Trucos para dejar de comer chocolate
O de cómo Occidente planea mantener Costa
de Marfil como un potencial exportador de cacao
Reportajes |
Rubén G. Herrera - Tercera Información | 30-03-2011 |
¿Adicción al
chocolate?
¿Amante de
su sabor?
¿O sus
propiedades afrodisíacas?
Hoy en
Tercera Información ofrecemos varias estrategias rápidas para evitar este
vicio:
1) Controla
la cantidad y utilizalo solo como recompensa
2) Realiza
la compra en el supermercado después de haber almorzado, con el estómago lleno.
3) Mastica
un chicle de menta.
4) Coloca el
chocolate en lugares inaccesibles.
5) Por
último, una menos agradable, que consiste en un proceso de autoconcienciación
crítica, analizando el origen del cacao y los conflictos sociales que
genera.
...
El chocolate
proviene del cacao, producto que, aunque de origen latinoamericano, se cultiva,
principalmente en África del Oeste. Concretamente en ese país, que apenas nos
suena, llamado Costa de Marfil, donde se factura un 38% de la producción
mundial, según la UNCTAD en el ejercicio de 2005. Tanta, que como el
petróleo, el cacao podría alcanzar su pico en un par de décadas, y comenzar a
generar un peligro de extinción. Dentro de 20 años, podría haber una escasez de
chocolate asequible si los cultivadores de cacao de África Occidental abandonan
sus cultivos, algo que es muy probable que ocurra si se mantiene la tendencia actual.
Esto se debe a que:
«Los
agricultores de los países que producen la mayor parte del cacao que compran
las multinacionales del chocolate reciben recompensas mínimas que no ofrecen
incentivos para el laborioso trabajo de replantación de árboles...» (1).
Pero
concretamente en Costa de Marfil nos encontramos con una estrategia corporativa
de explotación, que llega a nosotros a través de campañas de consumo masivo de
chocolate. Mas, ¿por qué este asunto de Costa de Marfil y las guerras del
chocolate ahora, si la polémica se remonta años atrás? La guerra civil en Costa
de Marfil, iniciada en 2002 (19 de septiembre), y tras una tregua, concluída en
2007, mantuvo un gobierno que accedió en 1999 (25 de diciembre, un bonito día)
por golpe de estado, el único la historia del país, un verdadero mérito a estas
alturas.
Pues
fundamentalmente, el tema reaparece porque Costa de Marfil vive de nuevo una
situación conflictiva, y las compañías chocolateras tienen un notorio papel a
jugar. Además, si el socialismo internacional no tenía suficiente con la
relación causal que se le aplica con Gadafi, ahora se nos recuerda que Gbagbo
también es uno de esos "socialistas" que supuestamente nos evidencian
al resto del mundo que es una vía política muy trágica. Claro que Costa
de Marfil pertenece incomprensiblemente a la Internacional Socialista.
Pero
obviando esta contaminación en el imaginario político, el conflicto en Costa de
Marfil no está siendo revisionado como un conflicto social, y un nuevo
agotamiento de los recursos, sino primero como una condición económica, y
luego, si acaso, política. Así lo ha querido priorizar la Comunidad Económica
de Estados del África Occidental (CEDEAO), pidiendo a la ONU el pasado 22 de
marzo que intervenga en Costa de Marfil (2).
O el presidente de EEUU, Obama, invitando a Gbagbo que renuncie al poder en Costa
de Marfil (3).
Aunque son
dos cuestiones asumibles, como lo son las presiones internacionales a Gadafi
tras bombardear a la población (por seguir con la comparación), un número mucho
menor de medios ha documentado los crímenes que están teniendo lugar en Costa
de Marfil (4).
La
frivolidad de la negligencia mediática hallaba un pico elevado en
Intereconomía, donde lo importante eran los españoles allí residentes (esta
fórmula se repite en los medios constantemente): Medio centenar de españoles
abandona Costa de Marfil (5). O Libertad Digital, medio para el cual lo
importante de lo que denomina "guerras del chocolate" es que «las
últimas cosechas no han sido todo lo buenas que se esperaba y eso ha afectado a
la oferta» y la subida de precios, donde se habla de una "burbuja del
cacao" (6).
En febrero, la
Unión Europea impuso restricciones al comercio con Costa de Marfil (una
práctica, por otro lado, muy perjudicial para los costamarfileños) para
presionar a Gbagbo. Aunque Libertad Digital (7) (sí, otra vez) dijo que se trataba de una
estrategia por parte de Gbagbo. Estas medidas supusieron un bloqueo en
distintos productos como el cacao.
Rápidamente,
el lobby del cacao comenzó a funcionar: unas breves aunque sorprendentes
declaraciones de Sansan Kouao, vice-presidente del Consejo de Sabios de
la Línea Cacao (menuda titulación) amenazó con dirigir su negocio hacia otros
países:
«Si los
europeos no quieren nuestro cacao, se lo venderemos a los chinos. Damos una
semana de tiempo a la Unión Europea para cambiar de idea, y si no lo hacen
descargaremos toda nuestra producción ante sus oficinas» (agencia católica de misioneros MISNA).
