David Reinero Santiago de
Compostela 4 ABR 2014 - 19:38 CET3
Cruce de la calle Galeras en la que
el Ayuntamiento de Santiago pretende ejecutar la rotonda. / OSCAR CORRAL
Ocupado como
está en defenderse de múltiples imputaciones, al gobierno local de Santiago le
crecen los enanos en la gestión diaria. La última polémica urbanística de la
ciudad no se debe a una gran obra o recalificación sino a la decisión del
ejecutivo municipal de ceder un pequeño espacio público a un aparcamiento
privado. La operación ha puesto en pie de guerra a los vecinos de la calle
Galeras, que ya hacen bromas con la similitud del nombre con el del barrio
burgalés de Gamonal, en el que la protesta ciudadana logró paralizar la
construcción de un aparcamiento subterráneo.
El malestar
vecinal en Galeras lo desencadenó la autorización otorgada por el Ayuntamiento
a un aparcamiento privado para construirse una nueva entrada ocupando parte del
principal parque del barrio. No será más que un carril de acceso con su
correspondiente rampa, de unos 30 metros de longitud. Ocupará menos del 1% de
un parque de unos 40.000 metros cuadrados, pero es un espacio público que los
vecinos no están dispuestos a entregar a manos privadas.
El
Ayuntamiento argumenta que el terreno en cuestión, a diferencia del resto del
parque de Galeras, no está catalogado como zona verde, tipo de suelo en el que
están prohibidas las cesiones, sino como zona libre, en el que sí se permiten.
Esa era, sin embargo, la catalogación en el Plan de Urbanismo previo al
actualmente vigente, de 2008, en cuyos planos la parcela ya no se diferencia
del resto del parque y se identifica todo como zona verde. Pero el Ayuntamiento
argumenta que la normativa del plan actual debe prevalecer sobre los planos y
que en ella se mantiene la catalogación como zona libre y no verde que se establecía
en planes parciales anteriores.
La
discrepancia será ahora resuelta por la Justicia, después de que la Fiscalía de
Medio Ambiente admitiese a trámite una denuncia de los vecinos contrarios a la
obra. Vecinos que cuentan con el apoyo de la oposición —el BNG incluso
preguntará a la Xunta por la operación—, lo que a su vez ha desatado las
críticas del gobierno local hacia el bipartito anterior. “Es indecente que una
concejala que aprobó el Plan Xeral [por la socialista Mercedes Rosón] se
manifieste contra actuaciones previstas en él”, critica la concejala de
Urbanismo, la popular María Pardo.
La
argumentación de fondo que lleva al Ayuntamiento a apoyar la operación se basa
en que, a cambio de la cesión de ese espacio público, la empresa del
aparcamiento acometerá gratis una nueva rotonda necesaria, a su juicio para
reordenar el tráfico y peatonalizar otros viales del barrio. Pero construir la
rotonda obligará a trasladar los contenedores soterrados y la parada del
autobús allí instalados hace apenas cuatro años, cuando se reurbanizó la calle
por última vez. La operación, publicita el Ayuntamiento, supondrá una inversión
a cargo de la empresa privada de 766.000 euros.
Pero los
vecinos niegan la mayor y creen que la rotonda y el caro traslado de servicios
solo son necesarios para facilitar el nuevo acceso al aparcamiento, ya que el
tráfico se podría cambiar simplemente modificando los semáforos que ya existen
en la zona. Cada sábado, encabezados por las asociaciones Río Sarela y
Aqualume, los contrarios a la obra se concentran junto al parque que quieren
salvar, ya vallado y deteriorándose pero de momento con las obras paralizadas a
la espera de un permiso.
Las protestas se producen a pocos
metros de la conocida como Finca do Espiño, cuya turbia recalificacíón está
ahora aflorando en las escuchas de la Operación Pokémon que tanto preocupan al
gobierno local. Aquella actuación, ahora judicializada y que pretendía levantar
viviendas de lujo donde se preveía un geriátrico, se paró también tras
protestas de los vecinos. Y eso es lo que intentan repetir ahora con la rotonda
de Galeras. Como en Gamonal.
Fuente: www.elpais.com
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