La situación real de la economía griega
Artículos de
Opinión | Verba-volan | 13-01-2013 |
Fragmento de
un texto publicado en la página web contrainformativa http://eagainst.com/.
Tan sólo
unos meses después las últimas elecciones, la coalición de los tres partidos
del gobierno ya ha disipado las ilusiones de los que
habían confiado en ella. Todas las promesas de la campaña prelectoral sobre la
renegociación del memorándum o la desvinculación de su cumplimiento se han
olvidado y fueron sustituidas por el escalonamiento de la política brutal de
los dos últimos años, con la aprobación del paquete de las
medidas más duras desde el comienzo de la crisis. Se trata de
unas medidas que en cantidad son muchísimas más que las del febrero pasado.
Originalmente llegaban a los 11,5 mil millones de euros, durante su votación en
el Parlamento supimos que llegaron a los 13,5 mil millones, y más tarde se
reveló que al final alcanzan los 18,9 mil millones de euros, descontando las
cláusulas que conciernen a la reposición automática impuesta por la Troika[1]. En otras palabras, se trata de unas
medidas que superan el 8,5% del PIB, y que es seguro que profundizarán la
recesión, contribuirán al aumento del desempleo y provocarán el empobrecimiento
de la inmensa mayoría de la población.
Los ejes
principales de estas medidas, que son propias más bien de un gobierno de
ocupación, son los recortes horizontales en los salarios, las pensiones y
los subsidios, la reducción de todos los gastos sociales, la destrucción de la
Sanidad y la Educación públicas, el desmantelamiento de la Administración
pública y de los sistemas de seguridad social y, sobre todo, los nuevos y fuera
de toda lógica aumentos de los impuestos, que literalmente exterminan a las
clases media y baja. Simultáneamente, en el sector laboral ya ha comenzado
el debate sobre una serie de ajustes que, de ser aplicados, harán retroceder la
legislación laboral del país al siglo XIX.
Se supone
que todo esto se hace para conseguir el reintegro de un plazo de 31,5 millones
de euros, que supuestamente es absolutamente necesario para evitar la quiebra y
para la supervivencia del país. Según la propaganda oficial, este dinero
ayudará a la reactivación de la economía, dinamizando el mercado y resolviendo
el problema del efectivo disponible del Estado, el cual según las declaraciones
recientes del primer ministro se agotaría el 16 de noviembre. Sin embargo, es
bien sabido que ni un céntimo de los 31,5 millones de euros se destinará a
salarios y pensiones, mientras que un porcentaje insignificante se
destinará a la economía real: los 25 mil millones se destinarán a la
recapitalización de los bancos, los 3,5 millones para pagar los bonos con
vencimiento y el resto se destinará al pago de la deuda del Estado a financiar
a varios capitalistas.
Pensando que
de todas las “inyecciones de liquidez” anteriores, ya sea en efectivo o en
forma de garantías estatales, que desde 2008 llegan ya a los 168 mil millones
de euros, los bancos no han puesto ni un céntimo en la economía real, nos damos
cuenta de que el optimismo del gobierno de que esta vez los bancos si van a
hacerlo, está totalmente infundado. En cambio, es seguro que una vez más los
bancos van a retener este dinero, no sólo porque en condiciones de recesión
económica profunda y de hundimiento económico extremo todos los préstamos
desembolsados sean automáticamente arriesgados, sino también para adquirir la
suficiencia de capital que, con arreglo a las normativas de la Unión Europea,
les es necesaria para poder pedir préstamos en el mercado interbancario. En
cuanto al pago de la deuda a los particulares, es seguro que concierne casi
exclusivamente a los grandes proveedores y contratistas y no a los miles de
empresarios medianos y pequeños que negocian con el Estado.
Basándose en
lo anteriormente mencionado, las reiteradas afirmaciones del primer ministro
sobre que estas son las últimas medidas suenan realmente cómicas, como se
evidencia en la cláusula impuesta por la Troika sobre la sustitución
automática de cualquier fallo del programa por más recortes de salarios y
pensiones, principalmente en el sector público. De todas formas, el debate
sobre unas nuevas medidas ya ha comenzado, apenas unos días después de la
votación de las últimas.
