Artículos de Opinión | Esther Vivas | 12-05-2013
Adiós
a la sanidad pública. A partir de ahora se impone la "dictadura de la
cartera": pagar para que te operen cuanto antes, pagar para que te
trasladen en ambulancia, pagar por una habitación individual y una butaca
reclinable en el hospital, pagar, pagar y pagar. Así se resume el futuro de
nuestro maltrecho sistema sanitario. Con la crisis todo tiene un precio, y la
sanidad no es una excepción.
Se
impone un modelo sanitario de primera y de segunda, en función de la capacidad
adquisitiva, ya no de los ciudadanos sino de los clientes. Atrás quedaron los
derechos universales. Todo se vende y todo se compra. Y nosotros nos limitamos
a abrir la billetera y a abonar, si podemos, la cuenta. El Hospital Sant Pau,
en Barcelona, ha puesto en marcha una vía que permite a los pacientes ser
operados al margen de las listas de espera, eso sí previo pago de una cuantiosa
suma de euros. ¿Esperar más de ocho meses para que te operen de varices? Qué
va. Si tienes efectivo, directo al quirófano.
El
Hospital Clínic, en Barcelona, ha puesto en marcha, también, un sistema de
financiación paralelo al más puro estilo Sol Meliá. "Confort y tranquilidad
a su alcance", podría ser el anuncio de las habitaciones individuales
ofertadas a sus pacientes. Total: 70 euros, habitación individual más cama para
acompañante. Oferta: 40, habitación individual con butaca. Sólo accesible, eso
sí, a quienes se lo puedan pagar. Y no es el único. Los hospitales de Vic,
Berga, La Seu d’Urgell, Blanes y Campdevànol ofrecen, también, sillas
reclinables al "módico" precio de 5 euros.
Ir
al hospital se ha convertido en un gasto extra. Si hace años, la
hospitalización incluía agua, material higiénico, medicación, toallas... ahora
ya no. A nuestros impuestos destinados al sistema sanitario, hay que añadirles,
ahora, un desembolso adicional. O dicho de otro modo: más copago, perdón,
repago.
Los
hospitales catalanes justifican estas medidas por los recortes sanitarios. Y es
cierto. Desde la llegada a la Generalitat de Convergència i Unió, la política
de las tijeras ha sido implacable. Pero, asimismo, los casos de corrupción y
malversación de fondos no han dejado de salpicar la cúpula del sistema
sanitario en Catalunya. La ejecutiva del hospital Sant Pau está siendo
investigada, por el juzgado de instrucción número 22 de Barcelona, por desfalco
de fondos públicos, pago de sobresueldos a directivos, indemnizaciones injustificadas,
irregularidades en contratos públicos, etc. Y mientras dicen no tener
alternativas y recortar, acumulan un patrimonio, como recientemente se ha
descubierto, que genera una renta anual de más de 10 millones de euros. Que,
por cierto, nadie sabe dónde va a parar.
Los
antiguos máximos responsables del Institut Català de la Salut y el CatSalut
Josep Prat y Carles Manté están acusados, asimismo, de malversación y estafa
con fondos del Ayuntamiento de Reus. En concreto, se investigan pagos
irregulares desde el Ayuntamiento de Reus, en el que Josep Prat era el máximo
responsable de la empresa municipal Innova, a Carles Manté, por valor de 720
mil euros, entre los años 2007 y 2011, por servicios que el mismo Ayuntamiento
considera inexistentes.
La
revista comarcal CafèambLlet, con sus modestos recursos, destapó, asimismo, la
desaparición de 2,4 millones de euros de los hospitales de Blanes y Calella,
los pagos irregulares, de 37 mil euros, de dichos hospitales al ex-alcalde de
Lloret de Mar Xavier Crespo, hoy imputado en el Caso Clotilde, la entrega de 20
mil euros por alquileres de los que no consta ningún contrato, el pago de 4 mil
euros a un médico por una guardia de 12 horas, etc. La lista resulta
interminable. Estos casos son un claro ejemplo de cómo la sanidad pública se ha
convertido en un nido de corrupción, fraude y robo a las arcas públicas.
Pero
aquí no acaba la historia. Las actuales políticas de recortes en el sistema
sanitario tienen un impacto directo en nuestras vidas. O sino que se lo digan a
Felipe Rivas, vecino de Tarragona, que en diciembre del 2012 sufrió un infarto
de miocardio y al llegar al hospital Joan XXIII de Tarragona le dijeron que
tenía que desplazarse a Barcelona, porque la unidad que trata estos casos, la
única en la provincia de Tarragona, ya cerraba. Su horario: de 8h a 17h de
lunes a viernes. No importa que el tiempo sea un factor vital para salvar vidas
en casos de infarto. De hecho, el jefe del servicio de cardiología del hospital
Joan XXIII, Alfredo Bardají, admite que desde hace dos años reclaman que se
amplíe dicha jornada. Los recortes, pero, no lo permiten.
El
cierre de centros de atención primaria, de urgencias nocturnas, los recortes en
ambulancias, la reducción en las ayudas al fomento de la donación y el
trasplante de órganos, etc. son medidas que afectan de lleno nuestra salud.
Apostar por los servicios públicos, por la sanidad, al contrario de lo que nos
dicen, no es ningún gasto sino una inversión. Y un derecho que todo tenemos y
al que contribuimos con los impuestos que pagamos.
Pero,
¿hasta dónde hemos llegado? Ahora incluso El Corte Inglés anuncia operaciones a
la carta. Éste es el caso de El Cortes Inglés de Princesa, en Madrid, que
cuenta con un stand de HM Hospitales que ofrece información sobre
intervenciones médicas y quirúrgicas de cataratas, varices, hernias, prótesis
de cadera y rodilla, hemorroides, etc. Se informa de los servicios, de la
técnica de la operación, del tiempo estimado de ingreso, de las tarifas, y si
el cliente está interesado puede contar, además, con la inestimable
financiación de la tarjeta de El Corte Inglés.
La
sanidad pública, junto con la educación, se ha convertido en un jugoso pedazo
del pastel que el capital privado espera repartirse en el banquete de la
crisis. La Sanidad S.A. ya ha llegado. En nuestras manos está evitarlo.

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