domingo, 22 de septiembre de 2013

“TENGO VIH. TENGO DIABETES, COLESTEROL Y VARIAS COSAS. Y NO TENGO NI UN DURO”

Organizaciones sociales y Gobierno andaluz critican la ampliación del copago farmacéutico a medicamentos de dispensión hospitalaria para tratar enfermedades como la leucemia, la hepatitis C o el cáncer de mama.
Pablo Fraile / Sevilla / 21 sep 2013



 El nuevo sistema de copago indigna a los pacientes. // Junta de Andalucía
Tengo VIH. Tengo diabetes, colesterol y varias cosas. No tengo ni un duro”, cuenta Manuel desde el Centro de Encuentro y Acogida de La Línea de la Concepción (Cádiz) mientras espera el almuerzo. Manuel, que también tiene hepatitis C, aunque no se la trata, reclama comprensión al Gobierno:  ”Que aflojen más”. Denuncia que no puede comprarse el tratamiento para sus múltiples dolencias todos los meses y asegura que conoce a muchos en su situación: solo gracias a la ayuda de familiares pueden hacer frente a sus tratamientos: “Con eso compran algunos meses sí, otros no”.
Pese a que los retrovirales no entran dentro del listado de nuevos medicamentos de dispensación hospitalaria sujetos a copago, la Federación andaluza ENLACE -que trabaja en el ámbito de la exclusión social- alerta de los problemas que tendrán los pacientes drogodependientes con VIH que además estén infectados con hepatitis C, algo frecuente según la organización. “Llueve sobre mojado”, denunciaba ayer Antonio Escobar, presidente de la Federación a andalucesdiario.es. “En la mayoría de los casos no es que haya una situación económica complicada, es que no hay situación económica”, afirma.
Salvador Rojas, enfermero del centro, asegura que la nueva medida dificultará aún más el tratamiento de drogodependientes con hepatitis C. “La gente es reacia”, cuenta, factor al que habría que sumar ahora el económico. Según denuncia ENLACE, pese a que el límite de 4,20 euros no sea demasiado elevado, se hace cuesta arriba para pacientes con enfermedades crónicas y múltiples tratamientos. “La suma del copago de varios medicamentos provocará una carga muy importante en la economía de estas personas”. “De nuevo recibimos otro mazazo. Los más perjudicados son los más desfavorecidos”, critica Escobar. “No entiendo qué se pretende conseguir. ¿El ahorro es tan inmenso que no importa la vida?”.
El paso adelante del Gobierno en el sistema de copago farmacéutico ha despertado la inquietud y la indignación de organizaciones sociales y la Junta de Andalucía. A partir del uno de octubre, un grupo de 42 medicamentos de dispensación hospitalaria dejará de ser gratuito. Para su obtención, el paciente deberá pagar un 10% del coste, hasta un límite de 4,20 euros -salvo los grupos exentos, como parados a los que se ha agotado la prestación-. Se trata de fármacos que, entre otros, sirven para tratar el cáncer de mama, la leucemia o la hepatitis C. “Estamos muy preocupados”, confesaba ayer una representante de la Asociación Española contra el Cáncer a este periódico. La Junta de Andalucía calcula que, solo en la comunidad, afectará a más de 90.000 pacientes.
La medida, publicada el jueves en el BOE, da una vuelta de tuerca a un sistema que el ministerio justificó para “poner en valor el medicamento y crear un efecto disuasorio”. El argumento, sin embargo, no convence en esta ocasión. “Ningún enfermo pide esa medicación a su capricho”, explica Antonio Bellido, presidente de la Asociación Andaluza de Lucha contra la Leucemia Rocío Bellido. “En el cáncer hablamos de medicamentos complejos y es el médico el que siempre dispensa”.
Para Bellido, la novedad que introduce el sistema de copago solo sirve para mezclar salud y hacienda pública, aspectos que, en su opinión, deberían quedar apartados. “Todo lo que conlleve un esfuerzo por parte del paciente es un retroceso”, denuncia. Enfermedades como la leucemia, potencialmente mortales, deberían quedar libre de carga, opina.
El tipo de pacientes a los que se impone la nueva tasa es la principal crítica que ha despertado la medida. Afecta a personas con enfermedades graves o crónicas que en ocasiones tienen más gastos asociados a la enfermedad o problemas laborales.  “Son personas muy desfavorecidas y el Gobierno que no lo tenga en cuenta no tiene sensibilidad”, se lamenta. “Una sociedad debe ser más receptiva”. La organización de consumidores FACUA va más allá y habla de “otro ejemplo de la crueldad del Ministerio de Sanidad con los más débiles”.
La Junta de Andalucía, que ya ha anunciado que estudiará el margen de la Administración ante la norma, se mostraba ayer muy preocupada por el efecto que el copago pueda tener en la continuidad del tratamiento de muchos enfermos. Puede convertirse, decía la Consejería de Salud, “en un obstáculo para que los pacientes con rentas más bajas puedan asumirlo, no sólo por el coste, sino por el riesgo de que abandonen sus tratamientos, con el peligro que ello conllevaría sobre el control de la enfermedad o la propia vida de los pacientes”.







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