JUEVES, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2013
Autor Salva Artacho.
Son
preguntas difíciles de contestar, de definir sus líneas de actuación y sus
fines. Y además muchos ciudadanos, por la falta de conciencia social, por
temores adquiridos, por que se sienten cómodos en el hiperconsumismo
capitalista... ni confían en ella ni la esperan.
Algunos
aún conservamos nuestras simpatía y atracción hacia la misma. Pero, qué difícil
resulta definirla y más todavía entendernos colectivamente a cerca de ¿qué es
la izquierda que necesitamos? Así, entrados el siglo XXI y con la crisis
económica y de valores que estamos padeciendo...
Me
atrevo a sugerir, que:
-Desde
luego tiene que ser una fuerza roja. Y al decir roja quiero decir
que recoge la bandera histórica de las reivindicaciones del movimiento obrero y
ciudadano para retomarlas allí donde han retrocedido. Roja por que su razón de
ser es la enemistad mortal con la sociedad capitalista en su actual fase
imperialista y de globalización. No caben componendas ni pactos por debajo de
la mesa.
-No puede
ser bolchevique, estalinista, ni maoista... las llamadas dictaduras del
proletariado han sido derrotadas por el capitalismo más salvaje. Adiós Berlin.
-No puede
ser socialdemócrata ( en versión posterior a la II G.M), pues no fue más que un
invento del capital para frenar la fuerte atracción del bolchevismo sobre los
trabajadores de la Europa y sus malas condiciones laborales y de vida en
general. Fue la impulsora del llamado “estado del bienestar social”, pero
muerto el perro se acabó la rabia, caído el comunismo y con la gran crisis
capitalista para qué mantener el estado del bienestar. Los servicios que
prestaba se convierten en fuente de negocio para los mercaderes sin escrúpulos
protegidos por los nuevos poderes políticos de la derecha rancia. De ahí el
retroceso político de esta fuerza en Alemania, Polonia, Hungría, Países
Bajos... y sobre todo España.
- Una
izquierda no puede ser el sostén de una monarquía. En el
parlamento español hay varias fuerza que se reclaman de tal condición y nunca
las he oído subir a la tribuna para reclamar la abolición de esa anacrónica
institución. Luego...
-La
izquierda el siglo XXI además de ser roja, reivindicativa, antimonárquica,
verde (=comprometida en la defensa a ultranza del medio en que vivimos y que el
capitalismo salvaje pone en peligro todos los días), radicalmente democrática
(no vale solo elecciones cada cuatro o tres años, tiene que ser una
representación parlamentaria corregida de bipartidismos, verdaderamente
representativa de los ciudadanos, cada diputado responsable ante su
circunscripción electoral y revocable por la misma en caso de incumplimiento o
corrupción), impulsora de lo público, de la educación, de la sanidad, de un
sistema de pensiones justo y solidario, propulsora de la economía social frente
a los abusos del mercado, antimilitarista y anti-aventurera, tiene que ser una
fuerza de paz interna y en el exterior trabajar por ella en los foros
internacionales...
- Por
último, aunque cabrían cientos de líneas que ampliaran estos esbozos, una
izquierda que no defienda una República democrática (democracia económica,
social y política), federal, social, laica... para nuestro país en su ejercicio
político diario, con excusas de que más adelante se verá, no es la izquierda
que necesitamos. En eso no me caben dudas.
Salud y
República.

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