La Coordinadora de ONGD y la Plataforma 2015 y más
dan la voz de alerta: de confirmarse la reforma del Fondo para la Promoción del
Desarrollo (FONPRODE), se asestará el enésimo golpe a la política de
cooperación
España | TerceraInformación | 02-03-2014 |
La Coordinadora de ONGD y
la Plataforma 2015 y más han expresado que " La reforma del FONPRODE
otorga a la Compañía Española de Financiación para el Desarrollo (COFIDES) el
protagonismo en la gestión de estos fondos por un período mínimo de 8 años.
De esta manera, COFIDES
-una sociedad adscrita al Ministerio de Economía y Competitividad, cuyo fin es
la internalización de las empresas españolas y cuyo capital mixto está formado
por accionistas como el ICEX, el ICO, el BBVA, el Banco Santander o el Banco
Sabadell-, identificará las acciones con cargo al FONPRODE, lo gestionará e
incluso, actuando como juez y parte, podrá asignarse el papel de experto
independiente para los casos en los que la ley exige realizar un informe previo
sobre la sostenibilidad de la deuda de los países que reciben los fondos. En
2010, el FONPRODE sustituyó a los antiguos créditos FAD[1].
Entonces, la reforma se
realizó de forma participada con los distintos actores implicados en la política
pública. Tres años después, vuelve a reformarse y esta vez la participación
brilla por su ausencia. Se ha evitado su discusión en la Comisión de
Cooperación del Congreso y en el Consejo de Cooperación que no han tenido
noticia de esta reforma hasta que ha sido trasladado al Senado. Tampoco han
sido informados el resto de agentes de la sociedad civil. Ni siquiera el equipo
técnico de la Secretaría General de Cooperación Internacional al Desarrollo de
la AECID conocía el proceso; de hecho, han tenido constancia de esta reforma
cuando ya se encuentra en el Senado.
El recorrido del FONPRODE
en estos tres años se caracteriza por una enorme opacidad que choca de frente
con las obligaciones legales en materia de transparencia. Apenas hay
información sistematizada y publicada sobre las operaciones que ha realizado.
En los tres ejercicios presupuestarios el Fondo no ha conseguido ejecutar su
presupuesto asignado y no se ha informado, por los cauces establecidos para tal
fin, de cuáles han sido las razones que han impedido esta ejecución.
Algunas de las
modificaciones propuestas en la reforma
La reforma presenta una
serie de modificaciones analizadas por la Plataforma 2015 y más y la
Coordinadora de ONGD que pueden ser consultadas en el informe en adjunto.
Algunas de ellas son especialmente preocupantes:
- Se suprime el
porcentaje máximo de Ayuda Oficial al Desarrollo reembolsable –ayuda en
forma de créditos en mejores condiciones que las del mercado.
Anteriormente ese porcentaje se situaba en un máximo del 5%; una cifra
que, como hemos denunciado de manera reiterada, se ha incumplido
sistemáticamente. Esto es extremadamente preocupante puesto que la ayuda
reembolsable incrementa la deuda de los países y no contribuye de manera
eficaz a su desarrollo.
- Se suprime la
obligación de publicidad y accesibilidad de los resultados de las
consultorías y asistencias técnicas de los programas. Esto permite que el
Comité Ejecutivo del Fondo autorice la no publicidad de esos resultados.
En este caso, la opacidad pone en grave peligro la transparencia exigible
a la gestión de los fondos públicos.
- El modelo de
cooperación financiera que se concibe con esta reforma tiende a
desvincularse de la política de cooperación al desarrollo. Una cuestión
sobre la que ha llamado la atención el Comité de Ayuda al Desarrollo de la
OCDE, al considerar que esa desvinculación resta eficacia agregada y
funcionalidad a su política de desarrollo.
- Las modificaciones
propuestas en esta reforma ponen en gravísimo peligro a la política de
Cooperación al Desarrollo y debilitan profundamente la coherencia de
políticas con los principios y criterios de desarrollo, y además el
gobierno vuelve a evitar que el proceso sea informado, transparente y
participado.
—
[1] En 2010, el Fondo para
la Promoción del Desarrollo (FONPRODE) sustituyó, tras años de presiones a los
sucesivos gobiernos, al controvertido Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD). Este
fondo, del que se obtenían los conocidos como créditos FAD, tenía dos objetivos
difícilmente reconciliables: el apoyo a la internacionalización de la empresa
española y la contribución al desarrollo de los países receptores[1]. Con la
reforma del FAD se trató de dar respuesta estas demandas que urgían separar los
intereses exportadores y financieros de las políticas y recursos dedicados a la
ayuda al desarrollo. La reforma dio lugar a dos fondos, separados, el Fondo para
la Internacionalización de la Empresa (FIEM), controlado por el Ministerio de
Economía, y el FONPRODE, dedicado a la promoción del desarrollo y controlado
por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación."

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