Artículos de Opinión | José Antonio Medina Ibáñez |
15-09-2013 |
En julio de 2013 el desempleo en los países del euro fue del
12,1% y, en la UE del 11,0%, ambos índices, en 2012, fueron del 11,5% y 10,5%
respectivamente. Se pregunta la calle dónde está la abundancia de datos que
indican lo que dice Rajoy, que va todo bien.
Para colmo Eurostat estima que unas 26,6 millones de
personas en la UE y 19.2 millones en la zona euro, están sin trabajo. ¿Cuántas
y qué ciencias nos hacen falta para entender al presidente español, a sus
ministros y al par de periódicos que le apoyan?
Una cosa es segura, si en España se nos dice que la cosa va
bien y tenemos un paro del 26.3%, en Austria con uno del 4.8% y en Alemania con
el de 5.3%, le deben estar diciendo a sus ciudadanos que la crisis es cosa de
subdesarrollados, que no es cuestión del sistema sino de las seseras que
siempre existen; una lamentable contradicción del capitalismo.
Sin embargo coincide que la ausencia de talentos, con
frecuencia, se encuentra en los países menos industrializados o desarrollados,
los ejemplos abundan: en 2012 el desempleo en Chipre fue del 12,2% ahora es del
17,3%, en Grecia fue del 23,8% y ahora es del 27,6%. Y, todo ello después de
haber seguido al pie de la letra los concejos del FMI, la Comisión Europea (CE)
y el Banco Central Europeo (BCE) ¿?
¿Y los jóvenes de la UE?, el mundo entero conoce que lo
están pasando como moscas bañadas en sal; en este julio hubo 5,56 millones
menores de 25 años desempleados, un 23,4% (el porcentaje en los países del euro
fue del 24,0%), en ambos casos las tasas fueron inferiores en 2012 (22,9% y
23,3% respectivamente). Con todo, se insiste en que ya vemos la luz, se
pregunta uno ¿de qué color es esa luz?
Y, a los jóvenes de España, el país al que José Luís
Rodríguez Zapatero, en diciembre de 2010, le auguraba un espléndido futuro en
2011-2012, basándose en los informes del Fondo Monetario Internacional y de
JPMorgan, les ha tocado tragar con el 56.1% de paro, unas 7 veces más que
Alemania con el 7,7% y algo más de 6 que Austria con el 9,2% este 2013.
A pesar de ello nos piden, y hasta exigen, que nos asociemos
a una simbólica teoría del éxito, aquella que obliga a la desesperanza a pensar
que algo está mejorando aun cuando las bases se antojen frágiles o son
propiedad del gran capital.
Pero esta lluvia de datos desmoralizantes no pueden hacernos
pensar que las macroeconomías van mal, no, el tema es que en el segundo
trimestre de 2013 la UE tuvo un superávit, en cuenta corriente, de 35,9
billones de euros y la zona euro de 36,5 billones. Algo no caza y más bien
parece que el desarrollo económico se ha decido por disponer de un mundo
obrero. La última apuesta.

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