La situación
global de la economía griega
Pero
fijémonos en qué economía han sido aplicadas estas medidas. Como muestran las
cifras que se van a exponer más abajo, es difícil, por mucho que uno busque,
encontrar otro ejemplo de este tipo de hundimiento, por lo menos en la Europa
de la posguerra.
Comenzando
por la recesión, que continúa por quinto año consecutivo, resulta que de
forma acumulativa en junio de este año alcanzó el 17,4% del PIB, mientras que
el pronóstico oficial para finales del año la aumenta hasta el 21%. De hecho,
recientemente el ministro de Economía declaró que el ascenso continuará otros
dos años, alcanzando el 25% en 2014. Por supuesto, la verdad es mucho peor. En
todo caso la cifra real superará el 28%, sin que se descarte la posibilidad de
una explosión por encima del 30%, si se confirman las predicciones de muchos
expertos y organizaciones internacionales. Ya para el 2013, Moody´s ha predicho
un 7%, Citigroup un 10,7%, mientras que el Centro de Programación e
Investigaciones Económicas que hace tres meses preveía un 9,1%, recientemente,
probablemente después de unas intervenciones políticas, bajó su estimación al
5%. La misma cifra del 5% era la estimada por la Troika en las negociaciones
con el gobierno griego sobre las últimas medidas. Sin embargo, insistía
estúpidamente en el increíble 3,8%. Aun así, esta predicción es suficiente para
desmentir la estimación del Ministerio de Economía de una recesión acumulativa
del 25% a finales de 2014, ya que esta cifra habrá sido superada ya desde 2013.
Lo que es realmente ridículo es que al final la Troika y el gobierno
encontraron una solución de compromiso, aceptando en común un 4,2%, como si la
recesión dependiera de sus estimaciones, que por cierto son casi siempre
equivocadas.
Recordamos
que la estimación inicial para el 2012, la cual está incluida en el presupuesto
presentado en noviembre de 2011, era del 2,8%. La estimación fue revisada
(modificada) hacia arriba cinco veces durante el año, al tiempo que la cifra
real de la recesión superaba el 7% (7,2% fue el porcentaje de la recesión en el
tercer trimestre de 2012 y 6,7% su porcentaje durante los primeros nueve meses
del mismo año, según lo anunciado por el Instituto Nacional de Estadística el
14 de noviembre de 2012).
Porcentaje
de reducción del PIB griego (recesión)
2008: -0,2 %
2009: -3,2 %
2010: -4,9 %
[1]
2011: -7,1 %
(208,5 billones de euros) [1]
2012: -6,6 %
(estimación – 194,7 billones de euros)
2013: -4,2 %
(estimación)
Aparte de la
recesión, son verdaderamente espeluznantes las cifras de la tasa de desempleo,
la cual en agosto de 2012 alcanzó el 25,4% (1.267.595 de desempleados), con la
tasa de desempleo entre jóvenes rozando el 58% y la de las mujeres el 29%. Se
trata, desde luego, de las tasas de desempleo oficiales y no de las reales,
las cuales están por lo menos de 3 a 4 puntos por encima de ellas. Aun así, la
tasa de paro en Grecia es la más alta en Europa – ya que por primera vez
superó a la española – mientras que las tasas de paro entre los jóvenes y las
mujeres tienen el triste privilegio de ser las primeras en Europa desde hace
varios meses.
Teniendo en
cuenta que desde el inicio de la crisis cada año se nota un ascenso casi a la
par entre recesión y tasa de desempleo, la predicción del Instituto Científico
de la Confederación General de Trabajadores Griegos para un 29% de tasa de paro
oficial (un 33% real) a finales de 2013, resultará probablemente correcta.
