Artículos de
Opinión | Juan Cejudo Caldelas * | 15-05-2013 |
No, Sr.
Rouco. Ud,” no es un pastor con olor a oveja”, como bien recomendaba el Papa
Francisco en la homilía de la misa crismal. El discurso que Ud. ha pronunciado
en la apertura de la CI Asamblea del Episcopado así lo atestigua. Apenas unas
líneas para aludir brevemente a algunos problemas sociales, y se explaya a
fondo para exigir al gobierno una ley que proteja los derechos de los nasciturus
que Ud. considera “problema social de primer orden”.
Pide al
Gobierno que modifique la ley actual del matrimonio ( que permite que puedan
contraerlo personas del mismo sexo). Dice Ud. que está en juego la
“estructuración básica de la vida social”.
Sigue reivindicando
el derecho a que la Iglesia imparta educación religiosa en los centros públicos
( como si no se estuviera ejerciendo, con cargo además a los presupuestos
generales del Estado que pagan todos los ciudadanos, sean católicos o no).
Intenta Ud. que sus posiciones y su concepto de moralidad pasen a ser leyes
para todos los españoles. Leyes que el Gobierno debe poner en marcha
adaptándose a sus convicciones de moralidad y ética que no son las de toda la
Iglesia ni que compartimos tal como Ud. las formula, todos los cristianos.
En su
discurso he echado en falta esos problemas terribles y persistentes que están
padeciendo “sus” ovejas:
Más de
6.000.000 millones de parados. De los más de 5.000.000 millones registrados,
más de 2.000.000 no tienen ningún tipo de prestación. ¿Se puede imaginar la
angustia de esas personas? En sólo un año, los parados han aumentado en más de
800.000 personas. Son verdaderas tragedias humanas. Éso sí que es un problema
social de primer orden.
Más de
400.000 ejecuciones hipotecarias desde que comenzó la crisis en 2.007. ¿Se
puede Ud. imaginar el sufrimiento de tantísimas familias que se ven tiradas a
las calles, sin un techo u obligadas a dormir con familiares o en albergues y
acudiendo a comedores sociales o a buscar comida entre los contenedores de
basuras?
El problema
del paro juvenil- un 52%- que obliga a salir fuera de España a nuestros jóvenes
: nuestros hijos y nietos que, como ellos dicen, no se van , los echamos. ¿Se
pone Ud. en la piel de ellos para comprender su desesperación y frustración,
después de haber sido magníficamente formados?
El problema
de las preferentes. Miles y miles de personas que han perdido los ahorros de
toda su vida porque miserablemente los engañaron y les han robado su dinero
para sanear las cuentas de los bancos…
La situación
de la sanidad pública española, de la educación, de los servicios sociales
desbordados e incapacitados para atender las demandas de los ciudadanos con
problemas. Una sanidad y educación que están privatizando desde que este Gobierno
ha llegado al poder y de lo que Ud. no dice nada ni denuncia nada.
La situación
de los trabajadores que, con una reforma laboral impuesta por el Gobierno, han
perdido todos los derechos laborales y sociales conseguidos- después de muchos
años de lucha y sufrimiento. Tampoco Ud. dice nada de eso… Como si no pasara
nada. Como si éso no fueran problemas sociales de primer orden.
Miles y
miles de pequeñas empresas y de autónomos que se han visto obligados a cerrar
por la caída en picado de las ventas y la falta de crédito. Ud. no dice nada,
pero la economía está muerta. Aquí sólo hay eres , despidos y cierres de
empresas. Y nos decían que iban a solucionar el problema del paro.
Le preocupa
el problema de los nasciturus, del matrimonio entre personas del mismo sexo, de
la clase de religión en los colegios…pero no habla Ud. nada de la corrupción
muy generalizada entre la clase política que salpica hasta a los miembros de la
Casa Real. Un problema político de primer orden. De eso, que tanto preocupa
también a “sus” ovejas, ni una sola palabra.
Tampoco dice
Ud. nada del dinero que el Estado ha dado a las entidades bancarias para
escándalo de todos los ciudadanos. Algunas fuentes lo cifran en unos 60.000
millones de euros. Otros, incluso de cantidades muy superiores. A pesar de eso,
no hay dinero a crédito para las familias ni para las empresas.
Sólo hay que
ver las innumerables movilizaciones que se han organizado en España en un sólo
año en protesta por toda esta situación.
Ni siquiera
ha tenido Ud. sensibilidad en su discurso para conectar con el nuevo momento
eclesial que el nuevo Papa ha traído a la Iglesia. Él ha dicho: “debemos acoger
con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más
débiles, los más pequeños” y que también dijo: “¡Oh, cómo me gustaría una
Iglesia pobre y para los pobres!”.
Ya sé que
Ud. alude a los servicios magníficos que presta Caritas para atender a los más
desfavorecidos. Es algo que tiene el reconocimiento de toda la opinión pública
española. Pero los obispos pueden y deben hacer mucho más. De hecho, se ha
publicado que la Conferencia Episcopal aporta tan sólo un 2% de los
presupuestos de Caritas. La mayor parte, son subvenciones estatales o donativos
de particulares.
Uds. deben
denunciar todo lo que está pasando. No sólo es la asistencia social misión de
la Iglesia, también la denuncia profética, señalando las causas que está
provocando todo este estado de cosas. Deben señalar al sistema capitalista como
un “sistema nefasto”, como ya declaraba la Populorum Progressio Uds. pueden y
deben ofrecer parte de sus muchas posesiones y bienes al servicio de los más
necesitados. Pueden y deben renunciar a un Concordato que es preconstitucional
y renunciar a no pocos privilegios.
Pueden y
deben hacer efectiva la autofinanciación que estaba a contemplada en esos
acuerdos, aunque ello conlleve a una política de mayor austeridad y pobreza.
En fin Sr.
Rouco, me ha parecido que Ud. no ha estado al nivel que requería la actual
situación tan alarmante y desesperada para tantísimos millones de españoles que
viven angustiados la política de recortes brutales que le está llevando a la
exclusión y a la miseria. Éstos sí que son problemas sociales de primer orden.
Tampoco ha
respondido a los nuevos tiempos eclesiales que el Papa Francisco nos trae con
esa sensibilidad para conectar con los más pobres y con el sufrimiento humano,
por cierto, como hacía Jesús de Nazareth.
En
definitiva, lo que le decía en el título de mi escrito: No es Ud, un pastor
“con olor a oveja”
* Miembro
de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares
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