Artículos de Opinión | A. Ferrer i B. Moles | 19-09-2013
| Respuesta al artículo “EUIA
aquí y ahora” de Albert Miralles
Las líneas que siguen a continuación no tienen más pretensión
que explicar y hacer públicas nuestras opiniones acerca de algunos comentarios
del camarada Albert Miralles aparecidos ayer en la web del PSUC Viu en su
artículo “EUIA aquí y ahora”.
A la vez, quedaríamos satisfechos si éste pequeño escrito
pudiera ser útil en la tarea colectiva de elaborar un análisis y una propuesta
política que fuera un poco más allá de la mera consigna sin o con escaso
contenido político relativo al derecho a decidir y al federalismo, derecho y
propuesta, respectivamente, que inequívocamente nosotros defendemos.
Nos guste más o nos gusten menos, y aún considerando la el
papel de los grandes medios de comunicación, es un hecho que durante el pasado
11 de septiembre salieron a manifestar sus reivindicaciones más de 1,5 millón
de personas en todo el territorio catalán en la conocida como “Vía Catalana” o
“Cadena”. Cierto es que fue una manifestación que expresaba bien claramente su
apoyo a la independencia. Proyecto que no defendemos, pues somos federalistas.
Cierto es que también, según nos cuentan, y otros vieron, hubo gente que además
se manifestó reivindicando y defendiendo derechos sociales. Más acorde con los
que pensamos y defendemos nosotros. Dejando de lado su contenido. Lo que nos
interesa es resaltar que nadie puede estar en contra de un hecho constatable:
fue una de las manifestaciones de masas más multitudinarias vistas en Europa
desde hace tiempo.
Consideramos que este solo hecho es razón suficiente para
realizar un análisi más matizado y de mayor profundidad política. Sostenemos
más firmemente esta opinión, si consideramos -y sólo lo dejamos apuntado-
algunos elementos que podemos asociar a esta manifestación. Así, creemos
que el pasado 11 de septiembre es reflejo de una transición falsamente
cerrada y que dejó el encaje nacional no resuelto. Que es reflejo de una
pérdida de hegemonía sobre el eje nacional del proyecto que representaba el
PSUC: “es catalán quien vive y trabaja en Catalunya”. Que en el
actual contexto, el “eje” de clase ha quedado eclipsado por el “eje”nacional.
Estos son, a nuestro parecer, algunos elementos, entre muchos otros, a
considerar, que deben hacernos reflexionar e incluso, a muchos, realizar una
seria y profunda autocrítica colectiva.
Es más, nosotros somos de la opinión, tal y como expresó en
el Consell Nacional de EUIA del pasado sábado algún compañero nuestro, que no
son momentos de “cuadrar” o de “cerrarse en banda”, sino todo lo
contrario. Consideramos que son momentos de analizar, de absorber,
escuchar y, progresivamente, actualizar y poner a la ofensiva nuestro proyecto
federal. No se trata ni de deslealtades, ni de traiciones sostener esta
opinión, creemos. Otra cosa es que estemos más o menos de acuerdo en la forma
de proceder, en lostempos utilizados y en la mayor o menor organicidad de la
propuesta lanzada por Joan Josep Nuet en la Conferencia en el Col·legi de
Periodistes el viernes pasado, previo Consell Nacional. Pero insistimos, y sin
querer sacarle valor a lo anterior: consideramos que el debate político de
fondo es otro.
Es por eso que sostenemos que la intervención del
Coordinador de EUIA en el Col·legi de Periodistes, así como el rico y extenso
debate celebrado en el mismo Consell Nacional, son propios del contexto de
excepcionalidad política que se vive en Catalunya y de la necesidad de
reflexionar y re-elaborar o actualizar nuestra propuesta federal para situarla
mejor y darle mayor impulso político.
Queremos señalar a continuación algunos elementos que
deberían, como mínimo, considerarse en el debate acerca del derecho a decidir,
el proyecto federal y, en términos generales, sobre el futuro de Catalunya.
