesta producirlo. A un ganadero le cuesta producir un litro de leche entre 38
y 40 céntimos de euro, y ¿a dónde van la mayoría de los consumidores a comprar?
A las grandes superficies. Carrefour, Lidl, Lactalis… Esas «magníficas»
empresas de confianza, derivan los excedentes de producción láctea hacia
nuestro mercado, vendiendo la leche a precios por debajo de los costes,
enganchando al consumidor final que estira su carrito de la compra para poder
llegar a fin de mes bajo la estrategia de productos reclamo. ¿Y nuestras pobres
vacas qué pueden hacer frente a las vacas francesas y alemanas? Absolutamente
nada. Esta fantástica Europa con este libre mercado permite que la leche de
mala calidad que no se ha vendido en sus países de origen atraviesen
impunemente los Pirineos.
Estos días
las instituciones oficiales y los antidisturbios de Bruselas están siendo
invadidos por una marea láctea. Los ganaderos gallegos han tirado seis millones
de litros de leche y piensan llegar hasta donde haga falta. Ya me parecía
extraño que los políticos no le dieran la espalda también a las vacas, a esta
ganadería y agricultura de dónde venimos y que tanto ignoramos. Cuándo se
equilibrará la balanza a este lado, cuándo los grandes industriales dejarán de
ser cabecillas de pandilla. Mientras las autoridades galas están mediando para
poner fin al conflicto, nuestro querido Arias Cañete, al ritmo que van
desapareciendo explotaciones de leche y familias en picado en nuestro país,
piensa por qué alimento cambiar el contenido del cántaro del cuento de la
lechera. Ay señor ministro, ¿Quién tiene la mala leche? Solo sé que nuestras
vacas no.
Fotografía
extraída de “La Vanguardia” el 26.11.12

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