Concurrir o
no concurrir a las elecciones europeas del 25 de mayo o de qué manera hacerlo
son las cuestiones ahora centrales del debate, intenso entre las personas de
núcleos, círculos y movimientos que persiguen la ruptura precisamente con todo
lo que significa la UE, el Euro y la Troika. El reto es abrir brecha en estas
elecciones al Parlamento Europeo por donde hacer cuña para romper con la Europa
del capital, la deuda y la austeridad. Y la brecha no la abren los escaños por
sí solos, sino la gente que da su apoyo a un programa anticapitalista.
Poder votar
un programa anticapitalista acerca la articulación de una alternativa
rupturista más amplia. Por el contrario, no dar esta opción significa ceder
espacio a los gestores tradicionales de la austeridad para que se reivindiquen
sin topar con ningún escollo. Una candidatura que una las luchas sociales y las
luchas nacionales. Una candidatura que recoja toda la rabia que se extiende
desde Gamonal, pasando por los campos de Andalucía, por las fronteras de Ceuta,
hasta las puertas de Panrico, Coca-Cola, las PAHs, las docentes en lucha y las
mujeres rebeldes contra los que quieren controlar sus cuerpos.
En esta
línea las CUP, Bildu y Podemos representan las posibilidades reales de
articular todas estas impresiones.
La irrupción
de Podemos en la escena política sin duda marca estas elecciones y ha
materializado el clamor latente desde el 15M para concretar las aspiraciones
del movimiento en un proyecto político más claro y definido capaz de dar pasos
precisos para subvertir la sumisión de las clases populares al dictamen de los
mercados.
Los círculos
locales de Podemos son la expresión de este clamor y se han creado gracias al
lanzamiento del proyecto por parte del comité promotor a pesar de las críticas
—imprescindibles— que despierta el proceso de arriba abajo. Ahora tenemos que
hacerlo madurar de abajo a arriba.
El programa
y las primarias
El modelo de
primarias abiertas para elegir las listas de Podemos hace que solamente
personas con proyección mediática de antemano puedan optar realmente a ocupar
puestos relevantes. Es cierto que la cercanía a las elecciones europeas
apremia, sin embargo, y persiguiendo la democracia radical, hará falta más
adelante abrir un proceso participativo que permita a todos los círculos tener
los debates necesarios para presentar propuestas, que circulen y se vuelvan a
debatir para tomar decisiones. Esto cuesta tiempo y esfuerzos, como dice David
Fernández, diputado de las CUP, la democracia es cara. De lo contrario existe
el riesgo de excesiva personificación del proyecto y degeneración del proceso
hacia una estructura poco horizontal que acabe sucumbiendo a las dinámicas de
las instituciones.
La
elaboración del programa electoral de Podemos se ha planteado de una forma
participativa, sin embargo se echa de menos una crítica radical contra la UE y
contra la deuda, que camine hacia la salida del euro. Este discurso es
irrenunciable para acabar con los recortes y la austeridad, más cuando se trata
de las elecciones al Parlamento Europeo. Sólo un programa anticapitalista y
métodos radicalmente democráticos pueden vertebrar alianzas electorales que no
deriven en pactismo electoralista.
La decisión
de las CUP
Precisamente
la radicalidad democrática de las CUP y el complejo debate interno de las
europeas culminará in extremis con la decisión, el 9 de marzo, de presentarse
con Bildu y BNG o no presentarse a las europeas.
Una opción
rupturista en los Països Catalans pasa por que la CUP se presenten. La decisión
se ha demorado por culpa de ERC. Dado que inicialmente la CUP no tenia como
prioridad las europeas, el debate en su seno empezó a raíz de dos propuestas de
Bildu que suponían ir conjuntamente con ERC. La CUP rechazó ambas. La demora en
la negativa de ERC a Bildu ha precipitado la situación actual donde la decisión
se tomará con menos debate del deseado y con una división de las posturas
internas.
El
precedente de Iniciativa Internacionalista en las elecciones de 2010 acerca la
posibilidad de que se materialice de nuevo una alianza entre pueblos.
Una alianza
apoyada sobre el rechazo a la UE neoliberal, tejida por un discurso
antiausteridad podría reunir a Podemos, las CUP, Bildu y BNG en una candidatura
aglutinadora de la ruptura con la troika y la deuda, y por la soberanía y
autodeterminación de los pueblos.
* Oriol
Alfambra es militante de En lluita / En lucha
Artículo
publicado en el Periódico En lucha / Diari En lluita

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