Las lecciones de Londres 2012 y Atenas 2004
El coste de los JJOO
Artículos de
Opinión | Iñigo Sáenz de Ugarte - eldiario.es | 09-01-2013 |
La tercera
candidatura de Madrid para ser sede de los Juegos Olímpicos tiene un
presupuesto que está a la altura de las promesas de austeridad. 1.593 millones
de euros es una cantidad de fondos públicos casi ridícula comparada con las
últimas celebraciones olímpicas (organizar todos los Juegos supondrían 4.000
millones). La gran incógnita es saber si, en el caso de que la capital española
salga elegida, ese objetivo presupuestario se cumplirá. Una constante en los
Juegos desde hace mucho tiempo es que las primeras cifras se quedan muy lejos
de la realidad. Más parecen un número con el que no asustar a los
contribuyentes.
En segundo
lugar, el otro dilema es conocer cuál será la repercusión económica de los
JJOO, más allá de la notoriedad y buena imagen que podrían obtenerse de la gran
cita deportiva. Cuántos puestos de trabajo se crearán o cuántos turistas
llegarán. Obviamente, cuanto más austeros sean los Juegos, menos impacto
económico tendrán las inversiones necesarias.
"Todos
el mundo quiere estos Juegos Olímpicos y además los necesitamos", ha dicho
la alcaldesa de Madrid, Ana Botella. El ministro de Educación, José Ignacio
Wert, ha echado mano de la fantasía para decir que el Reino Unido ha evitado
caer en la recesión gracias a los JJOO. Ya no es suficiente con destacar lo
importante que son estas grandes citas deportivas para la imagen de un país.
Ahora los gobernantes se ven obligados a sostener que además pueden ser
rentables.
El
presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ha dicho que cree que
los Juegos Olímpicos de Madrid 2020 generarían unos beneficios "muy
similares" a los de Londres 2012, el nuevo patrón oro al que muchos
querrán parecerse sin conseguirlo. Si los JJOO anteriores han sido un éxito,
las sedes posteriores dan por hecho que estarán a la altura de ese triunfo.
Según González, en Londres se crearon 50.000 empleos, 20.000 de ellos estables,
y se generó una actividad de 20.000 millones de euros.
¿Hasta qué
punto se puede hacer la comparación? Londres 2012 tuvo unas dimensiones
económicas que nunca podría alcanzar Madrid 2020. La victoria de la capital
británica se produjo antes de la crisis económica. El Gobierno de Tony Blair
confiaba en contar con una importante presencia del capital privado en las
inversiones. El presupuesto total se cifró en 2.370 millones de libras (unos
2.900 millones de euros).
Al igual que
en el caso de Madrid 2020, las promesas iniciales no eran pequeñas. Blair dijo
que se trataba de una oportunidad histórica para el turismo británico. Su
ministra Tessa Jowell evaluó en 2007 el impacto en el turismo en un aumento de
2.000 millones de libras.
La crisis
iniciada en 2008 desbarató los planes. El Estado hubo de asumir prácticamente
toda la factura que creció muy por encima de lo presupuestado. Los Juegos de
Londres terminaron costando 9.325 millones de libras (11.448 millones de
euros). Ya antes de los JJOO, estimaciones realizadas por varios medios de comunicación
elevaron la cifra hasta 12.000 millones de libras, y a una cantidad mucho mayor
al añadir el coste de la seguridad, que incluyó el despliegue de miles de
soldados.
No habrá
muchos que quieran acordarse del anterior precedente europeo. El coste inicial
de Atenas 2004 fue de 4.600 millones de euros. El definitivo alcanzó los 7.000
millones, pero en realidad tuvo que ser mucho mayor porque numerosos gastos no
aparecieron en el presupuesto oficial. En mitad de la actual depresión
económica, no es extraño que varias instalaciones olímpicas de la capital
griega estén ahora abandonadas.
