jueves, 16 de mayo de 2013

«QUE LA ESCUELA Y EL CAMPANARIO ESTÉN UNIDOS » LE DESEÓ UN CURA



Fecha de publicación:
15/6/2008
Nuestro protagonista era hijo de guardia civil y odiaba la guerra. Fue el único que no siguió la tradición familiar. En febrero de 1929 se le encuentra en Mourisco, Riós, celebrando el Día del Árbol y haciendo un esfuerzo alfabetizador que le llevó a abrir una escuela para adultos. El 10 de noviembre de 1930 tomó posesión de la escuela de Parada do Sil procedente de Triós (Pereiro).
García Rojo fue felicitado por el inspector  varias veces, una de ellas, por un ciclo de conferencias sobre educación cívica y ciudadana. Con todo, recibió un anónimo en el que se le decía que 32 vecinos se habían quejado al Gobernador porque desatendía a los niños. Empieza el primer choque entre el hombre que aportaba formación y los signos pueblerinos de la Galicia profunda.
También fue García Rojo maestro en Faramontaos (Nogueira de Ramuín) en 1933. Cobraba 4.000 pesetas y el cura le dio un escrito en el que deseaba que «la escuela y el campanario estén siempre unidos».
Entierro civil
El maestro respondió, dice Cid, defendiendo el laicismo educativo. El 21 de julio de 1936 hubo un entierro civil en Triós. Esto le provocó a García Rojo ser acusado de estar allí entre elementos comunistas cuando en realidad ese día se hallaba en Armariz conferenciando. Fue destituido el 22 de septiembre de 1936 y se dedicó a vender en las ferias con los vecinos. Por años fue viajante de comercio y en 1963 reingresó en el Magisterio en Cantabria. «Soñou, no contexto da utopía republicana, que exercía una profesión moi importante, na que se disfruta cos logros individuais e colectivos dos demais, dos fillos de labregos e traballadores dunha sociedade inxusta».

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