Artículos de Opinión | José Enrique Centén Martín |
12-05-2013 |
En
España nunca han faltado los defensores de la ignorancia, suelen pertenecer a
los gremios más reaccionarios, y por lo tanto más interesados en la sumisión
analfabeta de las mayorías.
Hoy
pretenden volver al medievo también en la Educación, refugiando el saber en lo
privado, haciéndolo desaparecer de entre los demás hombres, antes en los
conventos medievales ahora en los centros concertados y privados, en aquel
entonces la ignorancia aseguraba la fe en los milagros y la reverencia hacia
los terratenientes, y las masas de jornaleros trabajaban a cambio de salarios
de limosna en sus latifundios, o marcando el paso en los desfiles ante el
Santísimo y la bandera a los sones de una música patriótica. El acceso a la
Universidad Pública sólo era para una determinada clase social, y la
Universidad privada para la élite de la burguesía o la casta política. Su
pretensión actual es desmantelar la Enseñanza Pública sin relevar profesores,
quitando subvenciones a los públicos, pero no a los concertados, particulares o
privados, en detrimento de la población más desfavorecida, hacinando alumnos
por falta de profesorado, afectando en sus clases de apoyo, al no poder
atenderlos.
Quieren
una enseñanza básica, leer, escribir, sumar y restar, con la intención de
retroceder a tiempos pasados, con la intención de contrarrestar los avances del
último siglo, donde la sociedad debido al paulatino enriquecimiento cultural y
el fin del analfabetismo, muy alto hasta mediados de siglo XX, que
posibilitaron los logros sociales en Sanidad, Educación, Jubilación…, y están
aboliendo a pasos agigantados desde que llegaron al poder. Porque saben muy
bien que “el saber despierta el apetito de saber más; la ignorancia sólo
alimenta ignorancia y desgana”, y ahí estamos, en una apatía de buena parte de
la juventud a la que se la ha imbuido en los últimos avances de la tecnología,
pretenden que el niño no aprenda, sino que aprenda a aprender repiten, que
desarrolle su creatividad, espíritu crítico, a ser posible transversalmente,
bajo el eufemismo de una frase muy utilizada actualmente, ¿para qué necesitan
aprender nada, si todo el conocimiento está fácilmente disponible con solo
teclear en un teléfono móvil? Gracias a Internet, ejercitar y alimentar la
memoria es una tarea tan obsoleta como aprender a cazar con arcos y flechas.
Debemos
plantar cara a los exabruptos de ciertos políticos, miremos atrás, lo que
ocurrió en el pasado, nos ayudará a comprender el presente, pongámonos en
guardia contra las manipulaciones y los groseros embustes a los que son tan
aficionadas las castas políticas y sus ideólogos. La historia nos ha dado
ejemplos de lo que ocurrió antaño, y películas como “La lengua de las
mariposas” nos describe perfectamente lo que hicieron los matarifes del
ejército sublevado en julio de 1936, ejecutaron a innumerables maestros de
escuela como el indicio de otro orden de prioridades.
Hoy
no llegan a tanto, pero tomaron el poder mediante engaños en sus promesas
electorales, y el resultado de las urnas no podemos revocarlos a pesar de la
manifiesta manipulación en sus discursos.
La
educación debe ser de independiente, de forma que la autoridad intelectual no sea
sumisa al poder político, volver a los principios de la Ilustración, basados en
la revolución científica de la ciencia y la educación por el Bienestar Social,
no regresar a un nuevo absolutismo político. Hay que devolver a la profesión
docente, lo que pretenden anular, la búsqueda del bien común y no individual,
donde sus gratificaciones y logros no son del maestro si no, para los
estudiantes, para que tenga razón de ser por el bien de la Sociedad.

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