IU, CCOO, UGT y PSOE, ¿son de izquierdas?, ¿Son un peligro o un apoyo para
este Sistema monárquico neo franquista?
Artículos de
Opinión | Beniezu | 19-05-2013 |
¿Qué es la
izquierda y que es la derecha?
Previamente
deberíamos definir los conceptos de Izquierda y derecha, pues aunque en
apariencia parece que son conceptos simples y están asumidos por la
generalidad, no es así. Existe una gran confusión sobre estos términos que
están requiriendo un debate profundo en el mudo de la izquierda pues desde la
derecha se ha tergiversado y degenerado este concepto con fines calculadamente
perversos con la finalidad de hacerle perder su vigencia como entidad
antagónica natural al capitalismo (a la derecha) y por extensión también el de
anular el discurso ideológico de la propia izquierda.
Pero como en
todo debate por algo tenemos que partir, el autor de este trabajo se va tomar
la licencia de exponer su personal opinión sobre los conceptos de izquierda y derecha,
matizando que son meras opiniones para abrir el necesario debate
El límite o
la raya roja que define derecha e izquierda, debería ser también radical, de la
misma naturaleza antagónica que históricamente ha marcado las diferencias de
intereses de clase al capitalismo y al trabajador. Son por su propia naturaleza
irreconciliables. El crecimiento parasitario del capitalista es siempre a costa
del sufrimiento y el hurto al trabajador. Y es también una regla del
capitalismo que a más miseria y padecimientos de los trabajadores, las
ganancias y el lucro del capital es proporcionalmente mayor.
Y así, desde
esta perspectiva podremos decir que esta realidad traducida a términos
políticos de derecha e izquierda, que los que apoyan y legitimaban al Estado al
servicio del capital, defendiendo el sistema capitalista y combatiendo al
socialismo, se les puede considerar de DERECHAS. Y serán considerados como de
IZQUIERDAS aquellos anticapitalistas, que deslegitimizan al Estado al servicio
del capital, con todas sus estructuras de poder, para cambiarlo por el Estado
socialista que estará al servicio de los trabajadores y de las clases popular.
Del pueblo, en una palabra.
La guerra
ideológica del sistema contra la izquierda
Últimamente
parece que está de moda el término de “apoliticismo”, o más bien forma parte de
la ceremonia de confusión a la que el Sistema nos pretende arrastrar con sus
nada nuevos estereotipos alienantes, del tipo; ni de derechas ni de izquierdas,
comunismo y capitalismo es la misma cosa, todas las políticas son corrupción,
etc. etc. El esquema es tan burdo e infantil que hasta parece de Perogrullo
incidir en su falsedad. Los “indignados” españoles han asimilado esta falacia
de la forma más primitiva que lo podría hacer un analfabeto político, a pesar
de su presunta formación universitaria.
Es sabido
que los conceptos antagónicos necesariamente tienen una referencia en la cual
sustentan su definición, El bien y el mal, la fuerza y la debilidad, lo nuevo y
lo viejo, etc. Pero últimamente y curiosamente en el terreno político, los
conceptos de “izquierda” y “derecha” son tabú, no existe una referencia que le
defina a cada uno como tal ni se define su antagonismo. Más bien la tendencia
es identificarlos como algo negativo, sinónimo de corrupción.
E incluso no
se les trata como conceptos sino como meros clichés. Los ideólogos del sistema
rehúyen entrar en definiciones, es sencillamente el resultado de una
planificación estratégica del sistema pues el tema de la DESPOLITIZACION en
torno a estos conceptos políticos forma parte del mismísima fundamento
ideológico de la ideología capitalista moderna.
Las
fundaciones “culturales” del régimen Juan carlista FAES e IDEAS, subvencionadas
por todos nosotros, tienen mucho que ver con esta insana labor de lavar
cerebros en el mundo cultura popular e universitaria al que nos han sometido
durante décadas. Los “think tank”, fabricantes de ideas del sistema, han
centrado su labor fundamentalmente en la despolitización del ciudadano del
estado, en reducir y tergiversar la cultura política, en la creación de clichés
y estereotipos vacíos con la finalidad de crear analfabetos políticos entre las
masas, incluido el mundo universitario, y cuyos resultados son enormemente
palpables en la actualidad.
