Rajoy necesita al PSOE
| 17/diciembre/2012
Los problemas son de tal
magnitud que no hay hijo de vecino en solitario –por mucho acompañamiento
parlamentario del que se goce-capaz de poner un mínimo de esperanza en un país
triste y amortizado.
Los edecanes del presidente
Rajoy suelen decir que su jefe “sufre mucho” y no es de extrañar. Al cumplirse
el año de su mandato no puede afirmarse que las cosas estén mejor que se las
encontró. No hay harina y, por ende, todo es mohína. Nada parece salirse al
gallego como inicialmente estaba previsto.
Talibanismo
El Presidente sabe mejor que nadie que en esta hora crucial –no sólo en el ámbito económico, sino también territorial e internacional-necesita imperiosamente zurcir alguna alianza como la otra mitad del país, esto es, la socialdemocracia que todavía encarna el PSOE.
El Presidente sabe mejor que nadie que en esta hora crucial –no sólo en el ámbito económico, sino también territorial e internacional-necesita imperiosamente zurcir alguna alianza como la otra mitad del país, esto es, la socialdemocracia que todavía encarna el PSOE.
A su alrededor continúan
oyéndose voces talibanas que le exigen lo que no puede ni quiere dar: tirar por
la calle de en medio; creen, absurdamente, que España es su predio particular.
Ese talibanismo cainita se puede detectar básicamente en eso tan diluido como
es el ‘aznarismo’.
Pretenden que ignore que en
este país hay mucho pluralismo político, social, cultura y que no se puede
campar a sus lomos como si fuera tierra conquistada.
Rubalcaba
Creo, sinceramente, que el todavía secretario general socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha sido cocinero antes que jefe del partido, también lo entiende así. Presionado desde muchos flancos de la izquierda quieren que apriete el dogal sobre un Gobierno en dificultades; intenta al mismo tiempo dar agua y cambiar sus propias cañerías.
Creo, sinceramente, que el todavía secretario general socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha sido cocinero antes que jefe del partido, también lo entiende así. Presionado desde muchos flancos de la izquierda quieren que apriete el dogal sobre un Gobierno en dificultades; intenta al mismo tiempo dar agua y cambiar sus propias cañerías.
Rubalcaba es consciente de
que también necesita echar una mano a Rajoy porque de lo contrario aquí no va a
quedar ni dios que lo fundó.
¡Tarea difícil y ardua la del
cántabro!
Consensos básicos
Nadie creerá en nosotros como nación ni como estado si no somos capaces de ponernos de acuerdo en temas básicos. Lo primero, arropar a esa famélica legión de desempleados que corren, todos, de ser carne de excusión y de miseria irreversible.
Nadie creerá en nosotros como nación ni como estado si no somos capaces de ponernos de acuerdo en temas básicos. Lo primero, arropar a esa famélica legión de desempleados que corren, todos, de ser carne de excusión y de miseria irreversible.
Lo segundo, dejar claro de
una vez por todas como demonios queremos organizarnos territorialmente.
Y lo tercero, sentar las
bases del resurgir económico con Merkel o sin Merkel.
Yo me pregunto a diario a qué
espera Mariano Rajoy para convocar a todos a un gran pacto nacional sobre estos
asuntos.
Lo demanda el pueblo soberano
y muy especialmente ese pueblo asustado y a la vez desesperado por una
esperanza que no llega.
Ver a nuestros principales
dirigentes sentados a una mesa hablando de las cosas que importan a ese pueblo
sería el primer rayo de luz.
Graciano Palomo es periodista y escritor, director de FUNDALIA y editor de IBERCAMPUS
Fuente: www.elplural.com

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