En Grecia,
varias estimaciones indican que hubo un crecimiento extra del PIB del 1,5% en
los siete años anteriores a los Juegos. Todo eso desapareció inmediatamente
después, como también ocurrió con decenas de miles de puestos de trabajo.
La
candidatura de Madrid puede presumir de que
buena parte de las infraestructuras olímpicas ya están realizadas, gracias a
las inversiones realizadas en los dos intentos frustrados anteriores. De ahí
que el primer presupuesto –creíble o no– sea tan reducido. En principio, el
plan prevé construir sólo cuatro nuevas instalaciones permanentes para
gimnasia, tiro, remo y piragüismo en aguas bravas.
El gran
legado para Londres 2012 ha sido comenzar la regeneración de la zona este de
Londres. La misión aún está lejos de finalizar, pero al menos los JJOO fueran
la razón necesaria para eliminar los residuos industriales depositados durante
décadas en una parte de la ciudad históricamente abandonada por las
autoridades.
Construir
todas las instalaciones olímpicas antes y después del inicio de la crisis se
convirtió en la práctica en un estímulo económico y fiscal muy favorable para
la economía de Londres.
Un día
después de la clausura de los Juegos, el alcalde de Londres, el conservador
Boris Johnson, hizo un balance triunfalista del impacto económico, muy a tono
con el optimismo desatado por la perfecta organización de los JJOO y la
excelente actuación de los deportistas británicos. Johnson cifró los beneficios
en 13.000 millones de libras (casi 16.000 millones de euros). Casi todos los
6.000 millones de libras invertidos en la construcción del Parque Olímpico se
adjudicó a contratos con empresas británicas.
El alcalde
sabía que nadie le iba a desmentir en ese momento. Los análisis definitivos
darán al final una cifra menos eufórica. Un estudio encargado por Visa
(patrocinadora de los Juegos) evaluó en 1.140 millones de libras el aumento de
actividad económica durante los JJOO y en 750 millones el incremento del
consumo. Más importantes son los efectos en los años posteriores. El estudio
afirma que entre 2012 y 2015 el estímulo total para la economía ocasionado por
los Juegos llegará a los 5.100 millones de libras.
Lo que sí
está claro es que el anunciado efecto en el turismo –relevante para el caso de
España– no sólo no se produjo, sino que fue el contrario. Londres ya era un
destino turístico de primer orden antes de 2012. Lo que ocurrió además es que
muchos turistas extranjeros prefirieron dejar la visita a la capital británica
para otra ocasión y no coincidir así con los turistas olímpicos.
En la
primera semana, la falta de visitantes extranjeros en los puntos más conocidos
de la ciudad era evidente, aunque la situación mejoró algo en la segunda. Para
ser verano, nunca se había visto un West End tan tranquilo, decían en las
tiendas de la zona. Los operadores turísticos y responsables de atracciones
turísticas coincidieron en quejarse del descenso de turistas y por tanto de
negocio.
Heathrow
había previsto que el día antes de la inauguración sería el de más pasajeros en
la historia del aeropuerto. Todos y cada uno de los asientos en los aviones que
aterrizaran ese día estarían ocupados. Nada de eso ocurrió. En realidad, hubo
menos pasajeros que en el mismo día del año anterior.
No fue
precisamente un verano olímpico para el turismo británico.
El dato del
PIB del tercer trimestre fue muy bueno –crecimiento del 1%–, pero estaba
afectado por distorsiones y crecimiento perdido en el trimestre anterior. No es
cierto lo que dijo Wert. Lo que ocurrió es que ese dato permitió que el país
volviera al crecimiento tras tres trimestres consecutivos en recisión.
A mediados
de agosto el entonces gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, dijo que
la euforia no duraría mucho en la economía real: "Al extender la felicidad
y el buen ánimo, los Juegos nos han hecho sentirnos mejor. Y, quién sabe, el
impacto en la confianza puede dar un impulso a la economía. Pero al final los
Juegos no pueden alterar la situación económica que afrontamos".

No hay comentarios:
Publicar un comentario