Niega
irregularidades en la comercialización de las preferentes pero descarga la
responsabilidad en departamentos internos
Los
correos de Blesa quedan fuera del interrogatorio al negar el juez Andreu su
incorporación a la causa
03/03/2014 - 18:27h
Blesa, a su llegada a los
juzgados de Plaza de Castilla en enero / EFE
El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa dedicó la hora en la que
declaró este lunes en la Audiencia Nacional a negar cualquier irregularidad en
la emisión de las participaciones preferentes y, por si acaso, en descargar
culpas en dos departamentos de la entidad.
Cuando el fiscal le preguntó por qué se vendió el producto solo a
minoristas, Blesa dijo que este tipo de inversor "no es ningún ignorante
financiero". "Un jubilado que cobra una pensión no es un ignorante
financiero", añadió. En esta línea, el exbanquero aseguró que cada uno de
ellos era "responsable" de lo que leía en el tríptico informativo de
las preferentes. Y si alguno de los inversores desconoció el cambio en la
calificación crediticia del producto fue porque no acudió a la sucursal a preguntar,
añadió.
Los 3.000 millones de participaciones preferentes emitidas en 2009
fueron adquiridas por 300.000 ahorradores. Muchos de ellos han perdido el 70
por ciento de los fondos invertidos en este producto. La investigación ha
puesto de manifiesto que entre los clientes de las preferentes hay un 43% de
mayores de 65 años y un 63% que superan los 50, según se encargó de recordar
hoy el fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón. Entre los inversores hay
personas analfabetas y hasta invidentes.
Los correos de Blesa publicados por eldiario.es ponen de manifiesto la euforia
y despreocupación con la que Blesa y sus colaboradores recibieron el éxito
fulminante de la venta de preferentes. Solo el primer día ya habían colocado
1.300 millones, que ascendieron a 2.200 el tercero. Una de las acusaciones se
preguntaba hoy cómo se pudieron firmar en tan poco tiempo 60.000 contratos.
"Récord histórico de colocación en producto en UN solo día", le decía
a Blesa por correo electrónico uno de sus colaboradores.
Nada del contenido de los correos fue objeto de interrogatorio hoy. Por
la mañana, el juez Andreu había rechazado incorporarlos a la causa,
alegando que Elpidio José Silva los obtuvo de forma irregular, según falló la
Audiencia Provincial de Madrid. El magistrado recurre a jurisprudencia del
Tribunal Constitucional según la cual una prueba obtenida de forma ilícita, y
que afecte a derechos fundamentales, queda anulada para cualquier otra causa y
además podría contaminar el procedimiento al que se incorpore.
Blesa descargó en la Dirección de Marketing la decisión sobre el perfil
de idoneidad del inversor elegido por Caja Madrid, el tríptico informativo que
se les presentaba y el argumentario que llegaba a las oficinas, donde los
empleados de Caja Madrid se llevaban un 3 por ciento de bonificación por las
preferentes vendidas. A otro departamento, el de Cumplimiento Normativo, le
correspondía, según Blesa, supervisar el test para evaluar a los posibles
clientes.
Asimismo, Blesa puso el acento en que la Comisión Nacional del Mercado
de Valores y el Banco de España llevaban a cabo un estricto control de Caja
Madrid y que los supervisores nunca advirtieron de irregularidades con la
comercialización de las preferentes. Un informe posterior de la CNMV, fechado en febrero de 2013 y
desvelado por eldiario.es, concluyó que Caja Madrid incumplió la ley de manera
continuada al vender preferentes a pequeños ahorradores a un precio que no
correspondía.
Blesa también cargó contra el Banco de España al asegurar que mientras
él fue presidente de Caja Madrid "siempre" se pagaron las preferentes
y que fue en tiempos de Bankia, después de que el regulador obligara a la
fusión de siete cajas, cuando comenzaron los problemas.
Andreu no pregunta
El exbanquero había adelantado que solo iba a contestar al juez, el
fiscal y su abogado. Sin embargo, el instructor, Fernando Andreu, no realizó
pregunta alguna a Blesa. Andreu abrió una pieza separada del ‘caso Bankia’ para
investigar las preferentes obligado por la Sala de lo Penal. El juez pretendía
que fueran los juzgados locales quienes investigaran la venta de las
participaciones o que los ahorradores recurrieran al arbitraje. La Sección
Tercera dejó fuera de la Audiencia Nacional la venta en las sucursales y el
case posterior de operaciones, pero avaló la investigación sobre el plan
concebido por la cúpula de Caja Madrid.
La investigación de la pieza separada se centra, por tanto, en conocer
“si para paliar, retrasar u ocultar” el deterioro de la Caja, sus
directivos decidieron “captar activos” con los 3.000 millones de euros en
preferentes y “disfrazar la situación de insolvencia”, según dictó la Sala.
Blesa negó la mayor. Según él, las preferentes se idearon en mayo de 2009 para
aumentar los recursos ya abundantes de por sí de la Caja. En ese momento la
entidad disponía de 13.300 millones de euros en recursos propios, 3.300 más de
lo que le exigía el Banco de España, defendió hoy.
Tras Blesa prestó declaración, también como querellado, Gonzalo Martín
Pascual. El exmiembro del Consejo de Administración en representación de UGT
reconoció que ocupaba la silla sin ninguna formación bancaria y que jamás leyó
completa una carta de la entidad. Afirmó que en julio de 2009 se abordó en el
Consejo la bajada de calificación crediticia y que nunca se le consultó sobre
el test de conveniencia para clientes.
Por último, prestó declaración Gerardo Díaz Ferrán, que llegó a la
Audiencia Nacional en un furgón de la Guardia Civil desde la prisión de Soto
del Real. Díaz Ferrán declaró que durante todo 2009 delegó su voto en Miguel
Blesa porque entonces estaba ocupado en la reforma laboral del Gobierno de
Zapatero y en sus problemas con Aerolíneas Argentina. Solo una vez asisitió a
una reunión, añadió, en la que otro consejero preguntó por la situación de Caja
Madrid. Blesa respondió que todo era correcto.

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