Unas masas
que no tienen ni idea de que es lo que separa la derecha de la izquierda , que
es lo mismo que decir que miran pero NO VEN DIFERENCIAS POLITICAS hoy y ahora,
entre una clase social , trabajadora, que está más que nunca maltratada,
despreciada ,súper explotada y desposeída de sus derechos .( se puede decir que
lleva camino a equipararse al mismo nivel de hace cien años atrás) y otra clase
social , la burguesía la hegemónica capitalista, unas cada vez más minoritarias
elites, que acumula más poder económico y político jamás logrado en toda su
historia como clase social. Las sufridas masas trabajadoras, miran viven y
soportan esta cruda realidad, pero son incapaces de discernir lo que ocurre. Es
como si habrían manipulado su cerebro desproveyéndole su capacidad analítica,
que es lo que en realidad, el sistema, ha hecho con ellos.
Estamos ante
un esquema de despolitización y desideologización perfectamente planificado y
estructurado durante décadas, y así tras la comedia de la transición se
escenifico una falsa izquierda, el PSOE, para que se enfrentase electoralmente
a la eterna derecha españolísima del estado. Los españolitos, se creyeron eso
de que podían escoger entre derechas e izquierdas, tal y como lo hacen las
“democracias” occidentales. La verdad es que aquellas masas de votantes, tras
cuarenta años franquistas del lavados de sus cerebros, no tenían mucha idea de
lo que suponen ambos términos. Quien tenía el deber de explicarlo era una
izquierda que hasta entonces fue el PCE, pero que además de venderse a la
derecha, integrándose en las instituciones, también dejaría de comportarse como
izquierda.
Tal es el
grado de analfabetismo político al que habían sido inducidas las masas, que
tragaban todo lo que se les echaban. Y así, “educados” bajo estas premisas no
ha sido nada difícil que en los tiempos de corruptelas generalizadas que
corren, los criterios políticos de las masas hayan llegado a identificar como
de la misma camada de sinvergüenzas a la derecha y a la izquierda, cuando lo
que ha ocurrido ha sido que los protagonistas de todo el desaguisado de
corrupciones y medidas totalitarias antipopulares que siempre han favorecido al
capital y al poder financiero han sido siempre derecha pura y dura. Pues no
olvidemos que al PSOE, cuando ha gobernado lo ha hecho como lo hace un partido
de derechas
Muchos de
los intelectuales que se llaman de “izquierda” olvidan intencionadamente que es
lo que separa una política de derechas de otra de izquierdas. Y no hace falta
ser “intelectual” para descubrir esto, solo tenemos que ver qué sector de la
sociedad es el mayoritariamente beneficiado de la gestión política de un
gobierno. Que solo puede ser para beneficiar los intereses del pueblo
trabajador mayoritario en la sociedad o para beneficiar los intereses de una
insignificante minoría, oligárquica, pero muy poderosa, pues tiene a su
servicio todas las estructuras del estado; económicas, ideológicas, militares, judiciales,
financieros etc. fortalecidas y asentadas por siglos del dominio de las
oligarquías. Y como vemos, es bien simple la raya roja que separa la derecha de
la izquierda.
El
izquierdismo teatral del PSOE
Un PSOE, al
que se le bautizó como “izquierda” que un día decía en Euskal Herria que si al
derecho a la autodeterminación y al mes siguiente, que todo el mudo es español
como lo dijo el Caudillo, y además organizaba los escuadrones de la muerte del GAL,
instituía la tortura como práctica política para combatir el independentismo,
al mejor estilo de las dictaduras bananeras. Un día decía que no a la entrada a
la OTAN y al de dos meses, tras alcanzar el gobierno, que sí que había que
hacerlo y además, fiel al Imperio, mandaba tropas a Afganistán, a matar
musulmanes, tal y como lo hizo su “contrario” Aznar en Irak y que en Madrid
costó la vida a 191 personas, en aquel demencial atentado de Atocha etc. Todo
un ejemplo de auto afirmación de derecha pura y dura en su actuar, además de su
carencia absoluta de la más mínima dignidad y seriedad para gobernar. Al
llamado PSOE se le podrá llamar cualquier cosa, oportunistas, veletas, lacayos
del capital, agencia de servicios, rastreros…. todo menos socialistas e
izquierdistas.
Históricamente
,desde la 1° internacional socialista fundada a finales el siglo XIX ha sido
siempre asumido por las izquierdas mundiales, comunistas ,socialistas y
anarquistas, que el enemigo natural de la clase trabajadora es el capitalismo,
señalando por tanto al capitalismo ,y el estado a sus servicio, los enemigos a
derrotar . Ciertamente siempre fue así hasta que sectores de esas izquierdas,
que ya venían participando dentro de las instituciones burguesas, proponiendo
reformas del sistema desde dentro, se transformaron de meros colaboradores del
sistema a formar parte del mismo y sin más, aceptando entrar en el sistema y
ponerse a su servicio.