El fet nacional català o el problema
nacional català, es un debate histórico para la izquierda, y que aún -y
todo apunta a que es así- no hemos resuelto. Además, en el actual contexto,
el análisis y el debate entorno a este tema aún es más complejo, pues está
ligado a la crisis de la Segunda Restauración Borbónica.
Esta crisi de Régimen, tiene distintas dimensiones: la
Democrática y de Derecho; la Social y; también la nacional. Sobre su dimensión
nacional: relativa a lo que supuso la supuesta Transición (que ignoró por
completo el derecho a la autodeterminación, entre otras cosas), pero también al
agotamiento del “encaje” autonómico como pieza fundamental del modo de
acumulación del régimen salido del 78. Por lo tanto, el análisi del contexto
catalán debe enmarcarse en esta crisi de Régimen. Nuestra tarea sería
profundizar en él, precisamente.
Ligado a lo anterior. Sostenemos que es hacerle un flaco
favor a la propuesta federal no dotarla de contenido ni de realización
práctica. La izquierda que se ha mostrado a favor de un proyecto
federal, lo ha hecho, mayoritariamente, desde una perspectiva “estática”.
Nos explicamos. Pareciera para las personas que sostienen este punto de vista que
es suficiente con anunciar y explicitar que están a favor del federalismo,
reiterando una y otra vez que es ese el modelo de Estado que se defiende.
Además, parece que muchas de estas mismas personas, proponen que la consecución
de un Estado Federal sólo será posible si “nos ponemos de acuerdo con el resto
de pueblos de España”. O dicho de otra forma: que “hasta que las condiciones
no sean lo suficientemente maduras”, el Estado Federal no se podrá dar.
A esta visión, nosotros oponemos la nuestras. Pues creemos
que el actual contexto político caracterizado por la crisis de Régimen es
propicio para impulsar una propuesta más concreta y dotada de un mayor
contenido que el que hasta ahora le hemos dado a nuestro proyecto de modelo de
Estado. Es más que evidente, que el eje nacional se está convirtiendo en un
elemento que profundiza el resquebrajamiento del Régimen. Añadir a
nuestra propuesta federal una hoja de ruta (más o menos plausible), o dotarle
de una estrategia factible y viable (ya veremos si deseable por todo el mundo),
es parte de nuestra tarea. Oponerse al derecho a decidir por motivos de
“correlación de fuerzas” o “condiciones maduras”, parece empezar a ser estéril
para nuestra práctica política. Si sólo atendiéramos a la correlación de
fuerzas, nos preguntamos: ¿Qué debemos hacer en Catalunya? ¿Esperar a que las
condiciones sean igual de maduras en el resto del Estado español? ¿Cómo
explicamos esto a la gente? ¿Y mientras tanto, qué hacemos? ¿No aprovechamos
las condiciones que se dan en Catalunya para poner en valor el proyecto que
defendemos?
Y es que empieza a ser ya muy difícil “guardarnos” ciertas
reivindicaciones - algunas fundamentales como el derecho decidir- por qué el
viento “sopla a nuestra contra”, o al menos así lo pareciera. Proseguir con
esta lógica, tendrá cierta sentido “interno”, pero parece difícil de defender
públicamente, ya no digamos crear hegemonía entre los sectores populares de la
población.
¿Que este debate deba hacerse al margen de los compañeros y
compañeras de IU? De ninguna forma. Debe hacerse de forma coordinada, fraternal
y dentro de la corresponsabilidad política que nos une. Pero también
emplazándoles, de forma sincera y honesta a que colectivamente desarrollemos
nuestro proyecto federal y le dotemos de una concreción práctica, acorde con el
actual contexto político, considerando también las peculiaridades del caso
catalán.
Por último, creemos oportuno hacer tres precisiones sobre el
contenido del artículo publicado por el camarada Albert Miralles.
