01 enero de
2014
José María Mella
Catedrático
de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Colectivo EconoNuestra
El
goteo permanente de noticias sobre la corrupción resulta indignante y
alarmante. Tengo la impresión de que estamos ante un fenómeno gravísimo e
incesante, que se ha convertido en práctica habitual e impune, y que si el
Estado de derecho no actúa resueltamente la corrupción ha venido para quedarse
entre nosotros por un tiempo insoportable.
En
una entrevista reciente de la periodista Johanna Kippo del diario finlandés Helsingin
Sanomat me planteaba una serie de preguntas sobre la corrupción en España,
que figuran a continuación.
-En
grandes líneas, ¿qué tipo de daño produce la corrupción a una economía
nacional? ¿Dónde se ve el daño?
Los
daños de la corrupción son enormes: agravan la crisis, perjudican al sector
público y aumentan la desigualdad social. Pero todavía más. La corrupción
destroza el entorno extra-económico de una economía, al afectar corrosivamente
a la confianza de los ciudadanos, a la ética del trabajo bien hecho, a la
calidad de la democracia y al funcionamiento de las instituciones. Sin un
entorno sano la economía se colapsa y eso es una parte muy importante de lo que
está pasando en este país.
-¿En
qué manera la corrupción afecta a las cuentas públicas y al gasto público? ¿Qué
tipo de factura pasa a los contribuyentes?
La
corrupción reduce los ingresos públicos al escapar de la recaudación de impuestos,
aumenta el gasto público improductivo al subir los costes de las licitaciones
por no haber competencia y limita la capacidad inversora del Estado al sufrir
éste una merma de recursos.
Los
contribuyentes, es decir, los ciudadanos de a pie, en estas condiciones, se ven
obligados a pagar más impuestos, a recibir menos y peores servicios públicos, y
a pagar más caro los bienes que adquieren, porque previamente los corruptores
han subido los precios en beneficio propio.
-¿Dónde
faltan recursos en España, indirectamente, por la corrupción? ¿Se habría podido
evitar, por ejemplo, una parte del programa de austeridad que ha tocado tanto a
los sectores como educación o sanidad?
Efectivamente,
podría anularse el déficit público si no hubiera evasión fiscal (se hace todo
lo contrario, se amnistía el fraude por el propio gobierno). En España, no
faltan recursos; el problema es que las clases pudientes históricamente se
consideran en el derecho (¡Privilegio!) de no cumplir con sus obligaciones
fiscales.
Los
programas de austeridad en educación o sanidad podrían ser perfectamente
evitables. No vienen determinados por el déficit, sino por intereses e
ideología; es decir, por el negocio de su privatización y el conservadurismo
anti-ilustrado de la derecha clerical española.
-A
raíz del caso Bárcenas y otras investigaciones, hay sospechas de que se han
creado sistemáticamente planes de infraestructuras innecesarias ¿cuál podría
ser una solución sostenible para corregirlo y para evitar que vuelva a pasar?
Este
es el caso de los “elefantes blancos” o proyectos públicos de difícil
justificación económica por su naturaleza y dimensión (grandes proyectos que no
están ajustados a las necesidades sociales).
La
solución consistiría en que los proyectos fueran previamente evaluados con
criterios razonables basados en el análisis coste/beneficio para la sociedad.
Evaluación que debe ser realizada indefectiblemente por un organismo independiente del gobierno. Y éste debe dar cuenta de sus decisiones para que los ciudadanos podamos valorar si son el resultado de la búsqueda del interés general o del interés particular de los grupos de presión involucrados en el negocio de las infraestructuras.
Evaluación que debe ser realizada indefectiblemente por un organismo independiente del gobierno. Y éste debe dar cuenta de sus decisiones para que los ciudadanos podamos valorar si son el resultado de la búsqueda del interés general o del interés particular de los grupos de presión involucrados en el negocio de las infraestructuras.
-¿La
recuperación económica y la salida de la crisis podría ser diferente sin el
lastre de la corrupción en los países del Sur y en el caso de España?
Sin
duda, la corrupción está afectando a los componentes de salida de la crisis,
como son el consumo, la inversión y las exportaciones. Las actividades
corruptas al ser improductivas no crean empleo ni ayudan a paliar la enorme
tasa de desempleo (27%, más de seis millones de parados), con lo que no se
reactiva la capacidad adquisitiva ni el consumo de las familias.
Además,
absorben fondos en detrimento de la inversión pública y privada. Y no estimulan
el comercio exterior porque los corruptores viven de las subvenciones, los
beneficios de monopolio y las regulaciones a medida; y no de su capacidad
competitiva y de la generación de valor añadido, que son fundamentales para la
presencia de España en los mercados exteriores.
-¿Cómo
se encuentra actualmente la Marca España? ¿Cómo puede afectar a la confianza
hacia España y qué falta por hacer para mejorar la imagen? ¿Algunas sugerencias
sobre lo que urge en España para sanear el sistema?
Está
claro, la imagen de España es manifiestamente mejorable. Y es cierto que la
corrupción afecta a la confianza, porque disuade a la inversión extranjera al
hacer menos transparente y accesible el entorno económico y el laberinto
burocrático de las administraciones.
El
saneamiento del sistema es posible con políticas anti-corrupción basadas en una
fuerte voluntad política que cree en la calidad de las instituciones, la
rendición de cuentas, la existencia de un poder judicial independiente, la
persecución y el castigo de los responsables.
Asimismo, hay que avanzar urgentemente en la
transparencia financiera de los partidos políticos, la eliminación de los
privilegios judiciales de los aforados, la protección máxima de los
denunciantes de presuntos delitos, la dimisión inmediata de los responsables
políticos (es escandaloso que a fecha de hoy no haya dimitido ningún cargo de
alto nivel por el caso Bárcenas), y la creación de mecanismos institucionales
que impidan la existencia de redes clientelares.
Fuente: www.publico.es
No hay comentarios:
Publicar un comentario