Y así
durante muchas décadas se fue configurando una nueva Internacional socialista
que se fundó Oficialmente en 1951, y es allí cuando se desechó, pues eran un
estorbo para sus cabecillas con ambiciosos planes personales, los postulados
marxistas de la lucha de clases y el papel dirigente de la clase trabajadora en
el proceso de construcción del socialismo. De ahí para adelante su discurso político
paso a ser meramente populista y demagogo, prometiendo humanizar el
capitalismo, prometer grandes cosas, utilizando siempre el carisma de partido
“socialista obrero” para engatusar a unas masas de trabajadores que ya
comenzaban a disponer de un status económico aceptable, y no les fue difícil
domesticarles.
A partir de
ahí todo fue una descarada sumisión y colaboración con el sistema, pasando
también a ser partidos políticos de la derecha pura y dura. Pero no por eso
renunciaron a los logotipos de “socialistas” y de “izquierdas “pues el engaño y
la demagogia también iría a formar parte de sus bagaje ideológico. Y al día de
hoy podemos comprobar hasta dónde ha llegado la “humanización” del capitalismo
que aquellos “socialistas” propugnaban y que otros muchos socialdemócratas en
la oposición incomprensiblemente también siguen con la misma cantinela. La
mayor parte de aquellos antiguos partidos socialistas se han transmutado en
partidos de la más cruda e inhumana derecha neoliberal, incluso, serviles al
hegemónico poder del capital del Imperio no dudan en desencadenar invasiones
“humanitarias” de rapiña como lo hacía los colonialistas decimonónicos.
El
utilitario izquierdismo de IU y compañía
Algo
parecido podremos decir hoy y ahora de IU, que aunque no han tenido,
oportunidad de desempeñar cargos de responsabilidad en las instituciones
centrales, no por su falta de predisposición servil, sino porque el sistema,
allá en la “transición”, les asigno otras labores más de acuerdo a su papel de
“servicios “al estado; el de legitimarlo. Para la eterna derecha hispana, era
muy importante que la histórica “izquierda” española lo hiciese para así
cumplir con los requisitos de un “estado homologable como “democrático”, puesto
que! hasta los “comunistas “participaban en el ¡¡ Y por otra parte la de
domesticar, aturdir y manipular ideológicamente a toda su militancia, cosa en
la que ha tenido un notable “éxito”.
¿Podríamos
llamar “izquierda a una IU con este papel dentro de un sistema rabiosamente de
derechas? La derecha siempre ha temido a una izquierda autentica, y suele
combatirla con dureza. Porque sabe que es su enemigo natural. Pero como es
obvio no es el caso Este régimen no tiene por qué temer a nuestra IU. No es que
no represente ningún peligro para este Régimen, sencillamente porque f orna
parte del propio Régimen, del mismo modo que CCOO UGT y PSOE, y otros partidos
y sindicatos que se proclaman de izquierdas pero pierden el culo por ganar un
pedazo de poder en las instituciones.
Son los que,
vestidos de Izquierda, cumplen la función de domesticar y desproveerle de su
mejor arma a la clase trabajadora, su conciencia de clase, para intentar frenar
la inevitable confrontación que se ha de dar tarde o temprano con su enemigo
natural, el capitalismo. La misión de estos partidos y sindicatos
socialdemócratas o de centroderecha, es la de la contención de su energía
potencialmente revolucionaria, Impedir que su conciencia de clase sea activada
y expandida en el mundo del trabajo. Y lo hacen de manera sigilosa, bajo encargo
del propio Estado Capitalista, pues no olvidemos que sus altos cargos forman
parte de su plantilla institucional
La evolución
del PCE a postulados de colaboración con el Sistema es similar a sus colegas
del PSOE, aunque guardando las distancias. La vergonzosa traición de Carrillo y
otros dirigentes del PCE en la legitimación de la “transición” tuvo su
continuidad con IU como coalición electoral de comunistas y otros
“progresistas” integrándose en las instituciones al servicio del sistema
capitalista, con la doble finalidad de legitimar estas y desarmar a la clase
trabajadora.
