Tras varios años de insistencia un grupo de
ciudadanos recupera, al margen de las administraciones, el nicho de Rafael
Pérez del Álamo, ilustre andaluz que dirigió la Revolución del pan y del queso
de Loja en 1861
Francisco Artacho /
Sevilla / 14 sep 2013
Pared con el bloque de nichos entre los que se
encuentra el de Pérez del Álamo. //. J. ALARCÓN
Uno de los primeros levantamientos de campesinos andaluces tuvo lugar en la
localidad granadina de Loja el 28 de junio de 1861 y se conoció popularmente
como la Revolución del Pan y el Queso. Durante varios días “la tierra de Loja
fue como un volcán que por diferentes cráteres arroja su fuego” , escribía
Benito Pérez Galdós en La vuelta al mundo en la Numancia. Rafael
Pérez del Álamo fue el principal dirigente de esta sublevación contra el
caciquismo y el hambre del pueblo. La revuelta fracasó y del Álamo fue
confinado en Arcos de la Frontera (Cádiz), donde murió en 1911 sumido en la
pobreza y el olvido. Gracias a una colecta popular el revolucionario pudo tener
un enterramiento individual. En 2009 unas obras llevadas a cabo en el
cementerio municipal hicieron desaparecer los restos de este ilustre andaluz y
la lápida que el pueblo le pagó. Hoy el enterramiento será repuesto gracias al
esfuerzo y tesón de un grupo de ciudadanos empeñados en que parte de la
historia de Andalucía no muera.
El jerezano Juan Alarcón viajó en 2010 hasta Arcos de la Frontera para
visitar la tumba de Pérez del Álamo. Su sorpresa fue mayúscula al descubrir que
el nicho estaba vacío. El susto duró el tiempo que tardó Alarcón en encontrar
al sepulturero, que le explicó lo que había ocurrido. “Me dijo que el grupo
de nichos estaba construido sobre la pared más antigua del cementerio y que por
riesgo de derrumbe se tiró y se volvió a construir“, relata Alarcón que,
junto al historiador José Luís Gutiérrez Molina, emprendió una pequeña batalla
que hoy, a las doce de la mañana, llegará a su fin.
El susto de Juan Alarcón duró el tiempo que
tardó en encontrar al sepulturero
Al descubrir los sucedido Alarcón se dirigió al Ayuntamiento de Arcos de la
Frontera, entonces gobernado por el PSOE: “Me puse en contacto con la
concejala de cultura y con la directora del área, pero no me hacían caso, hasta
que me aburrí”. Pasó el tiempo y Alarcón se puso en contacto con el grupo
municipal de Izquierda Unida en Arcos. “Tampoco hicieron nada”, reconoce.
Finalmente será “un grupo de amigos” y de “personas comprometidas”, las que
repondrán la sepultura con la ayuda del sepulturero, que conservó la lápida y
los restos de Pérez del Álamo.
UN PERSONAJE “INCLASIFICABLE”
“Falta decir que el organizador del pueblo contra las demasías del poder
constituido era un pobre albéitar (veterinario), que se ganaba la vida herrando
caballos y mulas”, escribió Galdós, en la obra anteriormente mencionada, sobre
el dirigente de la revuelta campesina. “Pérez del Álamo, que pobre no era,
tampoco rico, le envió todas las notas que tenía sobre el levantamiento,
más de cien folios”, explica a Andalucesdiario.es el historiador José Luis
Gutiérrez Molina, que define a Péreza del Álamo como “un inclasificable hoy
en día, un demócrata en el sentido primigenio de la palabra”. Gutiérrez
Molina sitúa a este ilustre personaje de la historia andaluza “entre los carbonarios,
republicanos con un fuerte contenido social, y el obrerismo organizado a partir
de la I Internacional, aunque siempre fue por libre, lo que le hizo cercano
al mundo anarquista y reivindicado por todos”.
Tarjeta de visita enviada por Pérez del Álamo a Galdós.
Tras el levantamiento de Loja miles de
hombres organizados por Pérez del Álamo tomaron Iznájar (Córdoba) y entraron al
día siguiente en Loja, dando vivas a la República. La sublevación se extendió
por algunos municipios granadinos más aunque no tardó en ser aplastada por el
ejército tras varios días de lucha. Del Álamo consiguió escapar a Madrid y
evitó así el ajusticiamiento. Un año más tarde la reina Isabel II lo indultó.
Ya en Arcos de la Frontera “va siendo olvidado y lo pasa canutas en sus
últimos años. Tiene que ser operado y el dinero para ello se consigue por
suscripción pública”, explica Gutiérrez, que resalta como ese olvido hizo
que “hasta los golpistas de 1936 se olvidaran de su tumba y no la destruyeran,
como sí hicieron con otras muchas”.
Convencidos de que la historia de un pueblo debe ser recordada, hoy, 14 de
septiembre, a las doce de la mañana, en el cementerio municipal de San Miguel
de Arcos, “un grupo de amigos”, como los define Alarcón, rendirán un pequeño
homenaje a uno de “esos viejos luchadores” que forman parte de la historia de
Andalucía y su pueblo. Y tal como ocurrió hace 112 años, será el pueblo el que
le ponga la lápida a Rafael Pérez del Álamo.
Fuente: http://www.andalucesdiario.es/


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