Este artículo analiza la crisis fiscal y financiera
de la ciudad de Detroit en EEUU, con algunas reflexiones sobre sus semejanzas
con la situación en España.
Artículos de Opinión | Vicenç Navarro | 21-09-2013
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Se ha dicho con gran frecuencia por economistas y pensadores
neoliberales que la manera de resolver la crisis es dejar que las fuerzas del
mercado funcionen sin ningún freno u obstáculo. Si hay un elevado desempleo,
por ejemplo, en España, la solución es que la gente (la mayoría jóvenes) que
están desempleados se vayan a las partes de la Eurozona donde haya empleo,
citándose Alemania como el receptor de dicha movilidad exterior (término que
utiliza Fátima Báñez, la Ministra de Empleo y Seguridad Social) para definir la
exportación de jóvenes a otros países.
El error de esta estrategia aparece con toda crudeza en la
ciudad de Detroit, que solía ser uno de los mayores centros industriales de
EEUU y donde la industria automovilística estadounidense tenía su sede. El
continuo descenso de la demanda de coches y otros productos industriales llevó
a aquella ciudad a perder un elevadísimo número de trabajadores, que dejaron la
ciudad. Este centro urbano pasó de casi 2 millones de habitantes en su tiempo
de auge en los años 60, a los 700.000 de hoy, uno de los descensos más marcados
de cualquier centro urbano en cualquier país desarrollado económica y
tecnológicamente. Este enorme declive de la población trabajadora, generadora de
recursos, creó un agujero monumental en las arcas del erario público de aquella
ciudad, que se ha acentuado todavía más en los últimos años, descendiendo los
ingresos a Detroit un 40% desde el año 2000. Era imposible que la ciudad
pudiera absorber esta caída de ingresos. Y así pasó. Se tuvo que declarar en
bancarrota.
Esta situación está también ocurriendo en los países de la
periferia de la Eurozona, y muy en especial en Grecia, en Portugal y en España.
La emigración de gran cantidad de la población joven explica, por un lado, que
disminuya la cantidad de personas que buscan trabajo y, por lo tanto, que baje
el desempleo. Pero con esta exportación de recursos humanos se reducen también
los recursos al Estado (sea este central, autonómico o local). Esta huída de la
gente joven al extranjero es distinta a la de los trabajadores españoles que
iban a Alemania a buscar trabajo en los años cincuenta y sesenta. Estos, por
regla general, dejaban la familia en España, a la cual remitían el dinero. No
así estas generaciones, que son jóvenes y que no remiten sus ingresos a España.
Su marcha supone una pérdida absoluta de recursos y de ingresos.
En realidad, la situación es y será todavía peor en España y
en los países periféricos de la Eurozona, pues en el caso de Detroit, el
gobierno federal es una de las instituciones que ayuda más a la industria del
automóvil a través del gasto militar. En aquel país, el Ministerio de Defensa
juega un papel clave en la política industrial del gobierno federal. Y el mismo
gobierno federal tiene un importante impacto redistributivo de recursos a
partir de la redistribución del gasto público, que representó aproximadamente
el 24% del PIB en 2012. En la Eurozona y en la Unión Europea, sin embargo, los
fondos de la Unión Europea no alcanzan ni el 1,2% del PIB, lo cual explica el
limitadísimo potencial redistributivo y las grandes diferencias regionales de
desempleo dentro de la UE, menores que las existentes en EEUU entre los
Estados. La ausencia de un gobierno federal europeo complica todavía más la
desesperada situación de los países periféricos de la Eurozona, incluyendo
España.
En EEUU las políticas de austeridad, promovidas por el Tea
Party, que controla el Congreso, dificulta ahora la intervención federal para
ayudar a Detroit, una situación semejante a la del establishment europeo
respecto a la enorme crisis de los países periféricos. Y, por si fuera poco,
hay otras situaciones comparables entre Detroit y la situación de los países de
la Eurozona. En ambas zonas del mundo, la banca es propietaria de grandes
cantidades de bonos públicos de aquella ciudad, como también es propietaria de
gran cantidad de bonos públicos en los estados periféricos. Así, se ha
calculado que los bancos europeos, tales como UBS y Deixa, que han recibido gran
número de fondos públicos en rescates, tienen aproximadamente mil millones de
dólares en bonos de la ciudad de Detroit. Como en España, el pago de esta deuda
será prioritario, forzando grandes dosis de austeridad. Así de claro.
Fuente: http://www.vnavarro.org/?p=9708

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