Desde una
visión rigurosa y seria de los movimientos revolucionarios no nos vale el
cuento de que desde "dentro de la fortaleza”, al enemigo se le puede
controlar y destruir mejor. Históricamente está demostrado que estas tácticas
no suelen responder a una finalidad revolucionaria, más bien suelen ser la
disculpa de los oportunistas para entrar en la “barra libre” que el sistema da
a sus colaboradores. Tácticas que siempre han revertido a favor del enemigo,
pues estos presuntos “infiltrados” en el sistema, al final suelen ser caballos
de trolla en el movimiento obrero y de la izquierda. Y no podría ser de otra
forma. Es tal fácil que ocurra como quien pretenda cazar víboras entrando en su
nido y acabe siendo “picado”. Y entrar dentro de este Estado neo franquista, un
auténtico NIDO de corrupción, acabara siendo también picado por las víboras que
anidan en él, los corruptos.
Y como sé
que más de un militante o simpatizante de estos sindicatos o partidos me va
tildar alegremente de enemigo y que estoy haciendo el juego a la derecha o al
PP, como suele ser habitual en aquellos que no tienen argumentos para rebatir
unas críticas de sus penosas trayectorias políticas y que están expuestas con
argumentos claros y rigurosos. Tengo que insistir además en que es muy grave lo
que hacen, y lo peor es que lo hacen con engaños, haciéndose pasar por
comunistas y socialistas, cuando no lo son. Su contenido político es pura
socialdemocracia pues pretender mejorar, humanizar el sistema capitalista, no
es más que una vulgar política “gatopardiana” cambiar algo para que todo siga
igual. Y esa no es una política de izquierdas. La misión de la izquierda no es
arreglar los problemas del sistema capitalista, es destruirlo y sustituirlo por
un sistema socialista. Si estos falsos “izquierdistas” quieren humanizar el sistema,
que lo hagan, pero que no suplanten la identidad de izquierda, y se presenten
como lo que son, una derecha moderada, socialdemócratas que quieren un sistema
capitalista más “humano”.
Los
dirigentes socialdemócratas de IU y similares pretenden ser los representantes
civilizados del sistema, pues no se acostumbrarían sin él, sin sus poltronas y
sus prebendas. Sus críticas al sistema capitalista neoliberal nunca dejara de
ser una mera ilusión justificativa de su falta de compromiso con una izquierda
rupturista ,pues no quieren aceptar que tal y como está el neoliberalismo
galopante que está arrasando y proletarizando, aunque sería mejor decir , mandando
al desempleo a medio mundo ,incluidas las clases medias, y que nos está
arrastrando inevitablemente a un caos inimaginable .Y que siendo consecuentes
con la penosa realidad ya solo nos queda una alternativa a este caos; el
socialismo
Y estos
falsos izquierdistas con sus engaños están distorsionando la correlación de
fuerzas, entre derecha e izquierda, están creando la falsa ilusión a la clase
obrera y a todos aquellos que se sienten de izquierdas, y desprecian el sistema
capitalista. Les hace creer que están siendo representados por elementos
sociológicamente de la izquierda cuando la realidad es que son de orientación
política del centro derecha, o socialdemócratas.
Cuando
penosa realidad es que en la actualidad no existe una organización potente que
tenga un reconocimiento de masas lo suficiente como para que pueda representar
a las izquierdas. Lo que hace que en la práctica, hoy y ahora en el estado
español, solo existe representatividad política institucional de la derecha, en
sus diversos matices, desde la extrema derecha hasta la centroderecha o
socialdemocracia, pero todos de la derecha, pues todos ellos, en mayor o menor
medida aceptan y legitimaban al capitalismo, y a las formas actuales del estado
que lo representa. Porque nunca debemos de olvidar que lo que define y separa a
la derecha de la izquierda es el modelo de estado que se propugna y defiende.
Y aquí si
podemos hablar de honrosas excepciones que comienzan a surgir como
representantes de una autentica izquierda rupturista, y me refiero a los
nacionalismos periféricos que en su propia tierra sí que tienen peso pero que a
nivel del cómputo estatal, son insignificantes.
Y esta
positiva realidad, debería ser un motivo de reflexión y debate entre la
militancia revolucionaria de izquierdas, donde, como sabemos, aún persisten
muchas fobias e incomprensiones hacia estos nacionalismos periféricos que sin duda,
crean obstáculos para enfrentar, en un futuro más cercano de lo que creemos, al
necesario debate sobre la creación de algún organismo o frente internacional
anti antimonárquico e incluso anti sistema.
