El
significado de las marchas
Las MARCHAS
DE LA DIGNIDAD han supuesto un gigantesco grito de protesta, a la vez que de
esperanza, contra las políticas ejecutadas por los últimos gobiernos que se han
vendido a las directrices de la troika. Ese clamor ha sido difundido por todos
los rincones de España por las columnas compañeras que generosamente marchaban
hacia Madrid, a pesar del “apagón informativo”, con la finalidad de concluir en
la gran manifestación que se desarrolló el pasado 22M en Madrid. La enorme
simpatía y apoyo que las marchas tuvieron a lo largo de estos días (ignorados
por los medios), reflejan claramente el sentido y apoyo popular del que se han
nutrido, como lo evidencia el éxito de su manifestación final, reconocida por los
medios informativos internacionales. Manifestación que no es un punto y final,
sino todo lo contrario: seguiremos construyendo y haciendo posible la unidad de
la clase trabajadora y sus luchas desde la conciencia de la diversidad. Hoy
sabemos que las marchas han supuesto una inflexión extraordinaria en la
movilización social estableciendo un antes y un después.
Decisiones
gubernamentales ante las marchas
Ante el
incuestionable paso lento, pero con pie firme, de las distintas columnas que se
aproximaban día a día a Madrid el gobierno adoptó dos decisiones:
La primera
consistió en cambiar de estrategia comunicativa: en la convocatoria pasada de
“Rodea al Congreso” el ataque de los responsables del Ministerio de Interior a
los participantes fue desmedido y salvaje al compararnos con el terrorismo de
ETA; en esta ocasión optó por el “apagón informativo”: la ocultación mediática
de una realidad que progresivamente iba creciendo día a día conforme LAS
MARCHAS DE LA DIGNIDAD se acercaban a Madrid, evitando a través del silencio
informativo que se sumasen más personas a esta propuesta. La mejor manera de
evitar que las Marchas de la Dignidad adquirieran relevancia y la gente se
uniese a ellas, no era atacarlas, como en la vez anterior, ya que podría
provocar una corriente de empatía y un sentimiento de unión. Lo mejor para
evitar el contagio de la protesta era ignorarla. El silencio de los medios de
comunicación sobre las marchas hasta que han llegado a las puertas de Madrid ha
provocado que parte de la ciudadanía no supiese de su existencia y, por lo
tanto, que no se pudiesen sumar a la multitudinaria manifestación de protesta
del día 22M. El apagón informativo, prácticamente de todos ellos, desvela que
no estuvieron a la altura de las circunstancias, o si lo estuvieron lo hicieron
en nombre de sus circunstancias. No entienden nada, o, más bien, no quieren
entender nada…. O acaso entienden mucho. A medio plazo, ¿creen que así pueden
engañar a alguien?
La segunda
maniobra del Gobierno no era nueva y nos la esperábamos: la criminalización de
la protesta. Para ello, Interior tenía que conseguir empecinadamente y por
cualquier método imágenes de manifestantes enfrentándose de forma contundente a
la policía. Los hechos transcurren de la siguiente forma: antes de agotarse el
tiempo pactado para la manifestación, 21 horas, sorprendentemente la policía
irrumpe en la Plaza de Colón, de forma incontrolada y provocadora, cuando aún
la Solfónica interpretaba sus piezas y cuando aún estaba abarrotada la Plaza de
personas de todas las edades, contribuyendo innecesariamente a “calentar” el
ambiente. Produciéndose la primera carga policial a las 20’20 horas. A pesar de
los múltiples requerimientos expresados a través de la megafonía, por parte de
la organización de la Manifestación, de que la policía debía abandonar la
plaza, puesto que se trataba de una manifestación autorizada, el acto no había
concluido, ni agotado el tiempo acordado, los mandos policiales no secundaron
dichos requerimientos. Lo inaudito se produce cuando un grupo numeroso de
jóvenes se enfrenta a no más de veinte policías. Según las declaraciones de los
sindicatos policiales hubo errores en las órdenes dadas por sus mandos, al
tiempo que protestan enérgicamente por haber solicitado insistentemente
refuerzos de compañeros policías, que no llegaron hasta muy tarde, cuando ya
Interior tenía las imágenes de violencia que desde un principio perseguía.
Ante estos
hechos la Asamblea del 15M de Granada manifiesta:

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