La Mesa analizará la próxima semana los informes
de la arquitecta que supervisa las obras sobre las goteras y la supresión de
los disparos del 23-F
JUAN ANTONIO BLAY Madrid 17/09/2013
18:45 Actualizado: 17/09/2013 19:13
Detalle de las goteras que inundaron
el hemiciclo del Congreso la pasada semana.EMILIO NARANJO / EFE
Nadie quiere ser responsable del
desaguisado y ridículo que se vivió en el Hemiciclo del Congreso de los Diputados
el pasado miércoles momentos
antes de iniciarse el pleno con la sesión de control al Gobierno, cuando una
imponente gotera, con fuerte aportación de caudal de agua, inundó la tribuna de
prensa y parte de los escaños de diputados.
La gotera reveló que los agujeros
provocados por varios de los disparos que
se produjeron durante el golpe de Estado
del 23-F habían desaparecido durante las obras de remodelación. Si hace
unos días Dragados culpaba a la empresa de mantenimiento del Congreso, ahora
ésta le devuelve la pelota y le acusa del alicatado de los tiros de
Tejero.
Ese mismo día, la empresa Dragados,
del grupo ACS que preside Florentino Pérez, concesionaria de las obras de
remodelación de la cubierta del viejo edificio que alberga el Congreso de los
Diputados, construido en 1850, eludió cualquier responsabilidad en relación a
la inundación del Hemiciclo mediante un escueto comunicado de apenas nueve
líneas.
"(...) Dragados quiere precisar
que la inundación en la tribuna de Prensa del Hemiciclo del Congreso y las
filtraciones de la cubierta, a consecuencia de una importante tromba de agua,
justo al comienzo de la sesión plenaria, se han producido con independencia de
las obras que se están llevando a cabo, tal y como confirma el informe
elaborado por el servicio técnico del Congreso de los Diputados. Las
filtraciones de agua en el interior de la cámara han tenido lugar como
consecuencia del taponamiento de varios desagües antiguos embutidos en las
paredes del edificio y no tiene nada que ver por tanto con la obra de
remodelación en ejecución", dice el comunicado.
La literalidad del comunicado
trasladaba la responsabilidad a los servicios de mantenimiento del Congreso de
los Diputados que, por concurso público, desempeñan a diario unos pocos
empleados de la empresa Ortiz, S.A.. Esta mercantil, pasados un par de días y
tras constatar el testimonio de sus empleados de servicio ese día en las
instalaciones de la Cámara baja, hizo pública su versión de los hechos.
"Ningún operario de la empresa
concesionaria del mantenimiento de la cámara tuvo responsabilidad alguna en lo
sucedido", sostiene la empresa Ortiz, S.A. . Fuentes cercanas a los
operarios del mantenimiento ordinario de las instalaciones del Congreso
aseguran a Público que "ningún empleado ha tenido nada que ver con
las obras de la cubierta ni sus cuidados. De hecho, no participan en las tareas
que se llevan a cabio en la cubierta, responsabilidad del personal de
Dragados".
La responsable de supervisar las
obras de rehabilitación de la cubierta del viejo Palacio del Congreso de los
Diputados, —la primera que se lleva a cabo desde su inauguración a mediados del
siglo XIX— es la arquitecta Ana Jiménez, funcionaria del Patrimonio Nacional,
ente al que pertenece el edificio, adscrita al Congreso de los Diputados.
Jiménez es la encargada de elaborar el informe que ha solicitado el presidente
de la Cámara, el conservador Jesús Posada, en nombre de la Mesa de la
institución.
Hasta el martes de la próxima semana
—día 24— la Mesa no analizará el informe, aseguraron a Público fuentes
de la cámara. La arquitecta Ana Jiménez es la encargada de elaborar el informe
solicitado por la mesa. Esta semana el órgano de gobierno del Congreso de los
Diputados no ha podido analizar el informe entre otras razones porque el
presidente de la institución regresa este miércoles de un viaje institucional a
Panamá.
La órgano rector de la institución
parlamentaria también ha encargado un segundo informe para conocer las circunstancias
por las que se han eliminado del techo de la tribuna de prensa los vestigios de
varios disparos efectuados por los efectivos golpistas de la Guardia Civil que,
al mando del teniente coronel Antonio Tejero, irrumpieron en el Hemiciclo la
tarde del 23 de febrero de 1981 mientras se celebraba la votación de la
investidura de Calvo Sotelo como presidente del Gobierno. A raíz del incidente
de las goteras se ha podido constatar que al menos cinco de los agujeros
provocados por otros tantos disparos habían sido eliminados del techo de la
tribuna de prensa. Hasta el momento nadie ha dado razón de esta
"reparación" que, como mínimo, ha sido considerada como una
irresponsabilidad por parre de la supervisión de las obras, es decir la
arquitecta Ana Jiménez.
Esta supervisora de las obras de
rehabilitación no se ha pronunciado hasta el momento sobre las circunstancias
que originaron la importante gotera. Fuentes oficiales cercanas a la
presidencia de la cámara dijeron el mismo día del incidente que la inundación,
posterior a la filtración desde el techo, se produjo por un despiste de los
trabajos que se llevaban a cabo en la cubierta del edificio al dejar un hueco
sin cubrir de forma eficiente. Es decir, lo atribuyeron de forma espontánea a
los trabajos que lleva a cabo la empresa Dragados y debe supervisar la
arquitecta Ana Jiménez.
Se da la circunstancia de que el día
antes de producirse la gotera la Mesa de la cámara felicitó a la arquitecta
"por la magnífica coordinación" en los trabajos de
rehabilitación de la cubierta del edificio que tiene un coste de 4,5 millones
de euros que corre a cargo del ministerio de Hacienda y Administraciones
Públicas a través del ente Patrimonio Nacional, propietario del singular
edificio. Al mismo tiempo, a cargo del presupuesto de la Cámara baja, se llevan
a cabo obras de mejora de la sonorización, informatización e infraestructura de
vídeo tanto en el propio Hemiciclo como en diferentes instancias para las que
la institución ha invertido alrededor de un millón de euros.
Se da la circunstancia de que el día
de la gotera estaban presentes como invitados, además, una veintena de
parlamentarios de la Dieta —Cámara baja— de Japón. Además, apenas habían
transcurrido cuatro días de la concesión de los Juegos Olímpicos a la ciudad de
Tokio y la derrota estrepitosa de la candidatura de Madrid.
Fuente: www.publico.es

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