Y digo
INTER-NACIONAL porque los nacionalismos en el estado no solo existen, sino que
además están dando un ejemplo al resto de las formaciones del estado. Y lo
están haciendo desde postulados rupturistas y de izquierda, lejos del
oportunismo y colaboración de otros que se denominan de izquierdas. Un ejemplo
de organización conexión e integración entre las masas, un ejemplo en la
acumulación de fuerzas contra un enemigo en común.
Dos formas
sustancialmente diferentes de enfrentarse con el poder
Y de este
modo se podrá percibir las sustanciales diferencias que se producirán tras las
luchas y movilizaciones de una u otra orientación. En aquellas manifestaciones
y huelgas, convocadas por estos sindicatos y partidos reformistas , que siempre
lo harán desde su condición de “ciudadanos”, de individuos sin pertenencia a
clase social alguna, nunca desde una condición de clase trabajadora,
movilizando a los trabajadores bajo consignas imprecisas, demagógicas y sin
fundamento y que al final de cada jornada siempre quedara un sentimiento de
derrota y frustración, pues nada se suele conseguir, por muy grande que fuese
la movilización.
Porque el
sistema es consciente que la CANTIDAD humana movilizada no le preocupa, pues
para el esta masa seguirá siendo una masa amorfa, la suma de individuo que se
mueven por intereses individualistas que desconocen, porque han sido inducidos
ello, a desconocer los conceptos de la conciencia de clase, de la solidaridad y
de la unidad de intereses .El sistema sabe que estas masas andarán
desorientadas carentes de una dirección que le pueda perjudicar. Y que al término
de las movilización cada uno se ira para casa, y seguirá hablando de futbol o
de sus problemas individuales, sintiéndose frustrado y solitario en un mundo de
problemas.
Y es este
tipo de movilizaciones inoperantes, estériles y frustrantes las que promociona
el sistema capitalista a través de sus sirvientes, porque hace desahogar
momentáneamente a unas masas que se suelen creer los encendidos discursos
triunfalistas y demagogos de sus presuntuosos “lideres”
Mientras que
cuando se convocan las movilizaciones bajo parámetros de clase trabajadora y
estas se desenvuelven como tal, el sistema se preocupa porque estas están fuera
de su comando, y sabe que ahora no se va enfrentar a energías tontas y
controlables por sus amigos. Ya no son aquellas masas amorfas y desorientadas.
Y aunque en un principio su número no sea grande, su espíritu se va expandir
como una marea pues se van a ir activando por la propia praxis de las luchas,
puesto que estas masas ya son portadoras de esa conciencia de clase que esta
adormilada y es consustancial a su naturaleza, como algo instintivo y visceral
solo necesitan el catalizador de la acción. Y aquí el sistema va percibir la
diferencia y le va preocupar mucho, pues es la CALIDAD de unas masas en acción
con conciencia de clase lo que más teme, porque estas, ahora si le conocen, y
le van a atacar directamente a su corazón.
Y la gran
diferencia de como encauzar las luchas y movilizaciones siempre será el poso
que queda tras las batallas, que ahora no serán de frustración porque entre las
masas en lucha se percibirá que su moral va en aumento. La conciencia de clase
se tornara más arraigada en cada militante o combatiente. Una especie de
instinto de clase irá creciendo y consolidándose en cada acción de masas y en
las sucesivas luchas, y de este modo nunca quedara esa sensación de derrota
sino que todo lo contrario. Quedará un poso positivo en el aumento de la moral,
la experiencia y del potencial combativo.
Y este
potencial ideológico de las masas, en torno a su conciencia y a su identidad de
clase, será la mejor y la más contundente arma que las masas trabajadoras, van
a disponer para su lucha contra el capitalismo y su estado.
Resumen
Hoy y ahora
la realidad de la correlación de fuerzas contra el estado en muy débil, la
izquierda está muy desfragmentada y desorganizada, y apenas si tiene
representantes en las instituciones burguesas. Aunque esto es negativo tampoco
vamos a ser tan ingenuos de creer que estas instituciones son el paradigma de
la democracia y del posibilismo. Conocemos el margen de sus escasas
posibilidades de aprovechamiento pero no están los tiempos como para ir
despreciando oportunidades de tomar posiciones al enemigo. Es mucho más
importante ser reconocido por amplias capas de la clase trabajadora como sus
representantes ideológicos y organizativos que disponer de representación
institucional. Porque esto último nunca traerá lo primero. Mientras que el
reconocimiento de las masas trabajadoras, por muy pequeño e embrionario que
este sea, traerá como consecuencia final el reconocimiento y el afianzamiento
institucional.