También hay que tener en cuenta que 735.000 desempleados no reciben ningún
tipo de subsidio de desempleo, que se han eliminado o se van a eliminar todos
los subsidios por desempleo especiales y por baja temporada, y que hay 224.000
familias sin un solo miembro trabajando. Aun más preocupante e indicativo
de la dinámica cero de la economía griega es el crecimiento del desempleo en
pleno verano (del 24,4% en junio al 25,1% en julio), un período en que
tradicionalmente la tasa de desempleo en Grecia se reduce a causa del empleo de
un gran número trabajadores en el sector turístico.
Tasa de
desempleo Porcentaje % Miles de personas desempleadas
Junio de
2009 8,9 443
Diciembre de
2009 10,3 514
Junio de
2010 11,8 594
Diciembre de
2010 14,2 712
Junio de
2011 16,6 823
Diciembre de
2011 21,0 1.034
Junio de
2012 24,4 1.216
Agosto de
2012 25,4 1.268
Aparte de la
recesión y el desempleo, todos los índices de la economía griega sin excepción
alguna están en peligro de colapso, dando una imagen real de la desolación
absoluta. Recientemente (9 de septiembre de 2012) el ministro de Finanzas
estimó en 49 mil millones de euros los “sacrificios” de los griegos desde el
comienzo de la crisis, de los cuales los 16,2 millones conciernen a recortes de
salarios y pensiones. Con las medidas aprobadas el 7 de noviembre estas cifras
llegan a los 67,9 mil millones y a los 25,8 millones de euros, respectivamente,
y…continuará muy pronto. Esta excesiva sangría económica se refleja claramente
en la reducción de los depósitos bancarios, que de los 237, 5 mil
millones de euros en diciembre de 2009 han bajado en julio de este año a los
150,5 mil millones de euros. Por muy cierto que sea el hecho de que una parte
de este dinero salió del país y otra parte está guardada por la gente en casa,
es seguro que la mayor parte se ha usado para compensar los continuos recortes
de los ingresos, y muchos son los desempleados que viven del dinero ahorrado,
así como los que sacan dinero del banco para pagar los impuestos, las
contribuciones de la seguridad social, varios gastos médicos, e.tc.
Según un
informe AlphaBank, en agosto de 2012 la situación respecto de los depósitos era
la siguiente:
Porcentaje
de depositantes Depósitos bancarios
81,5
% 0
– 2.000 euros
11,3
% 2.000
– 10.000 euros
5,9
% 10.000
– 100.000 euros
La
disminución dramática de los depósitos es debida al descenso del salario
bruto medio[2], de los 20.457 euros en 2010 a los
15.729 euros en 2011. Esta reducción del 23,1%, o del 25% si se calcula la
inflación, coincide del todo con el descenso del 25% en la demanda interna para
el mismo período. Al mismo tiempo, el descenso del poder adquisitivo desde
principios de 2010 alcanza el 45% en promedio, haciéndonos retroceder a los
niveles de 1978. De hecho, según los últimos datos de Eurostat procesados por
el Centro de Estudios e Investigaciones de la Cámara de Comercio, el salario
promedio griego se ha desplomado a los 10.110,60 euros anuales.
Además, los
préstamos no pagados, del 15,9% (39 millones de euros) en diciembre de 2011, se
estima que van a superar el 20% (49 millones de euros) a finales de 2012. Hasta
agosto de 2012 se habían contraído 224.384 préstamos hipotecarios y 441.038
créditos de consumo y se habían cargado otras tantas tarjetas de crédito
correspondientes a ellos. La solución que están poniendo en marcha los bancos
es convertir los contratos de préstamo en contratos de arrendamiento por 49 ó
99 años, según el modelo español o inglés, en los cuales a cambio de la
reducción del importe del plazo el banco retiene la propiedad del inmobiliario.
Se trata de una confiscación indirecta y traspaso del costo del pago del
préstamo a los nietos o bisnietos del prestatario. La coincidencia temporal de
la exigencia de la Troika del levantamiento de la prohibición de la
confiscación de la primera vivienda con una declaración del ministro Voridis, quien dijo
exactamente lo mismo el 20 de octubre de 2012, no puede ser fortuita.
