Comunicado del Bloque Unitario tras la manifestación en defensa de la
Sanidad Pública
La marcha del pasado domingo, convocada por los
sindicatos integrantes de la Mesa sectorial de Sanidad, reunió a a decenas de
miles de personas en defensa de la sanidad pública y bajo el lema "La
Sanidad Pública no se vende, se defiende
España |
Bloque Unitario | 15-01-2013 |
Estamos
asistiendo con no poca preocupación al mensaje que numerosos colectivos y la
prensa en general están transmitiendo, desde hace un mes, a la opinión pública:
“se privatiza la sanidad madrileña”.
No cabe duda
alguna de que el “Plan de Garantías para la Sostenibilidad del Sistema
Sanitario Público de Madrid” que pretende aprobar el Gobierno del PP con los
Presupuestos para 2013, establece la aplicación de medidas privatizadoras que
supondrán, de ser puestas en práctica, una enorme pérdida de calidad
asistencial, darán lugar a importantísimas consecuencias laborales y, todo
ello, en nombre del sacrosanto imperio del mercado y del enorme volumen de
negocio que esconde.
No obstante,
tampoco cabe duda alguna de que la privatización de la sanidad madrileña tiene
una larga historia. Se inició con gobiernos del PSOE en 1991 privatizando
servicios de limpieza, cocinas, lavandería, ambulancias, etc. La privatización
dio un gran paso en 2008, año en que se abrieron los 8 primeros hospitales de
la mal llamada “colaboración público-privada” –y que en la práctica supuso la
introducción del ánimo de lucro y del negocio a costa de nuestra salud-.
Todas las
medidas privatizadoras forman parte de un plan perfectamente estructurado
puesto en marcha desde hace más de 20 años por las fuerzas políticas
conservadoras, socialdemócratas y nacionalistas (Informe Abril Martorell,
1991), con la intención de desmantelar el sistema sanitario, privatizar las
partes rentables, empujar a los sectores de población que puedan pagárselo
hacia los seguros privados, e ir conformando con los restos un sistema de baja
calidad, similar a los antiguos de beneficencia para el resto de población:
trabajadores, parados y excluidos; al tiempo que se inicia la exclusión de los
más desfavorecidos: los inmigrantes sin papeles.
No podemos
ni debemos olvidar que entre las pocas cosas que quedan por aplicar del citado
Informe Abril Martorell, está el cobro de copagos por ser atendidos en
consultas o urgencias o la exclusión del sistema sanitario de los mayores de 75
años.
En el
cumplimiento de la hoja de ruta del capital respecto a la sanidad, existe un
hito fundamental del que pende toda posibilidad de privatización: la Ley 15/97
de Nuevas Formas de Gestión que permite que permite que cualquier centro
sanitario o socio-sanitario pueda ser gestionado y traspasado a empresas
privadas.
Esta Ley,
aprobada y mantenida a capa y espada por PP y PSOE, y en base a la cual el PP
ha abierto los hospitales de “colaboración público-privada” (o sea, privados)
de la Comunidad Valenciana, Murcia, Galicia, Castilla León y, por supuesto,
Madrid; lo mismo que hizo el PSOE, con el apoyo de sus socios de “izquierdas”,
en Cataluña y Baleares.
Como
complemento a los cambios en la gestión, se han venido imponiendo
modificaciones legislativas cuya aplicación ha ido “desregulando” las
condiciones laborales del personal sanitario y no sanitario. Nos referimos
fundamentalmente al Estatuto Marco del personal al servicio del SNS, aprobado
en 2003 (en cuya elaboración participaron, entre otros, sindicatos
subvencionados del sector sanitario), que introdujo la figura de los Planes de
Reordenación de Recursos Humanos, que permiten, entre otras cosas, traslados
masivos forzosos de personal para vaciar los centros de empleados públicos y
poder cedérselos a las empresas privadas (los ambulatorios de Pontones y
Quintana, en Madrid, son el ejemplo de ello, además de ser la avanzadilla del “regalo”
a dichas empresas de hospitales y centros sanitarios patrimonio de la Seguridad
Social).
En este
momento, cientos de miles de madrileños (usuarios y trabajadores sanitarios)
están plantando cara a la privatización de la gestión sanitaria de los hospitales
público-privados, a las externalizaciones de servicios no sanitarios, a la
privatización de centros de atención primaria, a las fusiones de servicios
clínicos, a la introducción del euro por receta, al desmantelamiento de La
Princesa y el Carlos III, al anuncio de miles de despidos, etc.
No obstante,
están surgiendo propuestas de lucha genéricas en “defensa de la sanidad
pública”, sólo contra los recortes, e incluso reclamando que los hospitales de
modelo público-privado se mantengan como hasta ahora (olvidando las
repercusiones que este modelo privado tiene en usuarios y trabajadores);
reclamando una “falsa unidad” que pasa por un pacto de silencio que oculte a la
población y los trabajadores las causas y los responsables de la privatización
y su connivencia con el capital privado; así como quienes han votado, mantenido
y/o callado, su herramienta fundamental: la Ley 15/97.
No debemos
entrar en este juego que no haría más que repetir la historia. La unidad es sin
duda deseable, pero para actuar sobre las causas de la privatización, no sólo
sobre los síntomas.
Para
defender lo que es nuestro, para impedir que quienes no dispongan de medios
económicos sólo tengan derecho a una sanidad de beneficencia, para no volver a
los hospitales de hace 40 años, con dos puertas de entrada, una para pacientes
privados y otra para el resto de los mortales, hacemos un llamamiento a
organizarse en cada barrio, en cada pueblo, en defensa del sistema público de
salud. Solo si se articula una alianza entre trabajadores del sistema sanitario
y población para poner en marcha un proceso continuado de movilizaciones,
podremos frenarlo. Este plan debe incluir la reivindicación de la puesta en
marcha de mecanismos de gestión democrática por parte de los propios usuarios y
los trabajadores de los centros: nunca más los centros en manos de políticos y
empresas.
Pero no nos
engañemos, la lucha será larga y dura. No sólo es la sanidad, también peligran
la educación, la dependencia, la vivienda, el empleo, los salarios, las
pensiones, toda nuestra vida. No es un asunto local, la barbarie recorre
Europa. El capital le ha declarado la guerra a los trabajadores. Declaremos
nosotros la guerra al capitalismo.
Hoy más que
nunca: contra la privatización, derogación de la 15/97 y rescate de los centros
privatizados.
Por una
Sanidad Pública, Universal, Gratuita, de Calidad y de Gestión Pública con
participación decisoria de usuarios y trabajadores.
Por una
Sanidad para todos, sin exclusiones.
¡¡¡ Fuera
las empresas y el lucro de la sanidad !!!
CAS-MADRID

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