Erase una vez un (supuesto) sinvergüenza con bigote: a (des)propósito de
Aznar
Artículos de
Opinión | Pura María García | 27-11-2012 |

Como la
Wikipedia es muy sufrida, si buscamos información sobre este individuo (el
supuesto sinvergüenza con bigote, no el partidor de labios) nos encontraremos
un rancio pasado (lo de rancio nunca fue mejor empleado): poseedor de la
desfasada y devaluada denominación de origen de “político español”, el sesudo
ejemplar intelectual ostenta el título de padre de familia de tres hijos (y un
yerno con cara de Mortadelo, sin Filemón, en versión te-lo-juro-por-snoopy, del
que en la segunda entrega de este artículo relataremos andanzas y vinculación
con supuestos delitos); licenciado en derecho por la Universidad Complutense de
Madrid (que en realidad debería llamarse “Computense” ya que estudiar en ella,
por lo que se ve, computa para obtener cargos vitalicios, muy bien remunerados
y obtener un salvoconducto para hacer el ridículo social más allá de nuestras
fronteras); presidente, entre 1990 y 2004, del partido popular (que es partido
porque, aunque se empeñen en ocultarlo, hay tantas facciones/fracciones como
escándalos, y es popular, mucho, pero en los top ten de imputados e
impresentables con cargo y coche oficial); presidente del (des)gobierno del
reino submarino (cuando aún navegaba por encima de la procelosa mar del pseudo
estado del bienestar) entre 1996 y 2004; presidente de la Junta de Castilla
León, en cuya época, cuentan los rumores, mostró su insistente intención de
suplir su escasa y física estatura con gestos de divinidad y power-ranger del
panorama político, llegándose a decir que, en las sobremesas de las comidas de
empresa-política, llegó a creerse la reencarnación, con apéndice capilar, del
rey Fernando III de Castilla y, en la actualidad, Wikipedia dixit, presidente
de la Fundación para el análisis y los estudios sociales (tan gran nombre es
para referirse a un emporio de intrincados entresijos, la FAES, nido acogedor
de políticos con aspiración a eternizar sus sueldos y primas, injerto casero,
al más puro estilo spanglish, con pretensiones de ser la versión “olé mi
spain” de un think-thank.
La misma
fuente cibernética nos ofrece una reseña de su vida que no tiene desperdicio: “Nieto
de Manuel Aznar Zubigaray, periodista, político y
diplomático navarro e hijo del también periodista Manuel
Aznar Acedo, que durante la dictadura ocupó diversos cargos en organismos de
radiodifusión y propaganda. Durante su juventud, militó en el Frente de Estudiantes Sindicalistas (FES),
sindicato estudiantil que fue embrión de Falange Española Independiente (FEI). Aznar fue
uno de los muchos responsables del FES que dirigieron una actitud crítica hacia
el franquismo postrero y su fachada política, el Movimiento Nacional, y que
reivindicaban el pensamiento original del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera. Esta afiliación
juvenil dejó paso a un pensamiento demócrata y conservador”. Hay que tener
valor, cibernético, para catalogar de “demócrata y conservador” el (supuesto)
pensamiento, más bien la ausencia de ello, y el talante del señor en cuestión.
Lo que
imagino que no cabe en la Wikipedia, por muy sufrida que sea, es la información
que ni ella ni las memorias con las que el señor del bigote nos viene
amenazando y que saldrán en unos días a la luz pública (una luz oscura y
manipulada, por cierto) en forma de primer volumen (¿con cuántos nos
castigará?) editado por sus amigos de Planeta. Las memorias del señor del
bigote no son el primer intento, perpetrado por él mismo, para darse el
autobombo que necesitan los políticos mediocres que, careciendo totalmente de
cualquier carisma y liderazgo, necesitan buscar peso y proyección en la
política exterior (lo que, en su caso, le llevo a injertarse un sobrero tejano
en la extremidad supuestamente pensante); practicar hasta la extenuación (no de
él sino de quienes le sufrimos en su “reinado”) el autoritarismo y el
yo-mi-me-conmigo y, como colofón, el control más tendencioso de los poderes
mediáticos. Antes de este intento (¿por qué le llaman memorias cuando quieren
decir manual de incertezas y egocentrismo?) hubo otro realmente curioso.
