Artículos de Opinión | Jorge Hernández Álvarez* |
20-09-2013 |
El fascismo posee varias facetas y muta acorde con las
épocas hacia nuevas formas de dominación como la referente a los medios de
comunicación masivos, presentes en los más recientes intentos de
desestabilización promovidos por la derecha contra gobiernos progresistas en
América Latina. Participantes del I Encuentro Internacional Antifascista,
convocado en Caracas a 40 años del Golpe de Estado en Chile, pusieron al
descubierto que en este proceso de transmutación experimentado por el fascismo
desde su creación en las primeras décadas del siglo XX, una de sus caras más
relevantes en la actualidad deriva de su matriz mediática.
De acuerdo con el periodista y catedrático español Ignacio
Ramonet, el rol de los medios de comunicación en los golpes de Estado
ejecutados en Latinoamérica, evidencian la manipulación como una de las
especialidades del fascismo, así como la fascinación por el control de los
medios.
Al hacer un recuento histórico de esta manifestación
política, Ramonet recordó la temprana vinculación entre fascismo y prensa: así
por ejemplo, el dictador italiano Benito Mussolini -creador de esta vertiente
ideológica- utilizaba su periódico para movilizar masas y crear masas
antiprogresistas, precisó.
Más tarde, los nazis en Alemania -con Adolph Hitler, gran
admirador de Mussolini- desarrollaron un sistema mediático, donde destacó la
propaganda con un ministro como Joseph Goebbels que utilizaba a los medios para
manipular a las masas.
Sobre ese punto, el catedrático español recordó que ya desde
sus orígenes "la comunicación y la manipulación de la misma constituyó una
de las especialidades del fascismo".
No obstante, a diferencia de Europa donde -según Ramonet-
los medios eran impulsados históricamente por el Estado, en América Latina por
tradición estadounidense estos se desarrollaron a partir de iniciativas y
capital privado.
Por ello, ese carácter privado será característico de la
guerra mediática a la que asistimos desde hace 40 años, que comenzó con el
golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende y no ha
terminado, dijo el periodista.
Como demostración más reciente de sus argumentos citó la
campaña mediática que contribuyó en 2009 al derrocamiento del mandatario
hondureño, Manuel Zelaya, o el caso de Paraguay y el golpe parlamentario contra
el presidente Fernando Lugo, en 2012.
En todo este período la prensa devino expresión de las
oligarquías que ya dominaban estos países, con todos sus recursos como la
tierra, el comercio, la banca y hasta el mismo poder, explicó el catedrático al
recordar la posesión de los medios de comunicación de masas por tales clases
como elemento de propaganda de sus propias ambiciones.
De ahí que veamos -especificó- una América Latina donde los
medios de grupos de comunicación privados se jactan de haber hecho y deshecho
gobiernos, puesto y depuesto presidentes, y que forman parte del poder
tradicional, de las oligarquías y burguesías que se consideran dueñas naturales
del país.
Así, pareciera normal que la burguesía gobierne porque el
país bajo esta visión les pertenece, y por eso cuando la mayoría pobre y explotada
accede democráticamente o llega por cualquier circunstancia al poder y aspira a
la redistribución de la riqueza mal repartida para reparar la deuda social,
entonces este tipo de reparto no se acepta.
Desde ese momento se pone en marcha el mecanismo del golpe:
en América Latina ningún gobierno con voluntad de cambio social -excepto Cuba
desde 1959- consiguió mantenerse en el poder antes del triunfo del presidente
Hugo Chávez en Venezuela, explicó Ramonet, al denotar la significación de la
Revolución Cubana y Bolivariana para el despertar del continente.
Por su parte, el vicepresidente boliviano, Alvaro García
Linera, manifestó que el fascismo ha tenido muchas caras: a principios del
siglo XX era un fascismo expansionista que invadía, en la década de 1960 y 1970
era un fascismo golpista-militarista, acotó.
Hoy no tiene ni el rostro del invasor ni el rostro de la
dictadura militar, hoy tiene otro rostro: que además de la conspiración
económica, financiera, incluye la mediática: Es fascismo pero bajo nuevas formas,
detalló.
Conocedora de la cara mediática del fascismo, la excanciller
hondureña, Patricia Rodas, expresó que esta vertiente política "se
transforma en expresiones específicas que se trasladan de ultramar hacia
nuestro continente con la intención de aplastar todos los procesos de
transición y transformación democrática en curso".
Para tal fin, el fascismo entonces comienza a mutar y a
buscar nuevos mecanismos de dominación y de extravío mental que se correspondan
a esas nuevas formas de manifestación social que van apareciendo, aseveró en
declaraciones a Prensa Latina.
En ese sentido, la exministra de Relaciones Exteriores del
derrocado Gobierno de Zelaya hizo notar también la evolución de los métodos del
fascismo desde los clásicos golpes militares hacia otras vías
desestabilizadoras en la actualidad como la guerra económica y sobre todo en la
esfera mediática.
Tal estrategia es explicable si se entiende que con la
llegada de nuevos tiempos y transformaciones sociales las armas de agresión
fascistas evolucionan y se transforman cuando evolucionan y se transforman los
sectores que pretenden agredir, precisó.
De ese modo, cuando vimos la bajada de las dictaduras
militares ello no quiso decir que desapareciese la represión y los mecanismos
de persecución, sino que esta se transformó en otras formas como la
manipulación mediática, denunció.
Es así que comenzamos a recibir noticias y realidades
deformadas y se empezó a inyectar prejuicios a ciudadanos de una misma sociedad
que padecemos los mismos males y se profundizó en la estigmatización de lo que
es diferente o de propuestas novedosas, agregó.
Incluso la política de difamación, mentira y engaño se
convierte en una cultura del odio, todo eso a través de los medios de
comunicación con sus respectivos mecanismos de formación de conciencia para
mantener bajo su dominio del terror a sectores importantes de la población,
expresó Rodas.
Añadió que la estrategia del terrorismo mediático pretende
la división y desintegración social mediante el odio: "con ello se aspira
a destruir ese tejido que fundamentó los Estados Nación y la necesidad de
integrarnos no sólo como sociedad sino con el otro, y de reconocernos en las
luchas de un continente y de nuestros próceres".
No obstante, frente a ese mal actualmente se lucha por la
integración de nuestras patrias latinoamericanas, para lograr una forma de
asociación continental que no sea excluyente y permita la eliminación del
prejuicio y del temor como base fundadora de las grandes contradicciones que
amenazan el siglo XXI, afirmó.
Al respecto, consideró vital la solidaridad continental
entre los pueblos pues sólo así se podrá enfrentar con éxito al fascismo en
cualquier lado que este se encuentre, acotó.
*Corresponsal de Prensa Latina en Venezuela
PL
Fuente: www.tercerainformación.es

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