Artículos de
Opinión | Peter Magnus | 20-01-2013 |
“La razón de la vida es prepararse para
estar muerto”.
William Faulkner..
Tras haber
comprobado con mis ojos la estulticia* a la que se ha llegado en este mundo
peripatético**, no sé ya a qué atenerme o a qué aferrarme para dignificar mi
existencia que cada vez se aleja más de la del resto del mundo que me rodea,
dice Faulkner en la cita que he elegido para encabezar mi reflexión de la
semana que la razón de la vida es prepararse para estar muerto, y tiene razón
el hombre, pero ¿quién se prepara para estar muerto llevando una vida de
hedonismo que casi roza la perversión?
Vayamos por
partes, me refiero a perversión cuando uno ve el despilfarro del que hacen
honor los ayuntamientos de todas las ciudades de esta mi España “cañí” el día
de la cabalgata de los reyes magos tirando sobre una ingente cantidad de seres
-¿humanos, racionales?-, caramelos y productos varios. Las hordas vikingas se
quedan en mantilla viendo esa ingente masa de seres tirándose por los suelos
con el único fin de agenciarse una buena cantidad de caramelos, y si puede ser
más grande que la del vecino, mejor. Muerte incluida, como es el caso de Málaga
donde falleció un niño de seis años al ser atropellado por la rueda de una de
esas carrozas preparadas para hacer del mundo una verbena como dice El Lichis
con su Cabra Mecánica, “que es la falta de amor la que llena los bares…” y es
la falta de razón la que llena las calles en pos de ver una cabalgata que nos
dice cómo somos y en qué mundo habitamos. ¿No hay perversión en mentirles a
nuestros hijos al respecto de estos dos absurdos cuentos de Papá Noel y los
Reyes Magos? No, parece que eso no es perverso sino divertido y bueno para que
nuestros infantes no pierdan la ilusión. Otra cosa es hablarles de cómo vienen
al mundo esas criaturas tan entrañables y tan fácilmente engañables, o
sea ellos, esos niños tan maravillosos, y no digamos ya para hablarles de la
muerte. Con toda seguridad mentiremos sobre ambos temas, ya es costumbre la
mentira en nuestras bocas ¿para qué despertar verdades con lo desagradables que
parecen ser?
Sobre el
hedonismo ni qué decir tiene que esta sociedad basada en el consumo es
hedonista, y no por ley natural, no, si no por una ley artificial que se llama
mercado: tanto tienes, tanto comprar, tanto consumes, tanto vales, ¿así cómo se
va a pensar en que la razón de la vida es prepararse para la muerte? esto es
más que impensable.
Perversión,
y hedonismo, porque el segundo nos lleva a la primera y no hay nada más
doloroso que comprobar que el pueblo es sacado a la calle para enseñarle esa
caricatura, ese esperpento, para tirarle caramelos, y para que algunos
lumbreras en un arrebato de inspiración digan que ya que tiran algo le tiren al
pueblo pan para mostrarle descaradamente que aquí el que parte y reparte se
lleva la mejor parte.
Los reyes
magos llegaron y se fueron y dejaron el suelo como si por allí en lugar de
seres humanos hubiera pasado una piara de guarros, margaritas no quedaron,
tampoco las había antes de la opulenta puesta en escena de las citadas
cabalgatas que recorrieron las calles de un país que está en banca rota y que
está siendo expoliado por gente perversa y siniestra, la misma que ordena y
manda salir las carrozas con la excusa de que los niños no pierdan la ilusión,
mientras con la mano en las sombras van tejiendo la mortaja en la que
envolverán a aquellos que obstinados se empeñan en quitarle la ilusión a esos
niños para que desde pequeños no vivan sumidos en un mentira, una realidad
creada a la medida por los grotescos y perversos cerdos que seguirán haciendo
de la mentira una norma para afianzar su poder, para mantener al pueblo en la
inopia*** y seguir explotándolo...
*estulticia.
(Del lat.
stultitĭa).
1. f.
Necedad, tontería.
**
peripatético
3. adj.
coloq. Ridículo o extravagante en sus dictámenes o máximas.
***inopia.
(Del lat.
inopĭa).
1. f. p. us.
Indigencia, pobreza, escasez.
estar en
la .
1. loc.
verb. coloq. Ignorar algo que otros conocen, no haberse enterado de ello.
Real
Academia Española

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