miércoles, 6 de marzo de 2013

LA PREPARACIÓN DEL TRIPRÍNCIPE



Una contundente denuncia de la "Operación Felipe de Borbón"
Miércoles, 6 de marzo de 2013
Por Arturo del Villar (*) - Canarias-semanal.org
     Hace meses que está en marcha la "operación príncipe", destinada a contaminar las ideas de los vasallos respecto a la sucesión al trono español. En las últimas semanas se ha potenciado, sin duda ante el deterioro físico y ético de su majestad el rey católico nuestro señor, que Dios guarde. En vez de ocupar el trono, este rey nuestro ocupa el hospital, y las páginas de cotilleo en las revistas rosáceas. Ese programa estúpido que presenta La 1 de Televisión Española los sábados al mediodía, Audiencia Abierta, el de menor audiencia de todos los programas televisivos, se empecina semana tras semana en loar la preparación del tripríncipe para poder desempeñar adecuadamente el papel de rey cuando sea requerido para ello.
    Las revistas llamadas rosas o del corazón se extasían ante los tripríncipes, y los diarios infeccionan cada vez que pueden las mentes de sus lectores con el mismo afán. Siempre se denominó "fondos de reptiles" a los dineros pagados a los medios de comunicación, con objeto de que difundan y jaleen los asuntos interesantes para el Gobierno de turno. Los dos partidos dinásticos que se alternan en el gobierno, o más bien desgobierno de España son declaradamente monárquicos, por la cuenta que les trae, de modo que reparten los fondos reptilíneos (no es errata) con profusión. Un gasto más ocasionado por la familia irreal, que pagamos los sumisos vasallos.
   
     Y como los lectores sabemos esa cuestión, y en consecuencia desconfiamos de los reportajes, más bien publirreportajes sobre la familia irreal publicados por los medios españoles, ahora se ha emprendido una campaña promocional en la prensa extranjera. Véase el número 3328 de la revista parisiense Paris Match, fechado el 28 de febrero, que presenta en su portada una vieja fotografía de los tripríncipes, por lo que él aparece perfectamente rasurado, como un anuncio de máquinas de afeitar. Una enviada especial, Flore Olive, cuenta y no acaba. El titular en letras de mayor cuerpo dice así en la traducción castellana: "Letizia y Felipe, la esperanza de España."
UNA INDIGNACIÓN REAL
 Pero en evitación del ridículo, porque nuestros vecinos norteños saben algo de lo que pasa en el reino, se incluyen en la cubierta estos otros titulares, aunque en cuerpo menor: "Escándalos, corrupción, infidelidades - Juan Carlos, el rey en la tormenta - El país en crisis se indigna." En páginas interiores los interesados pueden leer una nueva "exclusiva" más concedida por la presunta princesa presuntuosa Corinne zu Sayn-Wittgenstein, la que se define como "amiga entrañable del rey", coprotagonista de esas infidelidades señaladas. Sus exclusivas resultan abusivas.
   