Igual de
problemática es la situación de los ingresos fiscales, a pesar de la
imposición de impuestos cada vez más gravosos a todas las categorías de los
contribuyentes. Las deudas confirmadas, de los 32 mil millones de euros en
diciembre de 2009, ascendieron a los 42 millones de euros en diciembre de 2011
y a los 48,8 millones de euros en agosto de 2012. Parece que, debido a la
continua y generalizada reducción de los ingresos, en combinación con las
nuevas medidas fiscales exterminadoras impuestas a finales de 2013, los que
objetivamente no van a ser capaces de cumplir con sus obligaciones van a
superar los 2 millones. Se trata de una verdadera bomba en el sector de los
ingresos públicos, ya que como el número de los deudores es tan alto, el Estado
tiene unas armas legislativas (y administrativas) muy limitadas para
enfrentarse a la situación. Es indicativo el hecho de que tan sólo en agosto de
2012 las deudas sin cobrar aumentaron en 3 mil millones de euros, a pesar de
que este año el 70% de los contribuyentes ha pagado un promedio de 1.550
euros de más que el año pasado.
En cuanto a
la situación de las finanzas públicas es importante destacar la
situación trágica de los fondos de pensiones, que por supuesto es imposible que
se recuperen de la participación del sector privado en la normalización del
pago de la deuda, que les ha costado 13,5 mil millones de euros.
Tampoco el
sector privado va bien. No son sólo los cierres de las medianas y pequeñas
empresas comerciales que se van multiplicando (porcentaje de pequeñas empresas
cerradas: 25% en Atenas, 27,5% en Tesalónica), sino que todos los sectores de
la actividad económica están en declive. En concreto, para el segundo trimestre
de 2012 tenemos las siguientes cifras:
Reducción de
la producción industrial: 8,3%
Reducción de
los gastos de consumo privado: 7,2%
Reducción de
los gastos de consumo público: 9,1%
Reducción de
capital fijo: 19,4%
Hasta las
exportaciones, que después de la disminución excesiva del coste laboral era la
gran esperanza de los defensores del programa, después de un aumento
significativo provisional tuvieron un descenso del 4,1%, y las exportaciones a
países de la UE se redujeron en un 20%.
El sector
inmobiliario está
experimentando una verdadera catástrofe. La caída del precio de la vivienda
desde el año 2009 ha alcanzado el 50%, la reducción de las compras y ventas
alcanzó casi el 75%, mientras que la construcción de nuevas viviendas es casi
inexistente. Todo esto, junto con el continuo aumento del valor catastral y los
altísimos impuestos inmobiliarios, han contribuido a la devaluación total de la
propiedad popular, la cual en Grecia había tenido la particularidad de concentrarse
en gran escala en la compra de inmobiliarios. Por lo tanto, no sería
inapropiado decir que de alguna manera, a través del ataque al sector
inmobiliario, el Gobierno y la Troika meten mano tanto en los ingresos de las
generaciones anteriores – devaluando tanto el valor de sus bienes traspasados a
la generación actual – como en los ingresos de las generaciones futuras,
devaluando el valor de los bienes que se traspasarán a ella. Además, la
paralización del sector de la construcción aumenta desproporcionadamente el
desempleo, ya que una gran parte de la población activa está empleada en el
sector de la construcción.
La
desregulación de las relaciones laborales en el sector privado es total,
conseguida a través de la abolición del Derecho laboral. Uno de cada tres
trabajadores trabaja sin seguridad social, el porcentaje de los que tienen un
trabajo flexible ha aumentado un 42% en tan sólo un año, mientras
que los trabajadores a los que se les debe de uno a diez salarios ya son unos
cientos de miles. La situación se deteriorará aún más si se aplica tan tan
sólo la mitad de las medidas laborales que ha exigido
la Troika y ha aceptado el gobierno.
