15/6/2008
Nuestro protagonista era hijo de guardia civil y
odiaba la guerra. Fue el único que no siguió la tradición familiar. En febrero
de 1929 se le encuentra en Mourisco, Riós, celebrando el Día del Árbol y
haciendo un esfuerzo alfabetizador que le llevó a abrir una escuela para
adultos. El 10 de noviembre de 1930 tomó posesión de la escuela de Parada do
Sil procedente de Triós (Pereiro).
García Rojo fue felicitado por el inspector varias veces, una de ellas, por un ciclo de conferencias
sobre educación cívica y ciudadana. Con todo, recibió un anónimo en el que se
le decía que 32 vecinos se habían quejado al Gobernador porque desatendía a los
niños. Empieza el primer choque entre el hombre que aportaba formación y los
signos pueblerinos de la Galicia profunda.
También fue García Rojo maestro en Faramontaos
(Nogueira de Ramuín) en 1933. Cobraba 4.000 pesetas y el cura le dio un escrito
en el que deseaba que «la escuela y el campanario estén siempre unidos».
Entierro civil
El maestro respondió, dice Cid, defendiendo el
laicismo educativo. El 21 de julio de 1936 hubo un entierro civil en Triós.
Esto le provocó a García Rojo ser acusado de estar allí entre elementos
comunistas cuando en realidad ese día se hallaba en Armariz conferenciando. Fue
destituido el 22 de septiembre de 1936 y se dedicó a vender en las ferias con
los vecinos. Por años fue viajante de comercio y en 1963 reingresó en el
Magisterio en Cantabria. «Soñou, no contexto da utopía republicana, que exercía
una profesión moi importante, na que se disfruta cos logros individuais e
colectivos dos demais, dos fillos de labregos e traballadores dunha sociedade
inxusta».
Fonte: www.lavozdegalicia.es

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