 El mensaje de la revista es el habitual: aunque el rey sea un típico Borbón, con todas las lacras de la dinastía iniciada por el degenerado Felipe V, su hijo está muy bien preparado para sucederle, y su reinado resultará todo lo contrario que el del padre, sin escándalos ni corrupción ni infidelidades. Será que no le consideran Borbón auténtico.
          De la preparación del tripríncipe para ser rey habló el actual monarca ortropedizado en la entrevista concedida a su bufón Jesús Hermida, la más abyecta y vergonzosa entrevista emitida por televisiones civilizadas, propia de países sometidos a dictaduras en las que se ejecuta a quienes no acatan el culto a la personalidad del mandamás.
LA GRAN PREPARACIÓN
      Lo que no explicó es en qué consiste la preparación del tripríncipe, para garantizar el éxito de su sucesión en el trono. Según el artículo 57:2 de la vigente Constitución monárquica, el tripríncipe es el heredero del trono, por ser hijo simplemente, sea listo o tonto, aunque los borbones no han dado pruebas de listeza, y para confirmarlo no tiene que hacer más que jurar guardar y hacer guardar la Constitución. Lo mismo que antes habían hecho Fernando VII y Alfonso XIII, dos borbones perjuros, tiránicos y desvergonzados. Solamente por cumplir ese requisito queda convertido en tripríncipe de Asturias, Girona y Viana.
          Nada más se dice sobre los requisitos para ser tripríncipe. Al actual, como antes a su padre, se le ha paseado por universidades y cuarteles, en donde ha logrado excelentes calificaciones. A ver quién iba a atreverse a ponerle un suspenso. Por eso es teniente coronel de los cuerpos generales de los ejércitos de Tierra y del Aire, y capitán de fragata del Cuerpo General de la Armada. Buen carrerón, a sus 45 años recién cumplidos.
            ¿Cómo ha demostrado su preparación en este tiempo? No será por su boda, con una divorciada de dudosa reputación, perteneciente a una familia a la que nadie invitaría a cenar en su casa, aunque no tenga cubiertos de plata que llevarse de recuerdo. Lo único que hace es leer los discursos que le escriben, asistir a actos protocolarios, presidir reuniones, y aguantar los silbidos e insultos con los que es recibido en todas partes, sin que los vasallos pagados para aplaudirle consigan acallar las protestas populares.
             Para eso no hace falta tener mucha preparación; basta con saber leer y dar la mano. Hay millones de vasallos que cuentan con mejor preparación académica y militar que él, pero al no ser electivo el cargo de rey, sino hereditario, no pueden aspirar a presidir la jefatura del Estado. Eso únicamente sucede en las repúblicas, donde el pueblo elige al ciudadano que considera mejor preparado para desempeñar esa misión. Pero España es un reino, porque así lo decidió un militar traidor y genocida convertido en dictadorísimo con un poder omnímodo, protegido por el Ejército golpista y bendecido por la Iglesia catolicorromana corrupta.
ES MUY CÓMODO SER REY
        Claro que las funciones del rey tampoco son importantes. Las enumeran el artículo 62 en diez puntos, y en tres el 63 de la Constitución vigente. Son meramente representativas y decorativas, como recibir embajadores conforme a un ceremonial dieciochesco que ahora resulta chusco. Tan chusco como la misma monarquía en el siglo XXI. Además, el artículo 64 aclara en un primer punto que "Los actos del rey serán refrendados por el presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes." Hace tanto tiempo que no aparece un ministro competente en este desdichado reino, que no pueden refrendar los actos del rey, y por eso se dedica a las cacerías de animales salvajes previamente domesticados, en compañía de "amigas entrañables" a las que hace lujosos regalos, porque de otra manera no lo serían.
        Y para rematar la faena, faena al pueblo, se entiende, el segundo punto de ese artículo ordena que "De los actos del rey serán responsables las personas que los refrenden". Y los osos y los elefantes, las víctimas inocentes. De modo que su majestad el rey católico nuestro señor puede hace lo que le dé la real gana, porque sus ministros cargan con las responsabilidades. Como resumen, el tercer punto del artículo 56 prescribe que "La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". No aclara si la inviolabilidad se extiende a las barraganas. ¿Será violable la presunta princesa Corinne?
      Todas esas funciones puede desempeñarlas cualquier vasallo que sepa leer y escribir, y es seguro que cualquiera lee en público mejor que el rey nuestro señor, incluso en la escuela primaria. Por lo mismo, no se requiere ninguna preparación especial para ser rey, ni tampoco para ser príncipe. De acuerdo con la Constitución, solamente se precisa saber ejercitar las funciones sexuales, cosa que los borbones ejecutan profusamente.
       El real cuerpo semoviente de su majestad católica no aguanta más chatarra, por lo que se aprestan a preparar la sucesión los dos partidos dinásticos que controlan el poder político. Sin embargo, como ha podido comprobar la redactora de Paris Match, y se explica en la cubierta de este número tan español y corinesco, "El país en crisis se indigna". Los monárquicos predican a todas horas que el tripríncipe está preparado para reinar. En cambio, no se preguntan si los vasallos estamos preparados para tolerar al tripríncipe. Es cierto que su padre lleva 37 años ocupando el puesto en el que le colocó el mayor traidor y criminal de la historia de España, y no ha sufrido atentados, como sí los padeció su antecesor en el trono, pero eso no garantiza su aceptación popular.
CONSEJOS MAQUIAVÉLICOS AL PRÍNCIPE  
        Se cumplen este año quinientos exactamente de la redacción de El príncipe. Lo escribió Nicolás Maquiavelo para entretener sus ocios, mientras se hallaba preso por orden de un tira-no. Expuso sus ideas acerca del arte de reinar, y facilitó unas recomendaciones para que los reyes se mantengan en el trono. Por ejemplo, aconsejó que se hagan temer mejor que amar, porque el rey temido logrará la sumisión de sus vasallos, y sobre todo ha de evitar ser odiado, ya que del odio surgen las revoluciones populares. Si la golfa Isabel II hubiera leído El príncipe se habría comportado de otra manera, y así evitado la Gloriosa Revolución que la empujó al exilio; pero su furor uterino no le permitía perder el tiempo con lecturas.
       ¿Habrá leído El príncipe el tripríncipe de Asturias, Girona y Viana, y estará dispuesto a poner en práctica sus maquiavélicas exhortaciones? Puesto que no es amado de los vasallos de su real padre, sino silbado en sus apariciones públicas, no le quedaría más recurso que imponer el temor, en el caso de ser proclamado rey, con lo cual ascendería en el escalafón militar y mandaría sobre todas las Fuerzas Armadas. Pero como en el reino de España esas Fuerzas están Desarmadas y Desmoralizadas, no le servirían de apoyo.
   Tampoco podría llamar a otros cien mil hijos de padres desconocidos franceses, llamados por eso de san Luis, como hizo su antecesor Fernando VII, apodado en la historia el rey felón, porque ahora Francia es una República desborbonada. De modo que su futuro resulta muy incierto. O muy cierto, según se mire. Lo mismo que el de su hermana y su cuñado, los estafadores números uno del reino. Por eso los republicanos tenemos que estar preparados, mejor que lo está el tripríncipe, para hacer oír nuestra opinión.
(*) Arturo del Villar es presidente del colectivo republicano "Tercer Milenio".




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