Pero aquí,
quisiera matizar, que la definición hecha del concepto de Izquierda, lo ha sido
en términos teórico- estratégicos desde una perspectiva revolucionaria, que
siempre serán términos rígidos pero que trasladados al terreno táctico pueden
flexibilizarse o adaptarse a las circunstancias concretas. Y estas circunstancias
concretas en el estado español son el propio Estado monárquico neo franquista,
que reúne las características de un estado totalitario impuesto por la fuerza y
que sus enemigos antimonárquicos, en constante aumento, pueden y deben ser
considerados como potencialmente aliados de la izquierda aunque no pertenezcan
ni políticas ni sociológicamente a esta. Pues habría que considerarlos como
derecha moderada o socialdemocracia.
Quiere esto
decir que desde la izquierda revolucionaria en una coyuntura de alianzas y de
acumulación de fuerzas el objetivo TACTICO mediato a alcanzar sería un Estado
Republicano, posponiendo el objetivo ESTRATEGICO del Estado socialista, a un
segundo término , a una etapa superior.
Y aquí
estaríamos ya entrando en un terreno práctico que sería precipitado hacerlo,
pues primero debemos esclarecer los conceptos políticos teóricos que nos serán
extremadamente necesarios para entrar en debates más profundos como para
analizar la realidad sociopolítica que nos rodea y elaborar la estrategia a emplear.
La tarea más
apremiante para la izquierda es la de toma de conciencia de la necesidad de
crear una vanguardia organizada, conectada y coordinada con las masas
trabajadoras. Todos y cada uno de los grupos, plataformas, partidos, militantes
etc. debemos concienciarnos de la gravedad que supone la carencia de una
organización que asuma los postulados reales de la izquierda, es decir; los de
la lucha de clases y la dirección de estas luchas por la praxis de la clase
trabajadora junto a la militancia de vanguardia . Es preciso que se vaya
consolidando esa fusión entre masas y vanguardia, que se creen vínculos de
identidad, embrionariamente al comienzo pero debe comenzar a caminar. Lo más
difícil será el comienzo pero una vez arranque será imparable, porque las
condiciones objetivas y subjetivas están dadas. Y será el comienzo de que las
masas de la izquierda real y rupturista con el Estado comiencen a tener sus
representantes políticos con nombres y apellidos .Es prioritario la existencia
de una representación real de la izquierda revolucionaria y rupturista en la
calle, en algunas instituciones o fuera de ellas.
La
inexistencia de esa representatividad de la izquierda en si es muy grave, pero más
grave es aun que otros farsantes se adjudiquen la representación de la
“izquierda” cuando su naturaleza es socialdemócrata o simple centroderecha,
cuando no vulgares social oportunistas, que distorsionan el panorama de la
correlación de fuerzas.
Desde una
perspectiva de izquierda y de una estrategia de acumulación de fuerzas, debemos
sacar el debate de si deberíamos de considerar a una socialdemocracia
rupturista como aliada, en las luchas contra el estado, sin duda. Pero para eso
primero hay que demarcar bien la naturaleza de cada cual y los campos de
actuación. La demagogia y la ambigüedad son el estilo de la derecha. Desde la
izquierda debemos ser claros y concisos en nuestros planteamientos y en nuestra
estrategia. No podemos permitir que se engañe a la clase trabajadora haciéndose
pasar por sus representantes a quien no lo es, solo para manipularles mejor.
Y así lo
primero que debería hacer la socialdemocracia es definirse, sin la más mínima
ambigüedad, si es rupturista con el estado monárquico actual o simplemente lo
quiere mejorar reformándolo. Aquí no puede haber ambigüedades. Siempre será
mejor un enemigo declarado que un falso amigo que mañana te traicionara.
Y lo que
nunca debemos olvidar es la propia naturaleza ideológica de estas clases
medias, siempre moviéndose entre la definición y la ambigüedad, entre ser
demócratas vocacionales o entre sus prejuicios elitistas pequeño burgueses que
siempre les harán vascular entre dos mundos antagónicos, entre el socialismo o
el fascismo. Las terceras vías ya pasaron a la historia.
Desde la
izquierda todo aquel que sea potencialmente un liado táctico debe ser bien
venido, pero marcando cada parte siempre su territorio.

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