Todo cuanto nos han contado todos los gobiernos hasta ahora sobre
las pensiones o era solo media verdad, o estaba manipulado, o era mentira. Una
detrás de otra.
Antón Losada
15/09/2013 - 20:22h
Mientras media España
se solazaba haciendo chistes sobre la relaxing cup of café con leche por la que
hemos pagado millones al típico gurújeta de la comunicación, el Gobierno ha
aprobado discretamente, como le gusta, su anteproyecto para la enésima reforma
de las pensiones. Mientras Artur Mas y Mariano Rajoy nos hacían el teatrillo de
las ofensas y las cartitas como si España fuera un capítulo de La Regenta, sin
apenas ruido y sin que nos lo contaran mucho, el ejecutivo ha metido el turbo
para acabar con el sistema público de pensiones.
No le llamen reforma, llámenle timo. Es el timo de la
estampita. Nosotros entregamos cotizaciones y dinero de verdad y ellos nos
devuelven estampitas haciéndose los tontos. Todo cuanto nos han contado todos
los gobiernos hasta ahora sobre las pensiones o era solo media verdad, o estaba
manipulado, o era mentira. Una detrás de otra.
Nuestro gasto en pensiones no se ha disparado. Continúa por
debajo del 11% del PIB. Ahí sigue desde los años noventa, tres puntos por
debajo de la media de la UE-15. En las peores previsiones del Gobierno, el
gasto llegará al 14% del PIB en 2050. Un porcentaje inferior a lo que dedican a
pensiones hoy en Italia o Francia y similar al gasto actual alemán. Las
catastróficas proyecciones demográficas eran mentira y son mentira. Para que se
cumplan las previsiones que amparan la reforma, la población española deberá
reducirse en las próximas décadas hasta caer por debajo de los 41 millones.
Solo así se cumplirá la profecía de que los pensionistas lleguen a sumar un
tercio de la población total.
Más mentiras. Dice el Gobierno que no ha atendido las
recomendaciones de aquel chiripitifláutico Comité de Expertos, creado para
convertir en política pública los objetivos del sector asegurador y la banca.
Falso. Las atiende al pie de la letra en lo esencial. La reforma entrará en
vigor antes de lo previsto, en 2019, y se han introducido no uno, sino dos
factores de corrección al desvincular las pensiones del IPC y ponderarlas con
un factor de sostenibilidad donde quien viva más, cobrará menos.
Cuando este Gobierno tomó posesión, la hucha de las
pensiones guardaba 80.000 millones de euros. Hoy conserva menos de sesenta mil
millones y el demoledor impacto de la reforma laboral ha acelerado el déficit
de la Seguridad Social. Un pensionista de hoy no sabe cuánto cobrará pasado
mañana, ni cuánto habrá de pagar. Un pensionista de mañana, tampoco, ni
siquiera sabe si cobrará.
Se lo pueden decir más alto pero no más claro. Ábrase un
plan de pensiones privado porque vamos a destrozar y liquidar el sistema público.
Estamos hablando de un negocio de 15 mil millones de euros anuales. Usted y yo
le llamamos pensiones, pero el Gobierno, la banca y los seguros le llaman
capital.
Fuente: http://www.eldiario.es/
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