3/09/2013 - 00:04h
Recuerdo el día, cómo
olvidarlo, en el que alguien dejó la nota en el buzón de casa. Decía (de
memoria, pero juraría exacto): “Ja veus que sabem on vius. Marxa, inmigrant.
MERDA”(ya ves que sabemos dónde vives. Vete, inmigrante. MIERDA). Ya, no se la
puede considerar un alarde de elaboración literaria, pero juro que cuando te la
encuentras en el buzón de casa se te hace el culo PepsiCola. Yo acababa de
publicar un artículo, creo que en El Mundo, donde criticaba el sistema escolar
catalán, y más concretamente su exclusividad lingüística y el temario en
Literatura.
(Perdonen inciso: Qué tiempos
aquellos en los que reparábamos en cuestiones delicadas)
Han pasado los años y los
argumentos y también ha pasado a mejor vida la vida que creíamos tener. Yo no
he cambiado mucho en mis planteamientos de entonces, la verdad. Yo no gusto
entre los nacionalistas catalanes, carezco de sentimientos nacionales, e
incluso puede que carezca de sentimientos. Pero hay cosas que por su propio
peso rebotan en el suelo. Déjenme soltar unas cuantas, mías:
1. Primera y principal: Si se
independizara Andalucía, yo sería independentista andaluza. Hoy mismo
2. Eso que llamamos España, a
día de hoy, apesta. Se llama descomposición. Agarrar a los gobernantes
–entendidos en sentido amplio— de tal proceso de carroña, extraerlos y
recuperar a lo bestia un proceso cuyas heridas de hace más de 35 años supuran
pus parece labor imposible. Hacerlo por parcelas de saneamiento democrático
podría ser una solución.
3. El proceso independentista
catalán no tiene hoy nada que ver con los partidos políticos. Ni siquiera es
exactamente un “sentimiento”, en el sentido de “Estado afectivo del ánimo
producido por causas que lo impresionan vivamente” ( AQUÍ).
4. Frente a un ascenso salvaje
de empobrecimiento de la población española, la única respuesta en el
territorio ha sido esta, la catalana. Puede que no guste, pero al menos late.
5. Quienes aluden a CiU, y más
concretamente a Artur Mas, para explicar por qué la población se echa a la
calle ignora que esos ciudadanos ni siquiera contemplan la existencia de esa
gente. Inciso, con perdón: ni PP ni PSOE, los dos ejes de la política española,
tienen ya lugar en Cataluña, y a este paso ni CiU… Eso es esencial para
entender.
6. Si yo hoy oigo “España”,
como usted, pienso Corrupción, pienso Ultraderecha, pienso Pasado, pienso ¿Qué
fue de aquello que llamaron Transición?, pienso Salvajismo financiero. Pero
también…
…también pienso Silencio
sangrante, pienso Cunetas sembradas, pienso Empresas públicoprivadas, pienso
¿Dónde coño están los desobedientes y la rabia?
7. Y si, pese a que todo lo
anterior le deja frío, un grupo humano suficiente decide funcionar por libre,
¿qué haría usted, español? ¿Mandar un grupo armado? Vale, es una posibilidad.
Nada más, solo que yo no era ni
he sido nunca nacionalista. Nunca pensé ser independentista. Y hoy me veo
defendiendo lo obvio, yo que estaba en el punto opuesto (Ja veus que sabem on
vius): ¿Qué carajo va a hacer usted, español, frente a todo esto?
Fuente: http://www.eldiario.es/

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