Artículos de Opinión | Percy Francisco Alvarado Godoy | 02-03-2014 |
Ayer se reunieron en la
ciudad madrileña, bajo el amparo del derechista Partido Popular, la Asociación
de Iberoamericanos por la Libertad (AIL) y la Casa de América en Madrid, varios
connotados contrarrevolucionarios, aparentando una unidad inexistente, para dar
a conocer una declaración conjunta, en nombre de una veintena de diminutos
grupúsculos, mediante la cual quieren engañar incautos en eso de hablar con una
sola voz, cuando son mundialmente conocidas sus ansias personales de
protagonismos, sus impuras ambiciones y, sobre todo, la enconada lucha entre
ellos por los premios en metálico.
Con ello buscan espacios,
dentro y fuera de la isla, como respuesta a la posición asumida por la Unión
Europea encaminada a una apertura de sus diálogos con Cuba. Irreverentes y en
franca componenda con los más retrógrados intereses de la derecha
internacional, buscan presionar a la UE para que la misma someta a Cuba a un
duro escrutinio sobre el manipulado tema de los derechos humanos, como
condición para cualquier acercamiento bilateral entre las partes.
La declaración nombrada
"Por el reconocimiento de la legitimidad de la sociedad civil independiente
cubana", pretende vender esa falta de unidad que la contrarrevolución ha
arrastrado como lastre desde el mismo momento del triunfo de la Revolución en
1959.
La propia Yoani Sánchez,
una de las firmantes, declaró con desparpajo: "Ya que el acuerdo bilateral
parece inevitable, tratamos de proponer que en ese acuerdo esté presente un
reclamo por el respeto a los derechos humanos y una presencia de la sociedad
civil".
No podía faltar en el falaz
documento el ataque directo contra la gobernabilidad de Nicolás Maduro en
Venezuela y el alineamiento con las expresiones violentas desarrolladas por
miembros fascistas de la derecha.
Allí se encontraban Yoani
Sánchez y Reinaldo Escobar; Juan Felipe Medina Díaz, Berta Soler, portavoz de
las Damas de Blanco; y Elizardo Sánchez, presidente la CCDH, entre otros. Aunque
no estaban presentes, suscribieron el documento otros mercenarios como
Guillermo Fariñas, de UNPACU, y Manuel Cuesta Morúa, del Arco Progresista. ¿El
argumento? Simplemente, por el hecho de que, según ellos, no podían reunirse en
Cuba, cuando en realidad realizaron dos reuniones previas en nuestro país.
Este nuevo encuentro
muestra a una debilitada contrarrevolución, aparentando estar unida en un
frente común, que no es más que simple ilusión, basada en el odio y la
frustración. Como dijera José Mallorquí, escritor español: “El odio es el arma
de los débiles. El fuerte castiga a su enemigo; el débil debe conformarse con
odiar.”
Este nuevo documento irá a
parar al estercolero de la historia.

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