Pero lo que no
han podido hacer las organizaciones lo podemos hacer los ciudadanos: enviar
nuestro no más rotundo a ese modelo de destrucción de Europa, de su seña de
identidad que es el Estado
de bienestar, utilizando como cartero las siglas que más nos gusten. Porque da
miedo imaginar un escenario con la victoria de los que gobernaron aplicando la
receta del dolor y la lectura que ese resultado tendría desde el centro del
poder: aún no les llegó, aún se puede apretar más, aún les quedan agujeros en
el cinturón.
Nuevos Republicanos 1905 Club de Opinión Política
lunes, 7 de abril de 2014
UNA IZQUIERDA SIN FÉ.
Los últimos
cuatro años han sido los peores desde que se acabó la dictadura. Nunca en
democracia habíamos sufrido un deterioro tan brutal en nuestras condiciones
de vida y trabajo. La sociedad española es hoy más pobre, más desigual, más
injusta y más frágil. Hemos transitado de construir una sociedad cada vez con
más derechos a un escenario de miedo ante el futuro. De avanzar a retroceder.
Y todos sabemos
por qué: una crisis financiera/inmobiliaria de la que no somos los culpables
sino las víctimas, pero sobre todo, una política profundamente equivocada que
agravó hasta el extremo los efectos de esa crisis. Una política impuesta por la
troika y que ha sido aplicada aquí de forma
sumisa
desde mayo del 2010.
Es la política
de la austeridad compulsiva, de la reforma laboral, de la devaluación salarial,
de los recortes en el Estado
de bienestar. Es la política del dolor y el sufrimiento impuesto por la derecha
que gobierna Europa para hacernos pagar
por una culpa que en realidad no tenemos.
Y ahora, en las
elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo, la ciudadanía española, esa
inmensa mayoría social que lleva cuatro años sufriendo, pero también luchando,
contra esta política tiene la ocasión para enviar un mensaje alto y claro: así
no, basta ya de austeridad, otra Europa, la del empleo
y la solidaridad, es posible.
Son unas
elecciones en una situación excepcional y por eso no se puede entender que la
izquierda a la izquierda del Partido Socialista no haya sido capaz de ponerse
de acuerdo para construir el instrumento necesario para llevar este mensaje al
corazón de las instituciones europeas.
Un frente
amplio, lo más amplio posible, con todas las fuerzas y grupos políticos del
Estado, abierto a colectivos y personas, para transformar en representación
política directa el rechazo mayoritario a la política de austeridad.
Los que
hicieron las tres huelgas generales desde el 2010, los que se movilizaron en
las mareas en defensa de la sanidad, la enseñanza y los servicios sociales, los
que pusieron en pie las plataformas contra los desahucios, los estafados por la
banca, los que ocuparon las plazas el 15-M, los que se manifestaron en las
marchas de la dignidad? se merecen ese frente amplio de la izquierda más
combativa.
Estamos en una
situación de excepción, que necesitaba de una respuesta igualmente excepcional,
pero
nos hemos encontrado con una izquierda sin fe en sus posibilidades, sin la
ambición suficiente para asumir esta tarea. Porque en esta encrucijada
histórica para el futuro de la gente no basta con tener un buen resultado, mejorar
la representación. El objetivo, posible, pero sobre todo necesario, es que una
candidatura definida de forma
explícita contra la austeridad merkeliana sea la más votada para demostrar así
cuál es la opinión mayoritaria de la ciudadanía.
Pero algunas
organizaciones, más preocupadas por vigilar su leira, de cómo quedan
posicionados ante las próximas elecciones locales, desconfiadas de las alianzas
o poniendo piedras en el camino han sido incapaces de ofrecernos una
candidatura única de la izquierda más transformadora.
Hay
excepciones, por supuesto, y en Galicia tenemos una de las más ejemplares: la clarividencia de los militantes de Anova, que sin perder un
ápice de su identidad, han sido capaces de superar las mediocridades, salir de
la leira, y confluir con un proyecto de la izquierda europea, con la Siryza
griega, el Front de la Gauche francés, el Bloco portugués o Izquierda
Unida e Iniciativa en España.
Manuel Lago: es economista del S.N. de CC.OO. de
Galicia y miembro de la Directiva de la Asociación socio-cultural
NAMENTRAS.
uente: www.lavozdegalicia.es
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