Sus broncas con los chóferes obligan a
cambiar el servicio
El magistrado Alfonso Guevara en la
Audiencia Nacional en marzo de 2013. / EFE
“Les pongo en busca y captura como no estén en
la puerta del restaurante”, asegura un conductor del Parque Móvil que le espetó
el juez Félix Alfonso
Guevara, presidente de la Sección Tercera de la Audiencia Nacional.
El magistrado se niega a decir a sus chóferes la hora a la que va a terminar de
comer. Al largo rosario de incidentes con procesados, abogados, compañeros,
colegas y funcionarios se suma ahora su enfrentamiento con los chóferes
del Parque Móvil que le trasladan desde Madrid a San Fernando de
Henares, a 20 kilómetros de la capital, que han presentado más de 60 quejas por
su actitud “grosera e insultante”, su negativa a dejar de fumar en el vehículo
y su imposición de que le recojan y dejen en su domicilio particular, además de
otros caprichos.
La gota que
colmó el vaso fueron los graves insultos personales vertidos a un chófer por el
magistrado cuando el conductor le comunicó por teléfono que el Ministerio de
Justicia había dado orden de no recogerlo ni llevarlo a su domicilio para
asistir a los juicios que se celebran en San Fernando de Henares mientras la
sede de la Audiencia Nacional
permanece en obras. El servicio contratado por Justicia al Parque Móvil
comprende los traslados desde y hasta la madrileña calle Prim, actual sede
provisional.
“Es un hombre complaciente con el poder”, le recrimina
un compañero
Las broncas
de Guevara han provocado que se haya suprimido varios días el traslado a
domicilio que todos los chóferes prestaban sin ninguna queja al resto de los
magistrados: “Me van a joder a mí, pero yo voy a joder a todos los demás”,
replicó a su conductor, según aseguran fuentes del Parque Móvil. Y el resultado
es que Antonio Díaz Delgado, un juez con dificultades para caminar a causa de
una lesión, ha pedido la baja médica ante la imposibilidad de viajar solo a San
Fernando de Henares.
Ante el
plante de Justicia, Fernando Grande-Marlaska, presidente de la Sala de lo Penal
Audiencia Nacional, instó al ministerio a recuperar un protocolo que garantice
que los jueces no se vean obligados a viajar en metro o autobús cargados con
sus sumarios. Marlaska destaca en su escrito el riesgo de pérdida o robo de la
documentación que manejan los magistrados sobre asuntos de terrorismo,
narcotráfico o corrupción. El pasado viernes el servicio se recuperó y Marlaska
reunió a los chóferes para darles instrucciones precisas. Los trayectos incluirán
solo desde Prim a las casas de los jueces sin interrupciones para comidas,
cafés o compras.
Guevara
camina, en ocasiones, por el filo de una navaja. La última vez, el pasado 19 de
febrero cuando intentó forzar
sin ser competente la entrega a Kazajistán de Alexander Pavlov, un
opositor kazajo, aprovechando la ausencia en la Sección Segunda —la competente
en el caso— de la secretaria judicial, la única que podía firmar la entrega. La
actitud firme de una funcionaria, pese al estilo intimidatorio del juez,
paralizó el intento de Guevara que ofreció a su secretaria para que firmara la
orden y aseguró que el embajador kazajo le había comunicado que había un avión
esperando a Pavlov.
Unas horas
más tarde la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional
dictaba un auto por el que acordaba una medida cautelarísima sobre el rechazo
del Ministerio del Interior a conceder el asilo a Pavlov y ordenaba que no
saliera de territorio nacional mientras este tribunal no se pronuncie sobre el
recurso presentado por sus abogados. Si Guevara hubiera logrado su propósito
los jueces de este tribunal se habrían encontrado con el hecho consumado de que
el preso volaba rumbo a Astaná, capital de la rica república postsoviética.
España es el único país de la UE que tiene convenio de extradición con este
país gobernado por el dictador Nursultán Nazarbáyev y donde empresas españolas
tienen importantes negocios.
Durante los juicios
ha protagonizado numerosos incidentes
Las
gestiones de Guevara para acelerar la entrega de Pavlov, de 37 años, no
terminaron ahí. Días después, el magistrado telefoneó a Jesús García Paredes,
presidente de la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso- Administrativo
—la que había decidido paralizar la entrega del kazajo— para interesarse por la
fecha en la que dictarían al auto de medidas cautelares. “No recuerdo la fecha
exacta en la que llamó. Me preguntó cuando lo íbamos a dictar”, reconoce García
Paredes. Guevara telefoneó, también, al Ministerio de Justicia, donde planteó
preguntas similares, según señala una fuente de este organismo.
La actividad
del embajador de Kazajistán para lograr la extradición de Pavlov —acusado de
una supuesta estafa y de un supuesto intento de atentado terrorista que nunca
se consumó— ha molestado a los jueces que tenían que decidir sobre su entrega.
En especial, las llamadas a sus despachos en horarios fuera de oficina para
ofrecerse a “colaborar”.
El promotor
de la Acción Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial, Antonio
Fonseca, ha archivado la investigación de oficio abierta contra Guevara. En su
acuerdo asegura “que el interés mostrado por Guevara nunca representó ningún
tipo de orden o presión... ni tan siquiera una recomendación real y seria para
actuar en ese sentido”. Fonseca omite el ofrecimiento del juez de que su
secretaria firmaría la orden de entrega de Pavlov, que presenciaron varios
funcionarios, y su actitud, que según estos, supuso “una evidente presión” ya
que aseguró que un avión aguardaba la entrega del preso.
“Es evidente
que los mecanismos de limpieza del Poder Judicial no funcionan”, se queja un
magistrado de la Audiencia Nacional. “Hay connivencia con Guevara. Es un hombre
complaciente con el poder y siempre que hace algún disparate no le pasa nada.
Está protegido”, apostilla otro.
Los
incidentes de Guevara son innumerables. El anterior a su choque con los
chóferes lo protagonizó el año pasado cuando espetó al procesado Mohamed Ajnan:
“¡Usted se calla porque, si yo soy mi escolta, ayer... el culatazo que se lleva
por el escándalo que estaba armando allí... hoy tiene la cabeza ¡vendá!
Pero claro, como aquí nos la cogemos con papel de fumar antes de tocar a
nadie... ¡Vamos, si yo llevo arma, ¡un culatazo!”. Entonces, el Poder Judicial
le sancionó por falta grave a una multa de 600 euros por vejaciones. En 2010,
cuando presidía el tribunal que juzgaba a los presuntos autores del atentado de
ETA en la T-4 tres de las víctimas sufrieron la altanería del juez.
“Siempre está dispuesto a hacer
favores a alguno”, le recrimina uno de sus compañeros magistrados, que pide el
anonimato. Favor fue colar a Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid,
en el juicio del caso Saqueo II del Ayuntamiento de Marbella. El testigo pasó
por la puerta reservada a jueces y fiscales después de haber tomado juntos un
café fuera del edificio judicial. Guevara interrumpió la declaración de otro
testigo clave para dar paso a Cerezo, amigo íntimo de Jesús Gil, el personaje
que había urdido toda la trama corrupta. “No es amigo. Le he visto tres veces
en mi vida. Mis amigos me los busco yo”, explica Cerezo. El juez se sienta
muchos domingos en el palco de invitados del Atlético de Madrid.
Fuente: www.elpais.com

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