En primer lugar, el marco jurídico-político actual
impide el ejercicio del derecho de autodeterminación por la vía de la reforma
constitucional, ya que el procedimiento que regula esta figura requiere
mayorías amplísimas[1]. Por otra parte, esta rigidez también impide modificar
la forma de gobierno y proclamar la tercera república mediante la legalidad
vigente. En definitiva, si aspiramos poner fin al régimen borbónico, nuestra
estrategia no debe consistir en modificar la norma suprema actual, sino en
articular un movimiento político que rompa la legalidad vigente y genere un
nuevo marco normativo más acorde con los intereses de las clases
populares. Ante la excepcionalidad del momento histórico que vivimos,
hay que anteponer la legitimidad a la legalidad.
Es preciso matizar que esta tesis se recoge en el
documento de conclusiones de las jornadas sobre proceso constituyente y nuevo
proyecto de país organizadas por Izquierda Unida. En este, se insta a abrir
un proceso constituyente sin hacer alusión alguna a la reforma constitucional[2]:
“La razón de este proceso (constituyente) debe ser
provocar una ruptura con el sistema político-económico que está estrangulado
los derechos de la mayoría social / clase trabajadora […] Aspiramos a generar
otras reglas de juego basadas en la democracia participativa […] El proceso
tiene que ser anticapitalista, republicano, que recupere la soberanía popular,
anti-imperialista y feminista […] El proceso debe partir del reconocimiento de
la superación de la Constitución de 1978, que ha quedado obsoleta”(Jornadas
sobre Proceso constituyente y Nuevo Proyecto de País, Izquierda Unida, pag 1)
En segundo lugar, consideramos que no se puede culpar de
desleal al Coordinador Nacional de EUiA, puesto que la propuesta que lanzó en
su conferencia “Catalunya: Llibertat i Drets Socials”no vulneraba
en absoluto el contenido de la declaración aprobada por IU, ICV y EUiA. Es más,
en dicha declaración, las tres organizaciones se comprometen a “apoyar el
ejercicio del derecho a decidir del pueblo de Catalunya”. Por lo tanto,
cabe considerar que la propuesta de Nuet es una concreción práctica de lo
establecido en el acuerdo que no se contrapone a la necesidad de avanzar hacia
una ruptura democrática de ámbito estatal.
En tercer y último lugar, consideramos falaz sugerir
que el estancamiento electoral de la coalición ICV-EUiA se debe atribuir a una
hipotética deriva nacionalista de su dirección. Si bien es cierto que un
sector nada despreciable de su electorado se muestra escéptico con esta
cuestión, atribuir el estancamiento electoral de la coalición a un solo factor
es poco apropiado. Quizás y por ejemplo, la participación en los gobiernos
tripartitos haya provocado que una parte del electorado de izquierdas perciba a
ICV-EUiA como parte de esa clase política que ha sido incapaz de dar respuesta
a los anhelos sociales del pueblo trabajador.
Quede claro que no tenemos como objetivo el mostrarnos
más leales con la política de EUIA i IU que cualquier otro compañero o
compañera de militancia. Tampoco, para que también quede claro, no es nuestra
voluntad la defensa del Coordinador de EUIA. Por contra, este breve escrito
quiere potenciar el debate entorno a la propuesta federal que defendemos. En
este aspecto, coincidimos plenamente con el compañero Albert Miralles. Sin
embargo, consideramos que la lucha por la tercera república y la lucha por
hacer efectivo el derecho de autodeterminación (eufemísticamente llamado “dret
a decidir”) no son opciones mutuamente excluyentes. Es más, si queremos romper
con el régimen de la segunda restauración borbónica, es necesario dotar al
federalismo de un contenido programático concreto y de una estrategia para su
realización práctica. Si nos limitamos a enunciarlo en términos abstractos,
fracasaremos en nuestro empeño.
[1] El artículo 168 de carta magna indica que, para
modificar el título primero de la constitución, se requiere una mayoría de dos
tercios en cada una de las cámaras, la convocatoria de elecciones, la
aprobación por dos tercios de las nuevas cortes y la ratificación en
referéndum.
Fuente: http://psuc.org/seccio-opinio/46-militants/5976-federalismo-y-dret-a-decidir-como-falso-antagonismo

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