Aquí es
necesario señalar que la imposición de condiciones laborales de plena
esclavitud en el sector privado nada sirve para reducir la deuda pública,
la cual constituye el problema más grave del país. Estos ajustes se supone que
se han hecho para mejorar la competitividad de nuestra economía, la cual, de
acuerdo con las obsesiones neoliberales, depende casi exclusivamente de la
reducción excesiva del coste laboral, que es considerado el único factor
productivo que puede y debe ser adaptado a las condiciones de la crisis, ya que
la rentabilidad del Capital es sagrada…
Sin embargo,
a pesar la dureza, sin precedentes a nivel mundial, de las medidas que han
reducido los salarios un 40% respecto a 2009 y el coste laboral por unidad
producida un 26% (informe de AlphaBank , agosto 2012), la competitividad
del país está en caída libre: Desde el 67º lugar de la clasificación mundial en
2008, llegó al 90º en 2011 y al 96º en junio de 2012.
Pero tampoco
el nivel de la deuda pública muestra algún progreso, aunque su limitación se
supone que es el “gran objetivo nacional”, que por conseguirlo se hacen todos
estos “sacrificios”. Según los datos revisados de la Oficina de Estadística,
anunciados el 22 de octubre de 2012, la trayectoria de la deuda de la deuda es
la siguiente:
Año Deuda
pública (en billones de euros) Deuda pública como porcentaje % del PIB
2009 299,7 129,4
2010 329,5 145,0
2011 355,6 170,6
2012 340,6 174,8
2013 346,2
(estimada) 179,3 (estimada)
De la
lectura de estos datos se sacan las siguientes conclusiones:
a) El
beneficio real de la reducción de la deuda era tan sólo 15 mil millones de
euros.
b) El
objetivo de la reducción de la deuda al 120% del PIB en 2020 es algo más que
imposible. Esto ya que es un hecho reconocido por todos. De acuerdo con las estimaciones
más optimistas hechas en la actualidad, la deuda como porcentaje del PIB
continuará aumentando, por lo menos hasta el año 2015, antes de comenzar a
descender, pero a un ritmo mucho más lento que el inicialmente estimado.
c) La
prolongada recesión profunda de la economía griega contribuye al aumento de la
deuda como porcentaje del PIB, a pesar de su ligero descenso en cifras
absolutas. Es decir, el denominador de la fracción (PIB) se reduce más
rápidamente que el numerador (deuda).
d) Todo lo
anterior sucede porque el dinero que entra en el país en calidad de préstamo,
regresa de inmediato a los prestamistas para el pago de los intereses, sin
entrar en la economía real, ayudando a generar nuevos ingresos. Así que el
desarrollo sigue siendo un objetivo imposible de alcanzar.
e) A
diferencia de Italia y España, que lo han logrado evitar, en el caso de la
deuda griega si cuentan las enormes cantidades de dinero que se destinan a la
recapitalización de los bancos…
En cuanto a
este último, no se puede dejar de notar la deficiencia total de los gobiernos
de Papadimos, Papandreu y Samarás en las
negociaciones con los acreedores. Ninguna de las ventajas del país fue
utilizada al mínimo. En cambio, los gobiernos griegos se portaron como si
fueran presos, con el argumento de que si no satisfacíamos todas las exigencias
de los acreedores, nos iban a echar fuera de la eurozona. Esto, sin embargo,
aparte de que con base en la legislación vigente es imposible, sería
económicamente desastroso para el resto de los países miembros de la Unión
Europea. Recientemente el Banco Central Europeo estimó que el costo para la
eurozona de una posible salida de Grecia sería de mil billones de euros. No es
imposible, según el mismo banco, que esta salida signifique la disolución
definitiva de la unión monetaria, hecho que tendría gravísimas consecuencias
para todos, especialmente para los países más ricos. Según estimaciones del
Ministerio de Finanzas alemán, reveladas por la revista alemana Der Spiegel el
24 de junio de 2012, tal desarrollo significaría para Alemania una recesión del
10% y 5 millones de nuevos desempleados. Entonces, los gobiernos griegos, en
lugar de utilizar todos los medios para limitar el desastre, han dado y siguen
dando tiempo a los acreedores de proteger sus economías, y sobre todo sus
bancos, para que la inevitable, según parece, expulsión de Grecia de la
eurozona, les cueste mucho menos de lo que les costaría inicialmente.
