PAULA DÍAZ Madrid
04/04/2014 15:26 Actualizado: 04/04/2014 17:07
Aforado:
"que goza de fuero", es decir, de "privilegios y
exenciones" y de una "competencia jurisdiccional especial que
corresponde a ciertas personas por razón de su cargo". Esta es la
definición que la Real Academia Española hace del nuevo título que el Gobierno
acaba de otorgar a la reina y a los príncipes de Asturias. Un título que ya
pertenecía al rey -cuya inviolabilidad está recogida en la Constitución- y que
ahora se extiende a buena parte de la familia real porque "era una
disfunción que carecía de sentido" que no fuera así. Así se ha
expresado hoy el titular de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que ha incluido
en la Ley Orgánica del Poder Judicial aprobada hoy por el Consejo de Ministros
la normativa por la que Sofía, Felipe y Letizia quedarán blindados respecto
a las actuaciones del Tribunal Supremo.
Los tres serán, a partir de ahora, aforados que gozan
de inviolabilidad, aunque Gallardón asegura que no se trata de ningún
"privilegio"
No obstante,
Gallardón no considera esta condición un "privilegio".
"El aforamiento no es un privilegio en beneficio del aforado, sino un
instrumento para aumentar la seguridad jurídica sobre ciertas personas que el
legislador entiende que debe ser objeto de tutela por las funciones de Estado
que desempeñan", se ha excusado el ministro. Incluso ha llegado a calificar
tal título como "casi un perjuicio en algunos casos", en alusión a la
ampliación -plasmada en la nueva ley- del recurso de casación. "Ahora -ha
explicado Gallardón- cualquier ciudadano podrá recurrir al Supremo,
excepto si es aforado del Tribunal", justificó.
Preguntado
sobre el por qué ha elegido este momento para blindar a la reina y a los
príncipes, especialmente, cuando el Gobierno se ha negado en repetidas
ocasiones a desarrollar una ley que regule todos los aspectos relacionados con
la familia real, el ministro zanjó rápido la cuestión: "Porque es ahora
cuando estamos regulando la Ley del Poder Judicial". Y, de nuevo, volvió a
excusarse: "No tenía ningún sentido que un ministro sea aforado y el
príncipe y la reina, no". "Es una disfunción que carecía de sentido",
recalcó. Y concluyó: "Hay algunos aforamientos en la propia Constitución,
otros en los Estatutos de Autonómia y otros que sólo pueden estar en la Ley
Orgánica del Poder Judicial".
Casos complejos y largos, con 3 jueces
Una ley que
incluye, según detalló Gallardón en la rueda de prensa posterior al Consejo de
Ministros, el refuerzo del papel del Tribunal Supremo, del recurso de
casación, del de amparo al Consejo General del Poder Judicial y el
"aumento de garantías de la autonomía del Poder Judicial". Sin
embargo, una de las medidas más polémicas ha sido la de crear
"instrucciones colegiadas" para casos "con elevado número de
imputados, con una excesiva instrucción, con un extraordinario número de
volúmenes y con una extraordinaria complejidad técnica". Es decir, que
casos como los de Gürtel o los ERE -según ejemplificó el propio ministro- serán
juzgados, a partir de ahora, por tres jueces en lugar de por uno solo.
¿El objetivo? "Agilizar el sistema", aseguró. Aunque su nueva ley ya
provocó durante su tramitación la dimisión de varios vocales del CGPJ y el
recurso de la oposición al Tribunal Constitucional.

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