jueves, 3 de abril de 2014

ABRIR BRECHA PARA ROMPER LA UE

Artículos de Opinión | Oriol Alfambra * | 02-04-2014 |



Concurrir o no concurrir a las elecciones europeas del 25 de mayo o de qué manera hacerlo son las cuestiones ahora centrales del debate, intenso entre las personas de núcleos, círculos y movimientos que persiguen la ruptura precisamente con todo lo que significa la UE, el Euro y la Troika. El reto es abrir brecha en estas elecciones al Parlamento Europeo por donde hacer cuña para romper con la Europa del capital, la deuda y la austeridad. Y la brecha no la abren los escaños por sí solos, sino la gente que da su apoyo a un programa anticapitalista.

Poder votar un programa anticapitalista acerca la articulación de una alternativa rupturista más amplia. Por el contrario, no dar esta opción significa ceder espacio a los gestores tradicionales de la austeridad para que se reivindiquen sin topar con ningún escollo. Una candidatura que una las luchas sociales y las luchas nacionales. Una candidatura que recoja toda la rabia que se extiende desde Gamonal, pasando por los campos de Andalucía, por las fronteras de Ceuta, hasta las puertas de Panrico, Coca-Cola, las PAHs, las docentes en lucha y las mujeres rebeldes contra los que quieren controlar sus cuerpos.

En esta línea las CUP, Bildu y Podemos representan las posibilidades reales de articular todas estas impresiones.

La irrupción de Podemos en la escena política sin duda marca estas elecciones y ha materializado el clamor latente desde el 15M para concretar las aspiraciones del movimiento en un proyecto político más claro y definido capaz de dar pasos precisos para subvertir la sumisión de las clases populares al dictamen de los mercados.

Los círculos locales de Podemos son la expresión de este clamor y se han creado gracias al lanzamiento del proyecto por parte del comité promotor a pesar de las críticas —imprescindibles— que despierta el proceso de arriba abajo. Ahora tenemos que hacerlo madurar de abajo a arriba.

El programa y las primarias

El modelo de primarias abiertas para elegir las listas de Podemos hace que solamente personas con proyección mediática de antemano puedan optar realmente a ocupar puestos relevantes. Es cierto que la cercanía a las elecciones europeas apremia, sin embargo, y persiguiendo la democracia radical, hará falta más adelante abrir un proceso participativo que permita a todos los círculos tener los debates necesarios para presentar propuestas, que circulen y se vuelvan a debatir para tomar decisiones. Esto cuesta tiempo y esfuerzos, como dice David Fernández, diputado de las CUP, la democracia es cara. De lo contrario existe el riesgo de excesiva personificación del proyecto y degeneración del proceso hacia una estructura poco horizontal que acabe sucumbiendo a las dinámicas de las instituciones.

La elaboración del programa electoral de Podemos se ha planteado de una forma participativa, sin embargo se echa de menos una crítica radical contra la UE y contra la deuda, que camine hacia la salida del euro. Este discurso es irrenunciable para acabar con los recortes y la austeridad, más cuando se trata de las elecciones al Parlamento Europeo. Sólo un programa anticapitalista y métodos radicalmente democráticos pueden vertebrar alianzas electorales que no deriven en pactismo electoralista.

La decisión de las CUP

Precisamente la radicalidad democrática de las CUP y el complejo debate interno de las europeas culminará in extremis con la decisión, el 9 de marzo, de presentarse con Bildu y BNG o no presentarse a las europeas.

Una opción rupturista en los Països Catalans pasa por que la CUP se presenten. La decisión se ha demorado por culpa de ERC. Dado que inicialmente la CUP no tenia como prioridad las europeas, el debate en su seno empezó a raíz de dos propuestas de Bildu que suponían ir conjuntamente con ERC. La CUP rechazó ambas. La demora en la negativa de ERC a Bildu ha precipitado la situación actual donde la decisión se tomará con menos debate del deseado y con una división de las posturas internas.

El precedente de Iniciativa Internacionalista en las elecciones de 2010 acerca la posibilidad de que se materialice de nuevo una alianza entre pueblos.

Una alianza apoyada sobre el rechazo a la UE neoliberal, tejida por un discurso antiausteridad podría reunir a Podemos, las CUP, Bildu y BNG en una candidatura aglutinadora de la ruptura con la troika y la deuda, y por la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

* Oriol Alfambra es militante de En lluita / En lucha

Artículo publicado en el Periódico En lucha / Diari En lluita


 

 

 

 

 

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