¿Es bueno o malo que se use la hucha de las pensiones para comprar deuda
pública española?
Artículos de
Opinión | Eduardo Garzón - Saque de Esquina | 10-01-2013 |
Muchos
lectores del blog han venido con la misma pregunta: “¿es bueno o malo que se
use la hucha de las pensiones para comprar deuda pública española?” Pregunta a
través de la cual he descubierto una notable preocupación por el hecho de que
el 90% de la hucha de las pensiones esté invertida en deuda pública española.
Noto mucha desinformación al respecto, por lo que en este artículo trato de
aclarar ciertas cosas que todo el mundo debería saber para decidir por su
cuenta si ésta es una acción positiva o negativa.
La “hucha de
las pensiones” (denominada Fondo de Reserva de la Seguridad Social) fue creada
en el año 2000. En esta hucha el Estado español depositó determinadas
cantidades de dinero con la intención de mantenerlo aparte y poder recurrir a
él en caso de necesidad (concretamente la necesidad de satisfacer las pensiones
futuras). Es decir, con este fondo o “hucha” el Estado español lo que hace es
ponerle nombre a una parte de su dinero para que solo pueda ser usado en caso
de que en alguna ocasión no tenga suficiente dinero para pagar las pensiones a
los ciudadanos españoles. Ese dinero se reserva para las pensiones, y no para
otro tipo de gasto estatal. A modo de ilustración gráfica, lo que hace el
Estado es meter ese dinero en un monedero distinto de donde guarda el resto de
su dinero.
Sin embargo,
al comparar este fondo con una hucha cometemos un error típico. Lo que hace una
persona normal con una hucha normal (imaginemos la típica con forma de cerdito)
es ir guardando en ella el dinero y no romper la hucha hasta que le resulte
necesario. Durante todo ese tiempo el dinero está inactivo y no juega ningún
papel en la economía. El dinero permanece literalmente guardado y apartado. No
se ha usado para nada. En el caso de la hucha de las pensiones es muy
diferente: el Estado no deja inactivo ese dinero, sino que lo pone en movimiento;
lo utiliza. Y lo utiliza para invertir en determinados activos financieros que
tarde o temprano le darán una rentabilidad. Es decir, el Estado en vez de dejar
inutilizado el dinero como hace una persona con su hucha de cerdito, compra con
él títulos financieros para que el dinero se revalorice (es decir, que aumente
su valor). Si no utilizara de esta forma el dinero, el Estado al cabo de un
tiempo seguiría teniendo la misma cantidad, y por lo tanto tendría menor valor
debido a que el dinero pierde valor con el paso del tiempo (piénsese en la
inflación). Por ejemplo, lo que hace el Estado español con este dinero es
comprar deuda pública a Francia, para que al cabo de un tiempo Francia le
devuelva el dinero con unos intereses añadidos. De esta forma el dinero de la
hucha reservado para las pensiones aumenta.
Y éste es
precisamente uno de los usos que le ha dado el Estado español al dinero de la
hucha de las pensiones: comprar deuda pública de países. ¿De qué países?
Solamente cuatro: Alemania, Francia, Países Bajos, y España. Puede parecer raro
que el Estado español utilice el dinero de la hucha para comprar deuda pública
española. Pero en economía tiene sentido porque es como si estuviésemos
hablando de dos monederos que tiene el Estado español. El dinero que tiene en
un monedero el Estado Español lo pasa a otro monedero, de forma que al cabo de
un tiempo ese dinero tendrá que volver al monedero original pero con su valor
aumentado. A efectos prácticos es como si España se prestase dinero a sí mismo.
Contablemente resulta raro, pero como vemos es una práctica legítima y
comprensible (¿qué habría de malo en que nosotros mezclásemos el dinero que
tuviésemos en monederos distintos?).
Desde la
creación de la hucha ha sido así. En 2007 el 55% del dinero de la hucha de las pensiones
estaba destinado a deuda pública española (el 55% del dinero de un monedero del
Estado español estaba en otro monedero), mientras que el resto (45%) estaba destinado
a deuda pública francesa, holandesa y alemana (en ese orden). Hoy día es el 90%
del dinero de la hucha de las pensiones el que está destinado a deuda pública
española (el 90% del dinero de un monedero del Estado español está en otro
monedero), mientras que el resto (10 %) está invertido en deuda pública
francesa, holandesa y alemana.
Un artículo publicado recientemente por el diario
estadounidense Wall Street Journal ha puesto el acento en que la mayor parte de
la hucha de las pensiones se ha usado para invertir en deuda pública española.
Debido a la falta de profundidad en el artículo y al desconocimiento del
público en general, muchas personas han pensado que la hucha de las pensiones
se está vaciando y que por lo tanto no habrá dinero para las pensiones futuras.
Nada más lejos de la verdad. Desde que se creó en el año 2000, el dinero de la
hucha no ha estado guardado, sino invertido en deuda pública de ciertos países.
El dinero nunca ha estado en la hucha, sino en otra parte (en títulos de deuda
pública). Lo que está ocurriendo simplemente es que el destino de ese dinero
está cambiando, pasando de títulos de deuda pública extranjeros a títulos de
deuda pública españoles. ¿Por qué ocurre esto?
Recordemos
que las emisiones de deuda pública funcionan como una subasta (para profundizar
en ello leer este artículo). El Estado español ofrece títulos
de deuda pública y los interesados pujan por ellos. Cuantas más personas pujen
por la deuda pública española, menor será el precio al que el Estado español
venderá su deuda (menor será su prima de riesgo, en definitiva), lo cual será
positivo para el Estado español. Lo que está haciendo en la actualidad el
Estado español es mandar todo el dinero que puede de la hucha de las pensiones
a pujar por su deuda pública (el dinero de un monedero pasando al otro
monedero), lo que hace que aumente la demanda de títulos y por lo tanto
logrando que el precio de los mismos baje (que la prima de riesgo baje). En
otras palabras, el Estado español está cambiando el destino del dinero de la
hucha de las pensiones para aliviar el peso de su deuda pública, al presionar a
la baja los tipos de interés (el precio) que piden por ella. La intención es que tarde o temprano sea el 100%
del dinero de la hucha el que esté destinado a deuda pública española (que el
100% del dinero de un monedero esté en el otro monedero).
Este
movimiento es criticado no porque se esté vaciando la hucha de las pensiones
(algo que como ya se ha apuntado no tiene sentido) sino porque muchos
consideran que la deuda pública no es muy fiable ya que puede ocurrir que el
estado español quiebre y por lo tanto no pueda devolver el dinero (el monedero
receptor de dinero no podría devolver el dinero que provenía del monedero de la
hucha), en cuyo caso sí que no habría dinero para las pensiones. Pero este
argumento adolece de muchas debilidades: en primer lugar, es tremendamente difícil
que un Estado quiebre ya que siempre se le terminan ofreciendo facilidades para
que ello no ocurra; y en segundo lugar, en el caso de que el Estado español
quebrase y no pudiera devolver todo el dinero prestado, siempre podría
establecer prioridades a la hora de devolver el dinero, en cuyo caso sería
perfectamente factible que el Estado no devolviese el dinero prestado por
determinadas instituciones financieras en favor de devolver el dinero de la
hucha de las pensiones. No habría ningún problema técnico; en todo caso sería
político. Si hay voluntad, las pensiones pueden estar plenamente aseguradas
incluso en el peor de los casos.

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