De recuperación nada: Ni en 2013, ni en 2014, ni en 2015...
Artículos de
Opinión | Pedro Montes | 13-01-2013 |
El gobierno
del PP nos ha mentido tanto, nos ha engañado a todos, desprecia de tal modo a
los ciudadanos que en menos de un año ha agotado su crédito y las posibilidades
de seguir sorprendiendo y defraudando en lo que atañe a la cruda realidad.
No pudiendo
cometer muchas más fechorías, ni sintiéndose con valor para anunciar más barbaridades,
se ve compelido a seguir burlándose haciendo cábalas sobre el futuro y
vendiendo esperanzas donde no hay más que negritud. Y es así como se han
empezado a divulgar previsiones sobre el momento en que la crisis económica
concluirá, y en particular cuando la recesión actual se superará. Cada miembro
del gobierno, con la desvergüenza que le es propia, avanza, los más
deshonestos, tipo Báñez, para el final de 2013 la recuperación y la inflexión
en la evolución negativa del paro y los menos impúdicos, a lo largo de 2014,
todos desde luego, sin distinción, actuando como obscenos políticos.
Cabría
exigirles una explicación. Que nos razonaran los cambios que tendrán lugar para
que sobrevenga ese giro esperado y el resurgir de los brotes verdes. Que
relacionaran su política recesiva actual, con un Presupuesto extremadamente
restrictivo para 2013, con la expansión pronosticada. Sin embargo, como es
inútil esperar una respuesta, hay que dejar sentado que hasta donde se prolonga
la vista del horizonte no hay recuperación posible sino profundización de la
crisis, con los riesgos inherentes a una situación inestable y si se quiere
explosiva.
Ha bastado,
por ejemplo, la dimisión del primer ministro italiano, Monti, para que se hayan
repentinamente desatado de nuevo las alarmas y puesto punto final a la relativa
tranquilidad de los mercados financieros en las pasadas semanas. Ese es el
porvenir que nos espera, agitado, inseguro, incontrolable, hasta que el volcán
de la crisis irrumpa. El gobierno del PP, por robar como se corea en las
manifestaciones, ya nos ha hurtado también el futuro.
La clave de
la refutación de cualquier pronóstico favorable está en considerar que ni el
sector exterior ni el sector público evolucionan para aliviar la insostenible
carga de la deuda. Los análisis más correctos de la crisis ponen el acento en
el enorme endeudamiento que soportan todos los entes o sectores económicos: las
familias, las empresas productivas, el sector financiero, las Administraciones
Públicas y el propio país frente al exterior.
Pues bien,
empezando por el sector exterior, después de haberse hundido la economía y
haberse generado millones de parados, todavía la balanza de pagos por cuenta
corriente registrará en 2012 un nuevo déficit, que, inexorablemente,
incrementará el endeudamiento exterior. Los pasivos exteriores brutos de la
economía española al final de 2011, cabe recordarlos, superaban los 2,3
billones de euros.
Si se toma
en consideración el sector público, a pesar de los muchos recortes y ajustes y
la degradación social, habrá un nuevo déficit este año, significativo por lo
demás , quizás próximo al 8 % del PIB, por lo que la deuda pública en
circulación seguirá aumentando y con ello los problemas financieros detoda la
economía.
Dicho de
otro modo, al final de 2013 la situación económica del país se habrá agravado
(por no mencionar el deterioro social), y, a menos que se produzca un milagro,
a los que la economía cada vez es menos propensa, cabe concluir que, de
recuperación, nada. El gobierno, por robar como se corea en las
manifestaciones, ya nos ha hurtado también el futuro.
(*) Pedro
Montes. Economista. Socialismo 21.

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