Por si fuera
poco, el gobierno griego ha procedido a la liquidación de la riqueza pública
del país a unos precios literalmente humillantes, devaluando por
voluntad propia el producto que vende, según muestran las declaraciones
recientes de altos funcionarios griegos sobre la viabilidad y las perspectivas
de rentabilidad de la Caja de Ahorros y de la Agencia de Quinielas. Estas
declaraciones dieron lugar a la caída libre de sus acciones y del valor de
estas corporaciones, las cuales, sin embargo, son rentables. Lo mismo y aún
peor sucedió en el caso del Banco Rural, vendido a un precio casi igual al
valor de uno de sus inmobiliarios, en el caso de la empresa de productos
lácteos Dodona, vendida por 21 millones de euros a una persona que le debía 12
millones de euros, al tiempo que sus ganancias antes de impuestos eran 44
millones de euros al año, y en varios otros casos. La liquidación de todos
sus bienes es realmente criminal, si pensamos que socava cualquier posibilidad
de recuperación económica en el futuro, cualquiera que sea el gobierno del
país.
A nivel
comunicativo, todo este saqueo es justificado (por el Régimen) con una intensa
campaña de criminalización del pueblo y sobre todo de la clase obrera, a través
de sus medios de comunicación totalmente manipulados. Sin embargo, a pesar de
lo que dicen sus periódicos amarillistas y los telediarios, la deuda- pues
se supone que todo se hace para limitarla- no es debida al hecho de que hemos
vivido durante años “por encima de nuestras posibilidades”, o al hecho de que
somos perezosos (ya que los griegos antes de la crisis eran los trabajadores
peor remunerados de la eurozona, con la excepción de los portugueses, y los que
trabajaban más horas al año), ni al “Estado redundante” (ya que el Estado
griego, tanto como gasto sobre el PIB como porcentaje de funcionarios sobre la
población activa estaba por debajo del promedio de la eurozona), ni, desde
luego, a la corrupción de una pequeña minoría de funcionarios, ni a los
pequeños fraudes de los que cobraban la pensión de su abuelo difunto…
La deuda ha
sido creada paulatinamente y ha tomado dimensiones monstruosas, debido
principalmente a los siguientes factores, que son los mismos, en mayor o menor
medida los factores que contribuyeron al disparo de la deuda de muchos
otros países:
1. Las
enormes cantidades de dinero que ha estado pagando el Estado griego por la
compra de armamentos militares en todo el período de la transición (desde
1973 hasta la fecha). En parte este dinero se dirigía a los países de la Unión
Europea que ahora nos están castigando por nuestra elevada deuda pública, el
aumento de la cual no les molestaba en absoluto cuando nos vendían sus armas.
2. La
liquidación-a unos precios bajísimos-de la propiedad pública, que a pesar
de la propaganda sobre el “Estado enorme”, había comenzado ya desde la época
del gobierno derechista de Mitsotakis (1990-1993) y continuó durante los
mandatos de los gobiernos de Simitis y Karamanlís (1993-2009), privando al país
de cualquier oportunidad de desarrollo autónomo.
3. El
desmantelamiento del tejido productivo del país, gradualmente desde 1979,
cuando Grecia ingresó en la Comunidad Económica Europea, con el fin de aumentar
las importaciones de productos europeos. Esto ha dado lugar al estancamiento
del PIB (ya antes de la crisis) a niveles inferiores a la capacidad productiva
real del país.
