Adiós a la España recto de Europa
La España con la que juramos acabar
Artículos de
Opinión | Julio Ortega Fraile | 07-01-2013 |
Por el recto
de Europa van entrando supositorios, capsulita tras capsulita, procedentes en
apariencia de diferentes laboratorios pero con una Junta de accionistas común
para todos ellos. Son las franquicias del Estado.
Y ese
esfínter peninsular llamado España que, cual agujero negro, todo lo admite,
sufre en silencio las hemorroides de su ignorancia y su mansedumbre. O puede
que no tanta mansedumbre, ni tanta ignorancia ni silencio ya. Y puede que
algunos que no fueron capaces de ver agitarse las antorchas al otro lado de las
ventanas pronto perciban el olor y griten el dolor de su piel quemada.
En aquellos
países que se dicen avanzados el pasado se exhala y el futuro se inhala para
llenar el pulmón social de un aire cada vez menos viciado. Aquí el ciclo de la
respiración funciona al revés porque hasta para eso dispone de poder un Consejo
de Ministros del PP. No tiene suerte la Ilustración en España y cada vez que
quiere traspasar los Pirineos se encuentra a los cancerberos de la ranciedad
cortándole el paso.
Cortándole
el paso a un País en el que:
Ciertos
líderes políticos tratan de apestados a los homosexuales.
Se prohíbe a
los afectados por VIH ejercer su legítimo derecho a trabajar como taxistas.
Tiene más
poder la Iglesia que el movimiento 15M.
Se consuela
a los padres de fallecidas por negligencias municipales explicándoles que ya se
le pide a la Virgen por el descanso de las jóvenes muertas.
En un País
en el que los toreros son héroes y los toros condenados a muerte.
En un País
en el que perder el trabajo supone perder la casa y a menudo la vida.
En un País
en el que los bancos roban al Pueblo y el Estado cobra al Pueblo para regalar a
los bancos.
Donde a
David Reboredo se le niega el indulto.
Donde Alfón
continúa encarcelado.
Donde
Urdangarín permanece en libertad.
En el Pais
en el que un cargo político se coloca sobre la cabeza los testículos del animal
al que asesinó y se hace una foto sonriendo orgulloso.
Y mucho más…
Sí, en
España, en el recto de Europa.
La España
casposa, la España que exhibe rabo y orejas porque no puede mostrar corazón ni
cerebro, la España cada día más pequeña, más rodeada, más agónica y ridícula,
la España que a muchos nos gustaría ver desaparecer con 2012, pero como parece
que no vamos a conseguir que así sea este año juramos no descansar hasta
lograrlo. Porque hay muertos que no pueden esperar por el bien de los vivos. Y
nosotros, cada vez más, nos encargaremos de matarlos. ¡Palabra!

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