Por Memoria
Pública
09 mayo 2013
El día 5 de
Mayo de 2013, falleció en París Manuel Mirete Andrés , natural de Almoradí, y
el último alicantino superviviente del Campo de concentración y exterminio de
Mauthausen.
Compañeros
de mi padre, Miguel Ruíz García, también de Almoradí, y de Pedro Inocente,
natural de Callosa del Segura tuvieron que exiliarse a Francia una vez
terminada la Guerra Civil.
Después de
numerosas calamidades, llegaron hasta los campos de Argeles-sur-mer, donde,
como republicanos que eran y en defensa de sus ideales se alistaron al ejército
francés para combatir al fascismo. Fueron apresados en las playas de Dunkerque
, y posteriormente conducidos a uno de los campos de concentración más duros de
los nazis; el Campo de Mauthausen. ¿Su delito? Ser luchadores republicanos
españoles. Permanecieron en el campo cinco largos años, hasta que fueron
liberados.
El recuerdo
que tengo de los tres es el sentimiento de compañerismo y hermanamiento que
mantuvieron durante toda su vida. Existía un vínculo tan fuerte y especial que
no se puede describir con palabras. Ellos tres junto con sus familias, formábamos
una sola, siendo los demás partícipes de este sentimiento.
A pesar de
todos los horrores y el sufrimiento que pasaron, nunca, jamás, nos
transmitieron odio, resentimiento o afán de venganza, sino todo lo contrario.
El exilio
forzado que los alejó de su tierra no fue obstáculo para que nunca dejaran de
sentirse españoles, republicanos españoles, hasta sus últimos días,
inculcándonos valores de humanidad y de tolerancia.
El último recuerdo que tengo de Mirete fue su última visita a mi casa de Almoradí. Él se sentía orgulloso de que después de muchos años en Francia, me hubiera venido a vivir aquí, a su pueblo, donde nació y de donde nunca hubiera querido marcharse.
El último recuerdo que tengo de Mirete fue su última visita a mi casa de Almoradí. Él se sentía orgulloso de que después de muchos años en Francia, me hubiera venido a vivir aquí, a su pueblo, donde nació y de donde nunca hubiera querido marcharse.
Mirete, tú
has sido para mí como un segundo padre. No voy a hablar de tu muerte, porque en
realidad, solo ha muerto tu cuerpo. Tú, Pedro y mi padre seguís aquí, porque
vuestros valores, ideas y coraje siguen vivos en mí, en vuestros hijos e hijas.
Y siempre seréis recordados.
Y siempre seréis recordados.
Mª Teresa
Ruiz
Fuente: www.publico.es

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