La CDU de la
canciller roza la mayoría absoluta al lograr el 41,5% de los votos. Los
socialdemócratas suben ligeramente y alcanzan un 25,7%. Die Linke baja hasta el
8,6% y Los Verdes se hacen con el 8,4% del total. Fuera del Bundestag se quedan
los liberales (4,8%) y los populistas antieuro de AfD (4,7%).
Merkel consigue 311
escaños, fruto de la suma de los 255 diputados de la CDU más los 56 de la CSU.
El SPD logra 192 escaños, Die Linke suma 64 diputados y los verdes se quedan en
63 asientos en el Parlamento.
Carmela Negrete - Berlín
23/09/2013 - 08:41h
Merkel,
y las flores que le han regalado, en la celebración de la victoria.
Los comicios más relevantes
para el futuro de Europa fueron en la capital alemana un domingo que poco se
diferenció de otro cualquiera. Solo algunas grandes superficies aprovecharon
para hacer su particular agosto. La victoria de Angela Merkel estaba asegurada
con diferencia desde hacía semanas en todas las encuestas. "Nada va a
cambiar", era la frase más repetida por los berlineses.
A la seis de la tarde, justo al
tiempo que cerraban los colegios electorales, aparecían los primeros
resultados. Más de una tercera parte de los electores daba su voto a la Unión
Cristianodemócrata, el CDU, que se presentaba a las elecciones junto con su
socio bávaro, la Unión Social Cristiana, el CSU. El gran perdedor de la noche,
en cierto modo anunciado también por las encuestas, fue el partido liberal FDP
que se queda fuera del Bundestag o parlamento por primera vez desde 1949.
Antes de comenzar recuento
alguno, las televisiones públicas alemanas ARD y ZDF emiten un sondeo que
realizan en los colegios electorales preguntando a decenas de miles de
ciudadanos por teléfono y a pie de urna. Estos datos varían en pocas décimas
del recuento oficial. Este cálculo permite continuar con la cena, el
"Abendbrot", que muchos toman entre las seis y las ocho.
Probablemente muchos alemanes
se quedaron pegados al televisor hasta la madrugada, sobre todo porque estas
elecciones se volvieron interesantes en el último minuto. El nuevo partido de
derechas, "Alternative für Deutschland", aparecía en los primeros
sondeos con un resultado de 4.9%, es decir, a una décima de entrar en el
Bundestag. Y el resultado definitivo no se conoció hasta bien entrada la
madrugada.
Lo que no hicieron los fans de Angie,
como la llaman sus seguidores, es salir a las calles a festejarlo con banderas
frente a la central del partido, en el céntrico barrio berlinés de Mitte. La
fiesta de los pitucos alemanes fue para el partido y para la prensa, por este
orden. A diferencia de otras celebraciones fastuosas de esta campaña electoral
como el duelo televisivo entre Merkel y Steinbrück, donde la televisión pública
se gastó un dineral en ofrecer delicatessen a tutiplén, la victoria de Merkel
la celebraron sus coreligionarios con salchichas y cervezas. Una fiesta sin
música.
La salida de Merkel al estrado
con su peculiar sencillez junto a varios de sus más fieles colaboradores fue
igual de sobria. Merkel, la mujer más poderosa de Europa, agradecía los votos
recibidos y recogía un ramo de flores antes de ponerse de camino hacia su
siguiente cita, la organizada por la televisión pública.
En la primera alemana se habló
con y de los otros. Los principales representantes de los partidos que van a
componer el parlamento alemán mandaron a sus representantes al encuentro: el
candidato de los socialdemócratas, Peer Steinbrück, el de los verdes, Jürgen
Trittin, el líder de Die Linke Bernd Riexinger y como no, Merkel y su socia
bávara del CSU, la actual vicepresidenta del Bundestag, Gerda Hasselfeld.
A pesar de que el bloque de lo
que formalmente sería la izquierda -socialdemócratas, verdes y Die Linke-, han
conseguido un punto porcentual más que la CDU, los dos primeros volvieron a
decirle a Die Linke anoche que no pactarán con ellos. En horario de máxima
audiencia, y de líder a líder.
Die Linke es ahora la tercera
fuerza en el Parlamento, "quién nos lo diría hace unos años",
exclamaba el candidato Gregor Gysi desde la fiesta de su partido. A pesar de
ello, los moderadores del programa no dejaron hablar al líder de Die Linke más
que para preguntarle si no debería abandonar sus posiciones extremas, que le
apartan de ser un aliado válido de coalición para los otros partidos. "No
me parece adecuado que no me dé la palabra en todo el tiempo", explicaba
Riexinger, "pero diré que el SPD y los verdes se han encarcelado a sí
mismos, haciendo imposible un verdadero cambio en Alemania".
Los líderes del SPD y de Los
Verdes flirtearon con Merkel durante el programa. Uno de ambos partidos formará
el gobierno alemán de la legislatura que regirá el Parlamento que hasta el día
22 de octubre, como máximo, tendrá que formarse. En la segunda sesión el
Bundestag eligirá, sin cambios ni sobresaltos, de una manera sencillamente
apabullante, canciller: Merkel.
Fuente: http://www.eldiario.es/politica/


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