«Sin
embargo, parece también una estrategia de Ouattara y de la comunidad
internacional acorralar a Gbagbo económicamente. De hecho, está en pie una
campaña de Ouattara de realizar llamadas a la huelga, que han sido seguidas
irregularmente. Al menos 365 personas han muerto por la violencia postelectoral
en Cosa de Marfil. Las ONGs que informan sobre el tema son Amnistía Internacional
y Médicos sin Fronteras. »
Público
documentaba ayer cómo «las fuerzas leales a Alassane Ouattara, el presidente
marfileño reconocido por la comunidad internacional, tomaron varias ciudades
del oeste y este de Costa de Marfil en el segundo día de su nueva ofensiva
militar y avanzan hacia el sur, donde se encuentra Abiyán, la capital
comercial, y San Pedro, el puerto desde el que se exporta gran parte del cacao
producido en el país» (8).
Gbagbo
parece no querer ceder su poder, conseguido a través de la venta directa de
cacao, en un país que se ha popularizado como "la perla de África
Occidental", y que ahora se encuentra al borde de una guerra civil. Del
mismo modo, las compañías chocolateras podrían jugar un papel importante a
la hora de prevenir una matanza.
La propia
campaña iniciada por el portal recolector de firmas Avaaz afirma rotundamente:
«Si las chocolateras renunciasen públicamente a hacer negocios con Gbagbo, su
fuente principal de dinero se agotaría. Así, sin el apoyo del ejército, su
poder e influencia se esfumarían, y se vería obligado a dimitir» (9)
El 25 Enero,
tras recibir cientos de miles de mensajes a través de Avaaz, la corporación
multinacional tan privada como poderosa Cargill anunció que se comprometería a
«suspender temporalmente» las compras de cacao de Costa de Marfil. (Clara
muestra de que nuestras acciones funcionan y con una velocidad a veces
sorprendente).
Pero hay un
asunto de trasfondo: quien ha ganado ahora las elecciones en Costa de Marfil, Alassane
Outtara, además de ser un político reconocidamente tecnócrata, ha sido formado
como economista y ha trabajado para el Fondo Monetario Internacional (FMI) y
Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO).
Esto nos
lleva a la pregunta: ¿hasta qué punto podría suponer algún tipo de cambio a
mejor eliminar del cargo a Gbagbo y poner en su lugar un nuevo gobierno títere
de occidente?
Los vínculos
entre Francia y sus excolonias africanas son un asunto clave. Francia, con 600
empresas implantadas, tiene en Costa de Marfil (el país más pujante de
África Occidental) importantes intereses económicos y estratégicos en juego,
pese a los conflictos armados mantenidos contra el líder que desde el 28 de
noviembre de 2010 se mantiene en el poder por la fuerza, Gbagbo tiene un número
importante de aliados franceses (10). En este juego diplomático, que no
dialéctica, las bajas de ciudadanos siguen sin importar:
«Si Gbagbo
decide quedarse en Costa de Marfil estará autorizado a dedicarse a sus
ocupaciones con toda normalidad. Si decide exiliarse, no será llevado ante
el Tribunal Penal Internacional (TPI), a condición de que acepte entregar el
poder».
(11 Raila Odinga, primer ministro de Kenya, en
misión de paz a Costa de Marfil)
—
De acuerdo
con esa tendencia en alza que llaman decrecimiento,
creo que el replantearse a nivel personal el consumo abusivo de productos de
multinacionales como Nestlé, implicada en esto del lobby cacao y la
explotación humana e infantil en Costa de Marfil, sería un primer paso
interesante. Elegir.
Claro que
cualquier comparación entre la guerra en Costa de Marfil y el que dejemos de
comer chocolate sería inmediatamente tomada a broma (como me he visto obligado
a hacer con la presentación de este texto). Pero, de cualquier otro modo sería
inútil vincular nuestras posibles acciones individuales en un mundo que impone
estos mecanismos de explotación internacional, legitimados al mismo tiempo con
sistemas postmorales a través de fundaciones blanqueadoras. O lo que el
filósofo Slavoj Žižek denomina "comprar ética",
o la Responsabilidad Social Corporativa... Y aquí entra toda aquella historia
del Huevo Kinder (prohibido en Estados Unidos) y la estructura del "objeto
escurridizo" (12), el símbolo engañoso, y toda esta materia
psicoanalista que ahora no viene a cuento, pero que son un reflejo de que no
podemos sostener algo así.
Son datos
antiguos los de las guerras del chocolate, pero el "Comercio Justo
certificado" todavía no ofrece garantías de ningún tipo en este sector. Y
una clara muestra es esa arrogancia que cité antes del "consejo de sabios
de la Línea Cacao".
Entre otras
cosas sucedidas, en 2002, Nestlé exigió a Etiopía, país azotado por el hambre,
seis millones de dólares (una miseria para los ingresos de Nestlé), para
compensar la nacionalización de una empresa en el año 1975. International Labor
Right Forum recuerda que existe todavía en trámite una demanda presentada en
2005 por el tribunal de EEUU a Nestlé por el tráfico de niños desde Malí a
Costa de Marfil para el trabajo en las cosechas de cacao (13). Y eso que Nestlé es una de las empresas
más boicoteadas del mundo.
Los
conflictos se acumulan mientras los consumidores nos negamos a ver la relación
directa entre Nosotros y el Otro.
—
http://www.youtube.com/watch?v=Cnv94KNGkRw&feature=youtu.be

No hay comentarios:
Publicar un comentario