4. La
posición de Grecia en la división internacional del trabajo, que le priva
de las oportunidades de enriquecimiento, como las que tienen los países
económicamente fuertes. Las cosas están empeorando por la distribución desigual
de las inversiones internacionales y por los depósitos bancarios, que después
de la crisis de 1973 se concentran en los bancos de los países de las economías
más fuertes, dejando un déficit de financiación en los países de la periferia.
Este vacío lo llena el Estado tomando un préstamo, por lo que hay tantos países
altamente endeudados en la actualidad.
5. El
“abrazo mortal” del Estado por el Capital privado, el cual sistemáticamente
y durante varias décadas está robando la riqueza pública. No nos referimos sólo
a la evasión de impuestos inimaginable o al uso de métodos obviamente ilegales,
como la inversión en la Bolsa de los fondos de las cajas de seguros. Aún más
devastadora es la financiación directa del Capital por parte del Estado, con
préstamos de bajo interés, subvenciones y exenciones fiscales provocativas, que
se supone que lo van a dirigir hacia inversiones productivas. Estas últimas,
sin embargo, por razones que explicaremos más adelante, nunca vienen, ya que el
Capital sigue retirándose de la producción sin devolver el dinero que no ha
utilizado para el fin con el que lo tomó. Ese dinero es colocado en la economía
virtual, reportando nuevos beneficios al Capital. A continuación el Capital
concede más préstamos al Estado que anteriormente se había endeudado para
concederle un préstamo al Capital. Encima, estos préstamos que toma el Estado
tienen unas tasas de interés altísimas. De hecho, en el caso de Grecia, uno se
pregunta cómo el gran Capital griego ha llegado a estar prácticamente quebrado,
a pesar del “pleno apoyo” del Estado.
Concluyendo
con este estudio sobre el estado de la economía griega, no podemos dejar de
mencionar el déficit, que tampoco se puede equilibrar. Ya la última
revisión de los datos de la Oficina de Estadística que conciernen al déficit,
muestran que el déficit en 2011 ha ascendido al 9,4% en vez del 9% que era la
cifra prevista, y del 2012 al 6,9% en vez del 6,6% que era la cifra prevista.
Aquí también, el objetivo del 3% parece inalcanzable en el plazo fijado.
En general,
el estado sombrío de la economía griega se confirma en el anteproyecto de
presupuesto de 2013, que prevé un déficit del 4,2%, una recesión económica del
3,8% de disminución (finalmente un 4,2% después de regatear su cifra con la Troika),
una reducción de la demanda interna del 6,1 %, una reducción del consumo
privado del 5,9%, una reducción del consumo público del 7,2%, un descenso de
las inversiones del 3,7%, un aumento de la tasa desempleo que llegará al 24,7%,
como promedio anual. A pesar de que estas previsiones son deliberadamente
optimistas, siguen siendo una pesadilla.
En
conclusión, la política económica seguida, en general conduce a una asfixia a
toda la actividad económica, lo que hace imposible el desarrollo, hace crecer el
déficit y la deuda, dispara el desempleo y profundiza la recesión. Cada nuevo
paquete de medidas es la causa del próximo. Ni uno de los objetivos del
programa de ajuste puede ser alcanzado. Para permanecer Grecia en la UE y la
eurozona, tiene que acercarse cada vez más a los estándares de África. La
posición del país a nivel internacional va empeorando y la deuda, que se vuelve
cada vez menos viable después de la participación del sector privado en los
procesos de regularización, es principalmente una deuda a Estados y no a
individuos.
La crisis
genera millones de tragedias individuales y familiares, ya que la embestida de
la pobreza y el colapso de toda la protección social transforman la
cotidianidad de la sociedad en un infierno. La crisis económica se va
transformando gradualmente en crisis humanitaria.
El texto en griego.
[1] Fondo Monetario Internacional, Banco Central
Europeo, Unión Europea.
[2] N.d.T. El salario neto medio oscila por los
11.000 euros, siempre según los datos oficiales. No hace falta repetir que la
situación real es muy diferente.

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