Cuentan, otra vez los rumores, que hace un año, una señora con nombre de
duquesa con medias de rejilla, gesto de muñeca barriguitas crecida y
manoletinas de brocado, Cayetana Álvarez de Toledo, se disponía a redactar la
biografía del señor del bigote. Los amigos del señor (es decir, los deudores de
sus numerosos favores, pólizas de seguro que él fue fabricando para, cuando
abandonase la presidencia del gobierno, obtener réditos vitalicios) le llamaron
una biografía imparcial, hecho sospechoso ya que de una biografía, a no ser que
se dé por supuesto su tanto por ciento elevado de mentiras, no se dice
imparcial porque es un rasgo que se le supone. Pero, en este caso, el adjetivo era
indispensable: la imparcial biógrafa había hecho carretón político en el pp,
recomendada por el ppeppero de cara afable, flequillo a un lado y sonrisa
profident, Acebes, quien, a su vez, recogió la tarjeta de recomendación emitida
por otro espécimen, una especia a “des”-proteger: Pedro J. Ramírez.
Extrañamente, la imparcial biógrafa, por arte de la magia que solo la varita
mágica del pp atesora, iba en el lugar décimo de la candidatura, por Madrid, al
congreso de los diputados. La improvisada escritora, cuentan los rumores,
aterrizó en el top-ten no por sus habilidades sino porque fue directa y
explícitamente rechazada por el pp de Ávila, donde querían colocarla. Para
darnos una idea de la imparcialidad y la calidad escritoril de la descrita,
baste decir que el señor del bigote, así lo afirman algunos autores[1], era
quien tenía que llamar a las víctimas-fuentes que debían ser entrevistadas para
loar al futuro biografiado, para rogar encarecidamente que estos le abrieran la
puerta y la escuchasen. Finalmente, y como prueba de que existe la fortuna, la
biografía imparcial del señor imparcial no vio ni la luz ni la oscuridad
pública.
Si bien el
intento hace un año fracasó, el empeño del señor del bigote, con mucho tiempo
libre dado su trabajo de consultor y sesudo ideante de estrategias (¿?), ha
dado fruto (en mi opinión el fruto debe ser un melón de varios tomos) y, si una
catástrofe editorial no lo remedia, el día 26 de los presentes (día nacional
del “porque yo lo valgo”) habrá una mesa enorme, con contertulios que se
emocionarán mientras loan al del bigote y releen pasajes, escogidos “al aznar”,
digo “al azar”, donde se narran con imparcialidad las grande dotes del
señor-no-muy-alto.
Y por si
creíamos que en pleno 2012 los secretos editoriales no pueden ser sospechosamente
revelados, nos llegan, a través de los medios de (des)información, entre ellos
EL MUNDO, algunas perlas que aparecerán en la inverazgrafia MEMORIAS I:
“La decisión
más difícil que he tomado en mi vida fue la de mantener mi compromiso de no
presentarme a un tercer mandato”
Sin
comentarios. Resulta gravísimo reconocer, por escrito y sin vergüenza, que la
decisión más difícil de una vida es iniciar el “mono” de la abstinencia del
poder. Ni que decir tiene que tras el “poder”, el que le dio su cargo y el que
él se procuró, debía haber algo muy tentador como para que la abstinencia fuera
tan difícil, ¿verdad?
“La historia
demuestra que, pasado un tiempo, uno se acaba convirtiendo más en un mecanismo
de resistencia que en un factor de innovación”
Y dale. Y
dale. Uno lo que se acaba convirtiendo, en su caso, no es en un mecanismo, sino
en un mecano y no de resistencia, sino de obediencia, a Bush (a quien hizo la
pelota más que un alumno con un 4,90 a su profesor de matemáticas) y a otros
“poderosos”. No crea que olvidamos que hace años usted escribió un artículo
(insufrible, por cierto) en LE FIGARO para mostrar su tristeza ante el fin del
mandato de ese político-muestra de lo que no ha de ser un político, Bush, con
un título pelota y tendencioso: LO QUE DEBEMOS A BUSH. Usted se lo debería, y
mucho, no el mundo, que acabó bastante peor en general como consecuencia de los
despropósitos del yanki en cuestión. Hay que ser miope y pelota para decir
sobre él, y por escrito, que “trazó el camino que debemos seguir en estos
tiempos oscuros y difíciles” o que ““la Historia rendirá justicia” al
republicano, aunque ahora no se reconozcan sus contribuciones a “defender la
causa de la libertad”. Sin comentarios.
“Por encima
de la gestión de mi propia pasión política, me preguntaba si la idea de dejar
el gobierno después de ocho años sería una decisión acertada para España”
Y dale. Y
dale. En lugar de hacerse auto-preguntas, ¿por qué no se molestó en
preguntarnos a nosotros, a esa España a la que usted creía estar salvando? Le
hubiéramos respondido con un “váyase, señor del bigote, váyase de una puñetera
vez, a Texas o a Pernambuco.
TO BE
CONTINUED, antes del día de publicación de la gran obra de las MEMORIAS DE
AZNAR, en la segunda parte de este artículo.
Fuente: http://tercerainformacion.es/
No hay comentarios:
Publicar un comentario