viernes, 13 de septiembre de 2013

ESPAÑA, MENOS TRANSPARENTE QUE RUANDA

Las plataformas que luchan por el derecho de acceso a la información pública denuncian que la Ley de Transparencia aprobada ayer en el Congreso se queda corta y mantiene privilegios para la Iglesia y la Casa Real
La ley de transparencia que entró en vigor en marzo pasado en Ruanda es más avanzada que la que aprobó ayer el pleno del Congreso de Diputados. Así lo afirman las principales plataformas que luchan en España por el derecho de acceso a la información pública. Según el análisis que ha llevado a cabo la organización Access Info Europe, la normativa española se situará en los puestos de la cola del ranking internacional de los países que las tienen. De 95, tendrá la posición 72, con una puntuación de 68 sobre 150 puntos valorados.
La ley que debía garantizar el derecho de acceso a la información pública -es decir, que la información en manos de la administración esté al alcance de cualquiera que desee consultarla- era una asignatura pendiente de la Transición y una medida necesaria para echar luz en las sombras de la gestión pública, poner coto a males como la corrupción y ayudar al ciudadano en la toma de decisiones. España era el único país de la Unión Europea con más de un millón de habitantes -junto con los minúsculos Chipre y Luxemburgo- que no había regulado todavía este derecho fundamental reconocido por tribunales internacionales.
Por ello, la frustración de las organizaciones que trabajan en su defensa es todavía mayor. “Está muy bien que tengamos una ley, porque nunca la hemos tenido, pero una vez aprobada costará mucho cambiarla para mejorarla. No tenemos claro si es bueno tenerla así o no“, se lamenta Eva Belmonte, responsable de Proyectos de la Fundación Ciudadana Civio, que ha puesto en marcha iniciativas de fiscalización del poder político tan interesantes como El Indultómetro, que sigue la pista y clasifica las más de 10.000 medidas de gracia “de carácter excepcional” que el Rey ha concedido a propuesta del ministro de Justicia desde 1996. El gobierno había prometido una “ley vanguardista” y la que ha acabado aprobando el Congreso, para Civio, “es muy floja”. “Servirá para limpiar la imagen de opacidad, pero no supone grandes cambios“, considera.
“Una vez aprobada, costará mucho cambiar la ley para mejorarla”, denuncian las asociacionesLa plataforma Acces Info Europe, que trabaja desde 2006 con una coalición de 63 asociaciones de la sociedad civil para que se garantizara por ley la transparencia, ha llevado a cabo un análisis en profundidad del texto que fue aprobado a finales de julio en la Comisión Constitucional con los votos del PP, CiU y el PNV tomando como referencia el conjunto de indicadores del llamado Global Right to Information Rating. La principal deficiencia que denuncia es que  la norma no reconoce el derecho de acceso a la información como un derecho fundamental y lo regula como un derecho ordinario, lo que implica su subordinación a cualquier ley orgánica, como la de protección de datos de carácter personal. Otras limitaciones que subraya son que excluye mucha información, no obliga por igual a todas las instituciones y no crea un órgano de supervisión totalmente  independiente del poder político.
Vicky Anderica, investigadora legal y coordinadora de campañas de esta ONG, afirma que, aunque se han hecho algunos avances, la ley pone el acento en la cuestión económica. “Es una ley que se queda en la superficie; la transparencia es otra cosa, es publicitar toda la actividad pública. Sabremos los presupuestos y la ejecución de gastos, pero no de qué manera se han tomado las decisiones para gastar ese dinero”, subraya.
“Sabremos los presupuestos, pero no de qué manera se toman decisiones para gastar ese dinero”, lamentanLo mismo denuncia Civio, que considera que uno de las principales déficits de transparencia es que excluya del escrutinio público los informes, borradores y materiales de trabajo que usan las administraciones públicas para tomar decisiones, un tipo de información que en Ruanda sí puede reclamar la ciudadanía.
Por poner un ejemplo, Belmonte menciona el supuesto de privatización de hospitales públicos bajo el argumento de que sale más barato. “Si no nos dejan valorar si la decisión que se ha tomado es correcta, tendremos que sospechar que quizá no lo sea tanto”, sugiere. Anderica, por su parte, recuerda una petición de información pública solicitada por un periodista a través de Tu derecho a saber, una web puesta en marcha a cuatro manos por las dos organizaciones para facilitar que cualquier ciudadano pueda pedir información a cualquier institución pública española. Se trataba del informe completo de 2.000 páginas que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría presentó en junio al Consejo de Ministros sobre la reforma de las administraciones públicas, con la que el gobierno asegura que se ahorrarán más de 37.000 millones de euros hasta el 2015. La solicitud se denegó por indicación del Ministerio de la Presidencia.
publico.es



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