Artículos de
Opinión | Marco Antonio Moreno | 03-08-2013 |
El banco
alemán Commerzbank, el segundo banco más grande de Europa después del también
alemán Deutschbank, está desde hace tiempo en la cuerda floja (ver gráfica).
Sus fuertes apuestas en las hipotecas subprime de Estados Unidos entre 2002 y
2006, lo obligaron a pedir el rescate al gobierno alemán el año
2008. El
Commerzbank no cambió su línea de negocios tras el estallido de la crisis y
siguió apostando en la construcción naval, las hipotecas, y ciudades como Detroit. Hoy
es uno de los bancos más apalancados del mundo, y también el más serio dolor de
cabeza de las autoridades germanas.
El
Commerzbank invirtió en los bonos de Detroit alentando una recuperación de la
ciudad que nunca llegó. La emblemática ciudad del automóvil en Estados Unidos,
ha sido la segunda en declarar una bancarrota total, tras la quiebra de
Jefferson County, en Alabama, el año 2011, con deudas por 4.200 millones de
dólares y una población de 659 mil habitantes. Detroit tiene hoy 700 mil habitantes
y ha visto caer su población en forma constante desde los casi 2 millones de
habitantes de los años 50.
Lo insólito
es que la misma semana en que Detroit declaraba su quiebra, dos de los grandes
bancos de Estados Unidos (Goldman Sachs y JP Morgan) anunciaban sorprendentes
niveles de ganancias muy similares a las del período pre-crisis. Esto confirma
la profunda eclosión que ha provocado la crisis iniciada en el 2007, que ha
generado un puñado de ganadores y millones de perdedores. Los
perdedores son la gran mayoría y se ubican en el 99% de la población, con
un profundo desempleo y una ostensible disminución en la calidad de vida; y los
pocos ganadores pertenecen al 1% más rico y han obtenido ganancias cuantiosas.
Esto no tiene nada de sostenible y augura un futuro cada vez más sombrío.
Las acciones
del Commerzbank han sufrido un importante declive en los últimos años y este
puede acentuarse tras el colapso de Detroit, dado que podría aumentar las
pérdidas del banco alemán. El Commerzbank fue uno de los muchos bancos que
apostó fuertemente en la hipotecas subprime de Estados Unidos entre los años
2002 y 2006, y también apostó por la recuperación de la otrora emblemática
capital del automóvil. Durante décadas, Detroit fue el núcleo principal de
Ford, Chrisley y General Motors, convirtiéndose en una de las ciudades más
prósperas de Estados Unidos. En los años 50, Detroit llegó a tener 1,9 millones
de habitantes y hoy su población es de 680 mil personas. Los temblores de la
crisis subprime iniciados en 2007 han tenido serias consecuencias en la capital
del automóvil y, como apunta The Economist, el gobierno alemán podría vender
su participación de 17% esta semana. La prensa señala que el Commerzbank puede
salir del índice DAX, el índice bursátil de referencia de Alemania, y
dejar solo al DeutscheBank.
Los
problemas se remontan al año 2004, cuando Detroit buscaba fórmulas para
recapitalizar sus menguados fondos de pensiones de los trabajadores
municipales. El municipio se puso en manos del banco suizo UBS, que quería
transformarse en una potencia bancaria mundial y colocó 1.400 millones de dólares
en bonos de la ciudad a bancos de todo el mundo, entre ellos el alemán
Commerzbank, el francobelga Dexia, el irlandés Depfa Bank y el propio UBS.
El banco irlandés fue adquirido el año 2007 por el alemán Hypo Real Estate
(rescatado a su vez por el banco germano); el francobelga Dexia (rescatado por
los gobiernos de Francia y Bélgica el año 2011, en una operación que obligó
a Francia a crear un banco malo para evitar el efecto
dominó sobre el resto de europa) y el alemán Commerzbank, rescatado por el gobierno
alemán en 2008 y en caída libre desde entonces. Todos estos bancos invirtieron
en bonos de Detroit y hoy el municipio puede ofrecer apenas 30 centavos
por cada dólar en acciones. Las pérdidas afectan hoy a todos estos bancos.
El
banco UBS también enfrenta serias dificultades dado que ha sido
demandado por la aseguradora Syncora Guarantee, por los derivados por 1.400
millones de dólares con los que UBS respaldó los fondos de pensiones
del municipio de Detroit. Como indica BloombergBusinessweek, la aseguradora busca
bloquear la terminación de estos derivados dado que la exponen fuertemente en
un contexto en que las tasas de interés van en aumento. Estos derivados fueron
suscritos por UBS para cubrir el riesgo de aumento en el tipo de
interés, y el período de tasas laxas le ha sido favorable. Pero la mano blanda
de la Reserva Federal comienza a llegar a su fin.

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